Consultas Bíblicas sobre los Evangelios
P: ¿Quién fue el primero en escribir un libro que respondiera preguntas sobre los evangelios?
R: El más antiguo que he encontrado es Eusebio de Cesarea (313-339/340 d.C.), quien escribió dos obras. La primera se titula Cuestiones evangélicas y sus soluciones, dirigidas a Estéfano, la cual también lleva por título Cuestiones y soluciones sobre la genealogía de nuestro Salvador, y la segunda es Cuestiones evangélicas y sus soluciones, dirigidas a Marino. Ambas obras, tomadas en conjunto, reciben el nombre de Cuestiones evangélicas y sus soluciones. Además, Eusebio escribió una refutación de las supuestas contradicciones planteadas por Hierocles, filósofo neoplatónico y gobernador romano de Bitinia y posteriormente de Egipto, quien persiguió severamente a los cristianos bajo Domiciano. Con anterioridad a ello, muchos escritores cristianos primitivos también respondieron preguntas de manera individual.
Posteriormente, Ambrosiáster escribió Cuestiones sobre el Antiguo y el Nuevo Testamento (en latín), hacia el año 384 d.C.
Véase Padres nicenos y postnicenos, segunda serie, vol. 1, pp. 32, 38-39, para mayor información.
P: Los grandes maestros de la historia suelen tener discípulos y, posteriormente, desarrollan un curso de enseñanza o un libro que contiene sus ideas, pensamientos e instrucciones. ¿Por qué no encontramos un libro semejante relacionado con Jesucristo, sino que más bien hallamos diversos evangelios o libros escritos por dos de sus discípulos y otras dos personas?
R: Cuatro puntos que conviene considerar en la respuesta.
1) En primer lugar, Jesús no es simplemente un “gran maestro”, como presuntamente lo fueron un Aristóteles, un Confucio o un Buda. Jesús es Dios.
2) Otros contaron con escribas. Jeremías tuvo un escriba llamado Baruc. Es probable que haya sido un escriba de Moisés quien escribió acerca de la muerte y sepultura de Moisés en Deuteronomio 34:5-6. Los musulmanes coinciden unánimemente en que Mahoma tampoco escribió nada de su puño y letra.
3) Jesús dio apóstoles a la iglesia, quienes desempeñaron la importante función de transmitir a la iglesia lo que Jesús enseñó e hizo. Recuérdese que los primerísimos cristianos no disponían del Nuevo Testamento; en su lugar, contaban con los apóstoles mismos.
4) Jesús parecía estar más ocupado en su ministerio, demostrando mediante sus poderosos milagros que era el Hijo de Dios, que en apartarse de dicho ministerio para fungir como su propio secretario.
Los cuatro evangelistas fueron Mateo y Juan, discípulos de Jesús; Marcos, compañero e intérprete de Pedro; y Lucas, el historiador y compañero de viaje de Pablo.
P: Si los Evangelios hubieran bastado para las necesidades de la iglesia o de los creyentes, el Espíritu Santo no habría tenido necesidad de inspirar a Pablo para que escribiera aquellas epístolas que abordan cuestiones doctrinales y también problemas de las iglesias locales. Por consiguiente, no podemos afirmar que el Espíritu haya dejado de inspirar a varones piadosos para explicar o manifestar el parecer o la disposición divina respecto de los diversos asuntos de actualidad a lo largo del tiempo. Por eso podemos decir que la inspiración divina no ha cesado ni cesará hasta la segunda venida de Jesús y el fin de los tiempos. ¿Qué opina usted al respecto?
R: No estoy de acuerdo. Recuérdese que los cristianos más antiguos no disponían ni de los evangelios escritos, ni de los escritos de Pablo, ni de ninguno de los escritos del Nuevo Testamento. En lugar de ello, contaban con los apóstoles mismos. Pero conforme los apóstoles fueron muriendo, consignaron por escrito su enseñanza en el Nuevo Testamento. La iglesia está edificada sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, según Efesios 2:20; 3:5. Si bien contaban con profetas del Nuevo Testamento, tales como Agabo y las hijas de Felipe, hoy no tenemos profetas del Antiguo Testamento que escriban Escritura. Del mismo modo, tampoco tenemos hoy sobre esta tierra a otros apóstoles del Nuevo Testamento físicamente presentes.
P: ¿Cuál de los evangelios conocidos (Mateo, Marcos, Lucas, Juan) u otros es el más antiguo? ¿Se basaron los demás evangelios en él o lo tomaron en cuenta? ¿Y en qué medida lo citaron o tomaron de él?
R: No lo sabemos con certeza, pero muchos eruditos consideran que Marcos fue el más antiguo. Lucas, en Lucas 1:1-3, menciona que consultó relatos anteriores, lo cual puede abarcar tanto testimonios escritos como orales. Por lo general se estima que Juan fue el último en escribirse.
Juan tuvo un discípulo llamado Papías, y esto fue lo que dijo: “Marcos, que fue el intérprete de Pedro, puso por escrito con exactitud todo cuanto recordaba, ya fuesen dichos o hechos de Cristo, pero no en orden. Pues no fue oyente ni compañero del Señor; mas después, como he dicho, acompañó a Pedro, quien adaptaba su instrucción según lo requería la necesidad, y no como quien elabora una compilación de los oráculos del Señor. Así pues, Marcos no incurrió en error alguno al consignar de ese modo ciertas cosas tal como las recordaba; porque se aplicó únicamente a esto: no omitir nada de lo que había oído, ni incluir entre ello ninguna declaración falsa” (tomado de El nuevo diccionario bíblico, 1962, p. 782) Historia eclesiástica de Eusebio, libro 3, cap. 39, pp. 170-173. En particular, en Mateo 10:32, la expresión “confesarme” resulta extraña en griego, pero natural únicamente en arameo, según El comentario bíblico del expositor, vol. 8, p. 256.
P: Algunos eruditos bíblicos afirman que los milagros del evangelio son semejantes a los milagros de sanidad que se encuentran en las tradiciones helenísticas, y que tales milagros no fueron obrados por Jesús, sino que más bien fueron creación de la primera comunidad cristiana. Por eso los rechazan. ¿Qué opina usted?
R: Ningún erudito que crea en la Biblia afirma tal cosa; por supuesto, los escritores escépticos son harina de otro costal. Sin embargo, aun entre ellos, no creo que la mayoría siquiera sostenga que los milagros fueron tomados de las tradiciones helenísticas (griegas). Por tanto, no creo que la mayoría de ellos descrea de los milagros por proceder éstos de tradiciones helenísticas. Más bien, no creen que sea posible ningún milagro sobrenatural.
No obstante, algunos sí lo han afirmado, de modo que retrocedamos en la historia y veamos dónde parece haberse originado esto. El emperador romano Alejandro Severo (205-235 d.C.) persiguió severamente a la iglesia cristiana. Su madre Julia entregó al orador profesional Flavio Filóstrato un ejemplar de las Memorias de Damis y le pidió que escribiera una biografía de Apolonio de Tiana. En dicha biografía se afirma que Apolonio de Tiana resucitó a un muerto y ascendió al cielo. Puede usted leer más al respecto en www.biblequery.org/History/Legends/Apollonius ofTyana.html.
Como nota adicional, los manuscritos más antiguos que mencionan milagros de Jesús son:
Papiro p66 Bodmer II - 817 versículos (92 %) de Juan (125-175 d.C.); p4 + p64 + p67 - 95 versículos (c. 150-175 d.C.); p45 Chester Beatty I – 833 versículos (los 4 evangelios más Hechos) (200-225 d.C.); p75 (c. 175-225 d.C.); 0162 (Juan 2:11-22) (ca. 300 d.C.); p28 – Juan 6:8-12, 17-22 (siglo III d.C.); Siriaco Sinaítico (SyrS) (siglos III/IV)
Algunos de los escritores cristianos más antiguos que mencionan milagros de Jesús son Cuadrato de Atenas (126 d.C.); Justino Mártir (c. 150 d.C.); Melitón de Sardis (170-177/180 d.C.); Ireneo de Lyon (182-188 d.C.); Tertuliano (207/208 d.C.), y otros posteriores a ellos.
P: ¿Cómo pudo Jesús ser de la tribu de Judá, si la afiliación tribal se
transmite únicamente por vía paterna (Números 34:14;
Números 1:18-44; Levítico 24:10)? La afiliación tribal de la madre se
consideraba irrelevante para determinar la afiliación tribal de sus hijos, y la
afiliación tribal o genealogía no podía heredarse por medio de un padrastro;
únicamente los bienes podían heredarse. Puesto que los cristianos creen que
Jesús no tuvo padre humano, no habría tenido afiliación tribal alguna y, por
tanto, no puede contarse como descendiente de Judá ni de David, quedando en
consecuencia excluido de toda consideración mesiánica. El sitio web http://www.jewsforjudaism.org/faq-primary-211/birth-of-jesus-primary-360/59-whos-genealogy-is-given-by-luke formula las siguientes afirmaciones respecto de la
genealogía de Cristo: “Presumir que María era de ascendencia davídica plantea
el problema de que María no podía transmitir lo que no poseía: (1) El vínculo
materno no entra en consideración para la sucesión al trono de David, la cual
se transmite únicamente por una línea masculina continua: ‘No faltará á David varón que se siente sobre el trono de la
casa de Israel’ (Jeremías 33:17); (2)
Bíblicamente, el derecho de privilegio de linaje, esto es, la realeza y el
sacerdocio, se transmiten exclusivamente por línea masculina. El episodio
relativo a la herencia de las hijas de Zelofehad (Números, capítulos 27 y 36)
no es aplicable en este caso, puesto que concierne a la transferencia de bienes
materiales y no a privilegios de linaje.”
R: Primero la respuesta de cinco segundos,
y después una respuesta detallada. La mayoría de los judíos considera que la
condición de judío se transmite por vía materna, pero procedamos a
responder esto haciendo caso omiso de ello. En lo
esencial, si bien la afiliación tribal se determinaba normalmente por vía
paterna, la afiliación tribal judía se determinó por la madre, y NO por el
padre, en el caso de la familia de Jarha (1 Crónicas 2:34-41), y en el de los
hijos de un sacerdote (Esdras 2:61; Nehemías 7:63). ¡Cuánto más habría de
determinarse la afiliación tribal por vía materna en el caso de un nacimiento
virginal!
En cuanto a una respuesta detallada, ¿quién dijo que la afiliación tribal o de clan se transmitía únicamente por vía paterna? Nadie en la Biblia. Números 34:14 no demuestra nada. Números 1:18-24 muestra que el hijo de padre egipcio y madre israelita no era llamado israelita. La gente lo habría considerado egipcio o medio israelita. Levítico 24:10 (y muchos otros pasajes) únicamente indican que, tratándose de israelitas comunes, la afiliación tribal se determinaba en efecto por vía paterna. Pero esto NO CONSTITUYE RESTRICCIÓN ALGUNA PARA DIOS. Los casos de dos progenitores biológicos no tienen incidencia alguna sobre el caso de un solo progenitor biológico. Con todo, aun tratándose de dos progenitores biológicos, existen de hecho ejemplos veterotestamentarios en los que el linaje tribal se determinó efectivamente por vía materna.
Tres ejemplos de afiliación tribal por vía materna.
En la tribu de Judá, Sesán no tuvo hijos varones, sino únicamente hijas. Por ello dio a su hija en matrimonio a su siervo egipcio Jarha, y tuvieron un hijo llamado Athai. La genealogía de Athai se consigna junto con la de los demás israelitas en 1 Crónicas 2:34-41. No solamente se consideró israelitas a los hijos, sino que además fueron registrados bajo la tribu de Judá.
Un segundo ejemplo es Jair, cuyo abuelo fue Hezrón, de la tribu de Judá, y cuya abuela fue la hija de Maquir, manasita. En 1 Crónicas 2:21-23, Jair dominaba veintitrés poblaciones en Galaad (dentro del territorio de Manasés). Sin embargo, aun cuando el abuelo de Jair era de Judá, a Jair se le sigue llamando manasita, al igual que a su madre, en Números 32:41 y Deuteronomio 3:14.
Un tercer ejemplo lo constituyen Esdras 2:61 y Nehemías 7:63, donde los hijos de un sacerdote que se casó con una hija de Barzillai fueron llamados hijos de Barzillai.
Otro ejemplo que demuestra que la afiliación ancestral no se transmitía únicamente por medio del padre biológico es el matrimonio por levirato. Cuando un marido moría sin haber tenido hijos, el hermano del marido se casaba con la viuda, y el primer hijo nacido de esa unión era considerado hijo del primer marido difunto, aun cuando biológicamente no fuera así.
No obstante, con independencia de lo anterior, la cuestión parece una sutileza ociosa. ¿Cuál era el origen étnico del ADN humano de Jesús? Ciento por ciento judío. Existían únicamente doce tribus judías (en realidad once tribus más dos medias tribus). ¿Provenía el ADN humano de Jesús de alguna tribu en particular? Sí, de Judá. Si el no haber tenido padre judío lo excluyera de las doce tribus, entonces ¿cuál sería el origen étnico de Jesús?
Esta pregunta parece constituir una evasión de una cuestión de mayor envergadura. Si Jesús nació de una virgen y fue enviado por Dios para enseñarnos, ¿lo seguiría usted o no? Si hubiera que elegir entre permanecer en la cultura judía de quien pregunta y seguir al único Dios verdadero, ¿qué elegiría usted? Si la persona no estuviera dispuesta a declarar que seguiría al único Dios verdadero costara lo que costare, entonces la cuestión no radica en el ADN de Jesús, sino en que la mayoría de los judíos no está dispuesta a seguir al único Dios verdadero.
Una segunda cuestión es la sucesión al trono. Quien formula la pregunta se equivoca al afirmar que María no era de ascendencia davídica; su genealogía en Lucas, así como Lucas 2, Romanos 1:3 y 2 Timoteo 2:8, demuestran que tanto Jesús como ella descendían biológicamente de David. Sin embargo, quien pregunta está en lo correcto al señalar que la genealogía de María no tendría incidencia alguna en la sucesión al trono. Para ello era importante que Jesús fuese además el hijo adoptivo de José, quien, por ser varón de la línea davídica, tendría derecho al trono.
P: En los evangelios, ¿cuál es la fuente de que el padre biológico de Jesús fuera un soldado romano llamado Pantera?
R: Hasta donde sabemos, esta falsa acusación fue formulada por primera vez por un antagonista romano del cristianismo llamado Celso, en el siglo III d.C. Este vocablo, que por lo demás no se conoce como nombre propio, se asemeja a la palabra griega que significa virgen: parthenos. Posteriormente el Talmud judío la retomó, al igual que los nazis del siglo XX. Véase El Evangelio de Mateo y sus lectores, de Howard Clarke. Indiana University Press, 2003, p. 5.
P: Juan Crisóstomo afirma que si los cuatro evangelistas hubieran concordado en todos los detalles, se les acusaría de haberse confabulado para hacer que sus relatos resultaran semejantes. Por consiguiente, podemos considerar las variaciones de sus evangelios como evidencia de que cada uno trabajó de manera independiente y separada de los demás, y como prueba de que sus relatos son auténticos y verdaderos. ¿Qué opina usted? Ahora bien, personalmente considero que los evangelistas debieron haber escrito acerca de los mismos sucesos con palabras, lenguaje y estilo distintos. ¿Qué opina usted también sobre esto?
R: Considero que esto es correcto en lo esencial. Coincido en que redunda en su credibilidad el hecho de que presenten variación en las expresiones, en los acontecimientos que incluyeron e incluso en el énfasis que dieron. Desde luego, es posible que los sinópticos hayan tenido conocimiento unos de otros, y es probable que Juan conociera a los demás. Pero, por otra parte, aun contando con cuatro relatos distintos, los escépticos de todas las épocas los han acusado de toda clase de cosas de cualquier manera.
No solamente existen variaciones en las expresiones, sino también en el énfasis y en los relatos que se narran. Por ejemplo, Mateo contiene mucho más que los demás acerca del cumplimiento por parte de Jesús de la profecía veterotestamentaria. Marcos contiene menos. (Dicho sea de paso, Marcos es un nombre romano, no hebreo.) El evangelio de Marcos hace mayor hincapié en las acciones que Jesús realizó. Ireneo de Lyon (182-188 d.C.) escribió extensamente sobre esto en Ireneo, Contra las herejías, libro 3, cap. 11.8, p. 428.
P: El relato del bautismo de Jesús a manos de Juan el Bautista y de su tentación por parte de Satanás está consignado en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, pero no aparece en el evangelio de Juan. Lo mismo ocurre con la transfiguración. ¿Por qué?
R: Juan no señala por qué, de entre todas las cosas que Jesús hizo, no incluyó esto en lugar de otra cosa. Pero podemos aventurar una respuesta. Obsérvese que hubo muchas otras cosas consignadas en los tres evangelios sinópticos que tampoco figuran en Juan. Por lo general se considera que Juan fue el último en escribirse, y se cree que Juan quiso incluir aspectos que no se mencionaban, o que solo se mencionaban de pasada, en los demás evangelios, a fin de ofrecer un cuadro más completo.
P: Únicamente Mateo 2:1 incluye a los magos en el relato del nacimiento de Jesús. ¿Por qué no hablan de ellos los demás evangelios? ¿Se trata de un relato alegórico destinado a señalar la predicación de la comunidad cristiana primitiva, la cual, al advertir que los judíos habían rechazado a Jesús, se ocupó entonces de las naciones en lugar de ellos, y por ello hizo que los magos fueran los primeros en adorar a Cristo, en contraste con los dirigentes de los judíos, Herodes y otros, que intentaron dar muerte al niño Jesús?
R: De entre todos los acontecimientos de la vida de Jesús, los demás evangelistas optaron por no incluir estos. Pudiera deberse también a que no tuvieran conocimiento de la visita de los magos. Si bien es posible que haya aquí algún simbolismo, nada indica que se tratara de algo únicamente alegórico.
Por lo que toca a interpretar pasajes alegóricamente en general, si Dios comunicó algo a su pueblo mediante alguna alegoría en las Escrituras, y ningún cristiano en toda la historia lo advirtió jamás, ¿comunicó Dios realmente ese algo, y lo hizo con éxito? Nadie entendió este sentido como meramente alegórico y no literal, al menos hasta el inicio de la era del escepticismo en el siglo XIX.
P: En los evangelios, ¿por qué es necesaria una armonía evangélica?
R: La armonización de los evangelios no representaría problema alguno si Dios hubiera preservado un solo evangelio, o si Dios mismo hubiera proporcionado una armonía evangélica completa. En cambio, contamos con cuatro relatos, en los que cada escritor humano consignó lo que estimó más importante de aquello que Dios providencialmente le hizo recordar. Véase la pregunta que sigue a la próxima para conocer por qué tenemos cuatro evangelios.
P: ¿Quiénes fueron los primeros escritores de la historia en elaborar una armonía de los evangelios?
R: Taciano (c. 172 d.C.) elaboró una armonía de los evangelios llamada el Diatessaron, que significa “a través de [los] cuatro”. Esto atestigua que solamente se aceptaban cuatro evangelios, y cita con exactitud, palabra por palabra, el 79 % de los versículos evangélicos. Sin embargo, Taciano era un gnóstico encratita, y omitió selectivamente todos los versículos que resaltan la humanidad de Jesús, tales como las genealogías. Pero aun este hereje incluyó todos los versículos que demuestran que Jesús es Dios.
Teófilo de Antioquía (168-181/188 d.C.) escribió, según Jerónimo, una armonía o comentario sobre los evangelios, pero se ha perdido. (ANF, vol. 2, pp. 87-88
Dionisio de Alejandría (246-265 d.C.) (parcial) demostró que los evangelistas no “discrepaban ni se contradecían entre sí”, y ofreció una armonía buena y bastante completa de los evangelios posterior a la resurrección en su Carta 5, al obispo Basílides, canon 1, Padres antenicenos, vol. 6, pp. 94-95.
Amonio de Alejandría elaboró una armonía de los evangelios a principios del siglo III. Tomó a Mateo como norma y mostró cómo se comparaban con él los demás evangelios. Véase Padres nicenos y postnicenos, segunda serie, vol. 1, pp. 38-39, y vol. 6, p. 69.
Juvenco (329 d.C.) compuso un poema épico sobre los evangelios, armonizando buena parte de ellos.
Eusebio de Cesarea (313-339/340 d.C.) elaboró una armonía de lectura más sencilla, pues dispuso las columnas una al lado de la otra. Sin embargo, Padres nicenos y postnicenos, segunda serie, vol. 6, p. 69, señala que adolecía del defecto de establecer con frecuencia un paralelismo donde no había necesidad de ello. Véase Padres nicenos y postnicenos, segunda serie, vol. 1, pp. 38-39.
Agustín de Hipona (354-430 d.C.) escribió asimismo una obra titulada Armonía de los evangelios. Ésta se encuentra en Padres nicenos y postnicenos, segunda serie, vol. 6, pp. 77-236.
En la Edad Media elaboraron armonías de los evangelios los siguientes autores: Osiandro, Jansenio, Robert Stephens, Juan Calvino, Du Moulin y Chemnitz, según Padres nicenos y postnicenos, segunda serie, vol. 6, p. 69.
En la época moderna, se encuentra una armonía de los evangelios en El nuevo diccionario bíblico de Unger, pp. 495-498.
P: Si el Evangelio de Marcos se escribió primero, con toda seguridad los cristianos lo conocían. Entonces, ¿por qué no se limitaron a copiarlo, sino que surgió quien escribiera un segundo, un tercero y un cuarto evangelio?
R: Sí copiaron a Marcos, así como a los otros tres evangelios, de modo que considero que la pregunta en realidad es por qué existen otros tres evangelios. Contamos con la riqueza no de uno solo, sino de cuatro puntos de vista sobre Jesús. Dios movió no a un solo escritor, sino a cuatro, y les otorgó perspectivas y personalidades distintas.
P: En cuanto a los evangelios, ¿por qué hay cuatro evangelios?
R: Los cuatro evangelios tienen propósitos distintos y destinatarios en cierta medida diferentes.
Mateo: fue escrito primero en la lengua de los hebreos (¿arameo?), según Papías. Hace hincapié en el reino de Dios, en contraste con Juan, que subraya cómo alcanzar la salvación. Mateo enumera muchas profecías veterotestamentarias y muestra cómo la vida de Cristo corrió paralela a la vida de Israel en el Antiguo Testamento. Muchos conciben el evangelio de Mateo como un “león”, que resalta a Cristo como Rey. Ireneo de Lyon (182-188 d.C.), en el fragmento 28, señala que el Evangelio de Mateo fue escrito para los judíos, subrayando que Cristo descendía de David.
Marcos: Resalta las acciones de Cristo. Muchos conciben el Evangelio de Marcos como un “buey”, que subraya a Cristo como siervo.
Lucas: El evangelio más extenso, fue escrito por un médico y compañero de viaje de Pablo. A Lucas se le ha llamado el más grande historiador del mundo antiguo. Muchos conciben el evangelio de Lucas como un “hombre”, que resalta la humanidad de Cristo.
Juan: Quizá el Evangelio más profundo, se ocupa menos de la vida de Cristo y más de sus declaraciones y enseñanzas. Muchos conciben el evangelio de Juan como un “águila”, que subraya la divinidad de Cristo.
El Comentario bíblico del creyente, p. 1198, menciona que en el Antiguo Testamento se llama al Mesías el Renuevo (o Pimpollo) en cuatro contextos: “…despertaré á David renuevo justo, y reinará Rey…” (Jeremías 23:5,6); “mi siervo, el Pimpollo” (Zacarías 3:8); “el varón cuyo nombre es Pimpollo” (Zacarías 6:12); y “el renuevo de Jehová” (Isaías 4:2).
No hubo más evangelios que los cristianos aceptaran de manera general. Ireneo, quien escribió alrededor de los años 182-188 d.C., afirmó que existían exactamente cuatro evangelios (Ireneo, Contra las herejías, libro 3, capítulo 11.8, p. 428).
P: ¿Está cada evangelio en orden cronológico?
R: No. He aquí lo que señalan cuatro fuentes conservadoras.
La Biblia de estudio NVI, p. 1437, señala: “(No obstante, no parece que se haya seguido rigurosamente un orden cronológico en ninguno de los Evangelios.)”
La Biblia de estudio Nueva Ginebra, p. 1504, señala: “Sin embargo, Mateo y Lucas no siguen a Marcos en todos los puntos en cuanto al orden de los acontecimientos de la vida de Jesús, ni al orden de sus enseñanzas.” En la p. 1698 dice: “Si bien surgen algunas dificultades en la correlación de los detalles, los elementos principales se hallan en completa armonía.”
F. F. Bruce, en Dichos difíciles de la Biblia, pp. 454-455, señala: “…ninguno de los evangelistas pretende ofrecer una cronología rigurosa. … Para el historiador antiguo era mucho más importante que captáramos el significado de la historia que el que entendiéramos correctamente la cronología. Así, Mateo agrupa los dichos de Jesús en cinco ‘libros’ principales por temas… Lucas emplea otro criterio para agrupar su material. … En ambos casos obtenemos agrupaciones temáticas, las cuales nos ofrecen un relato ordenado en el sentido de que ordenan el material para que podamos comprenderlo mejor. En ninguno de los dos casos obtenemos necesariamente el marco exacto en el que Jesús pronunció todo ese material.”
En la iglesia primitiva, la Historia eclesiástica de Eusebio (318 d.C.), libro 3, cap. 39, pp. 170-173, consigna que Papías, discípulo del apóstol Juan, afirmó: “Marcos, que fue el intérprete de Pedro, puso por escrito con exactitud todo cuanto recordaba, ya fuesen dichos o hechos de Cristo, pero no en orden. Pues no fue oyente ni compañero del Señor; mas después, como he dicho, acompañó a Pedro, quien adaptaba su instrucción según lo requería la necesidad, y no como quien elabora una compilación de los oráculos del Señor. Así pues, Marcos no incurrió en error alguno al consignar de ese modo ciertas cosas tal como las recordaba; porque se aplicó únicamente a esto: no omitir nada de lo que había oído, ni incluir entre ello ninguna declaración falsa” (tomado de El nuevo diccionario bíblico, 1962, p. 782)
Los escritores daban por sentado que la gente leería el libro completo en repetidas ocasiones. Por ejemplo, Juan 11:2 menciona que fue María quien ungió a Jesús con perfume. Pero no refiere el relato de María ungiendo a Jesús con perfume sino hasta Juan 12:1-3. En Mateo 10:4 se menciona a “Judas Iscariote, que también le entregó”, y Judas aún no había entregado a Jesús.
P: ¿Qué son los “Evangelios sinópticos”? ¿Cuáles son las semejanzas y diferencias entre ellos? ¿Existe alguna prueba de que se hayan citado unos a otros?
R: los “evangelios sinópticos” es sencillamente el nombre que se da a Mateo, Marcos y Lucas (no a Juan). Si Marcos fue el más antiguo, entonces no habría citado a los demás. Es posible que Mateo y Lucas hayan citado a Marcos, y uno al otro; pero, por otra parte, pudo tratarse de lo que ellos mismos recordaban o de conversaciones con otras personas. Juan, que muy probablemente se escribió al final, parece centrarse en aquello que los demás no mencionaron.
Muchos eruditos consideran que Mateo utilizó conscientemente el evangelio de Marcos al escribir; el 93 % de Marcos se encuentra en Mateo y Lucas. Hay 200 versículos en Mateo y Lucas que no figuran en Marcos. Ibíd., p. 14. Muchos han conjeturado la existencia de un documento hipotético, denominado Q, para esos 200 versículos. Sin embargo, no existe evidencia alguna de que Q haya existido jamás, al menos en forma escrita. Lo que algunos consideran Q pudo ser la enseñanza oral común de la iglesia, así como conversaciones con Mateo y con Lucas, compañero de Pablo. Existen también algunas semejanzas de énfasis entre Mateo y los escritos del influyente fariseo judío Johanán ben Zakkai, quien vivió del año 30 a.C. al 90 d.C. Johanán daba mayor importancia a la misericordia y a la ayuda al prójimo que a los sacrificios y a la pureza ritual. Ambos advirtieron que los gentiles tenían un lugar en el reino de Dios y escribieron acerca del juicio venidero.
P: ¿Por qué guardan los tres Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) la semejanza que presentan?
R: Existen cuatro posturas, y las tres primeras pueden ser complementarias.
1. Semejanza de propósito: Los tres primeros evangelios discurren en gran medida de manera paralela y fueron escritos para ofrecer una “sinopsis” de la vida de Cristo. Juan, que se escribió con posterioridad, quizá dio por sentado que los lectores ya conocían los demás evangelios. Se declara que Juan fue escrito para que las personas creyeran en Jesús y tuvieran vida en su nombre, conforme señala Juan 20:31.
2. Vínculo oral: Marcos fue compañero de Pedro, y Lucas viajó con Pablo. Marcos estuvo en Roma, según 1 Pedro 5:13. Es probable que Lucas y Marcos hayan coincidido en Roma al mismo tiempo y, como alguien lo expresó, “seguramente no pasaron todo el tiempo hablando del clima”. Si bien no sabemos todos los lugares por donde viajó Mateo, esta postura sostiene que las semejanzas obedecen a la comunicación oral entre los escritores. Dichos difíciles de la Biblia, p. 454, aborda asimismo un vínculo común entre Mateo y Lucas, señalando que dicho vínculo probablemente fue oral.
3. Vínculo escrito de Marcos: La Biblia de estudio Nueva Ginebra (p. 1504) señala: “Los Evangelios no presentan simplemente un calendario de las actividades de Jesús. Tampoco son biografías modernas de carácter técnico que sigan métodos desconocidos en su época.”
4. “Q”: Una cuarta postura, sostenida por muchos eruditos liberales, es que existió un libro hoy perdido, al que denominan “Q”, que contenía el material común a Mateo y Lucas pero ausente en Marcos.
P: ¿Qué es la fuente “Q”? ¿Dónde se encuentra actualmente? ¿En qué lengua existe?
R: “Q” es el nombre que se da a los versículos comunes a Mateo y Lucas, pero que no figuran en Marcos ni en Juan. No tenemos prueba alguna de que haya existido jamás. Por otra parte, cabe concebir esta “Q” no necesariamente como un escrito único, sino como múltiples fuentes. Y no todas esas fuentes fueron forzosamente puestas por escrito. En otras palabras, lo que algunos llaman el “documento Q” (en singular) pudo consistir de hecho en enseñanzas, incluidas las orales, de los apóstoles y de otros seguidores.
P: ¿Contienen los evangelios exacta y realmente lo que el Señor Jesús dijo o hizo?
R: Resumieron y parafrasearon. Por ejemplo, en el Sermón del Monte, en Mateo 5-7, es probable que Jesús haya dispuesto de un lapso prolongado para predicar. No obstante, uno puede leerlo en menos de quince minutos. Desde luego, es probable que Jesús haya repetido ciertas cosas en sermones posteriores, pero el evangelista no las repetía en cada ocasión. Ahora bien, para los cristianos lo importante es el mensaje y el significado que Jesús enseñó, no las sílabas y palabras exactas.
P: ¿Cuál es el “conjunto de dichos de Jesús” en el que se dice que se apoyaron los evangelistas al escribir sus evangelios?
R: El Nuevo Testamento no menciona ningún “conjunto de dichos”. Quizá esté usted pensando en lo que escribió Lucas. Juan escribió también dos pasajes que podrían considerarse marginalmente pertinentes.
Lucas 1:1-4 “Habiendo muchos tentado á poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra; me ha parecido también á mí, después de haber entendido todas las cosas desde el principio con diligencia, escribírtelas por orden, oh muy buen Teófilo, para que conozcas la verdad de las cosas en las cuales has sido enseñado.”
Juan 20:30-31 “Y también hizo Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro. Estas empero son escritas, para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.”
1 Juan 1:4 “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos mirado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida; (porque la vida fué manifestada, y vimos, y testificamos, y os anunciamos aquella vida eterna, la cual estaba con el Padre, y nos ha aparecido;) lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros: y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Y estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.”
P: Mi profesor me permite realizar una exposición de 75 minutos sobre el “Jesús histórico”. En mi investigación me he topado con un par de argumentos que no sé bien cómo abordar, ¡y me preguntaba si usted pudiera aportarme alguna orientación!
1) No sabemos que los manuscritos originales hayan sido escritos en griego, puesto que los documentos más antiguos datan [supuestamente] de un par de siglos después de Cristo. Pudieron haber sido traducidos de alguna otra lengua, con los consiguientes errores.
2) Es posible que Jesús no haya hablado en griego. Ello significaría que los autores (o traductores) del Nuevo Testamento tuvieron que interpretar sus palabras a su propio modo y luego traducirlas (no necesariamente de manera correcta).
¿Existe alguna información sobre la helenización de Palestina en
tiempos de Jesús que pudiera indicar que los autores del Nuevo Testamento
efectivamente escribieron en griego? Lo más probable es que Jesús hablara
arameo; entonces, ¿cómo explicaría usted la inerrancia de lo que se consigna
que él dijo? Si los autores escribieron en arameo o en alguna otra lengua,
¿cómo podemos probar (o al menos demostrar más allá de toda duda razonable) que
se ha transmitido y traducido
con exactitud a lo largo de los siglos?
Si conoce usted alguna fuente a la que pudiera remitirme, se lo agradecería enormemente. O bien, si ya ha reflexionado sobre este asunto, me encantaría conocer sus conclusiones. Creo en la soberanía de Dios y en su capacidad para proteger su Palabra, pero cualquier explicación acerca de cómo lo ha hecho me sería, sin duda, de gran ayuda.
R:
Al parecer, aquí hay cuatro cuestiones fundamentales:
1. Qué lengua habló Jesús
2. En qué lengua se escribieron los Evangelios
3. Testimonio de la fiabilidad de los evangelios
4. Registro inerrante de la enseñanza de Jesús
1. Qué lengua habló Jesús
Sabemos que Jesús hablaba arameo, porque pronunció algunas frases en arameo. (Mateo 5:22, etc.) Cuando Jesús habló desde la cruz: “Eloi, Eloi, ¿lama sabachthani?”, algunos pensaron que llamaba a Elías, porque desconocían el arameo, si bien todos los romanos habrían sabido griego y latín. En la región donde Jesús se crió, muchas personas hablaban hebreo, arameo y griego. Por ejemplo, toda la zona situada justo al norte y al oriente del mar de Galilea era de habla griega. Por eso Pilato mandó escribir en tres lenguas el letrero colocado sobre la cabeza de Jesús.
Además, un buen número de judíos de aquella época tenían tanto nombre judío como griego o romano. Aparte de Simón Pedro, estaban José Barsabas y Judas Barsabas en Hechos 15:22; Jesús llamado Justo en Colosenses 4:11; José llamado Bernabé en Hechos 4:36; y Juan Marcos en Hechos 12:12.
2. En qué lengua se escribieron los Evangelios
En cuanto a los evangelios, contamos con el testimonio de Papías, discípulo del apóstol Juan. Conforme a lo preservado por el historiador eclesiástico Eusebio, Papías afirmó que el Evangelio de Mateo se escribió originalmente en la lengua de los hebreos (hebreo o arameo). Los cristianos primitivos hablaban predominantemente griego, aunque los conversos procedentes del judaísmo hablaban además hebreo y arameo.
3. Testimonio de la fiabilidad de los evangelios
He escuchado a diversas personas afirmar que el Nuevo Testamento completo (o casi completo) más antiguo con que contamos data de alrededor del año 350 d.C. Sin embargo, ello pasa por alto lo esencial. Contamos con la inmensa mayoría de todos los versículos de los evangelios preservados en fechas muy anteriores. Por ejemplo, hasta el año 200 d.C. tenemos manuscritos preservados que contienen el 71 % de los versículos de Lucas (818 de 1151 versículos). Son los siguientes: Lucas 1:58-59; 1:52-2:1; 2:6-7; 3:8-4:2; 4:29-32; 4:34-5:10; 5:30-7:32; 7:35-39, 41-43; 7:46-9:2; 9:4-17:15; 17:19-18:18; 22:4-24:53.
Por lo que hace al Evangelio de Juan, el manuscrito más antiguo que poseemos hoy es el p52, fechado entre los años 100 y 150 d.C. Otros manuscritos tempranos datan de hasta el año 200 d.C. (p45, p66, p75, p90). Estos manuscritos, junto con el p52, contienen 855 de los 878 versículos de Juan (97 %). Comprenden los versículos 1:1-14:30; 15:2-26; 16:2-4, 6-7, 10-33; 17:1-20:20; 20:22, 23, 25-41; 21:1-9, 12, 17.
No hay que olvidar los escritos de la iglesia primitiva y otros textos. Los escritos cristianos no bíblicos más antiguos que poseemos son la Primera Epístola de Clemente (a los corintios), de los años 96-98 d.C., que cita extensamente a Hebreos además de otros libros, y El Pastor de Hermas, de hacia los años 115-155 d.C. El Diatessaron es una armonía palabra por palabra de aproximadamente el 79 % de los versículos de los evangelios, escrita por el gnóstico encratita Taciano alrededor del año 172 d.C.
4. Registro inerrante de la enseñanza de Jesús
Los
originales eran meras paráfrasis de la enseñanza de Jesús. Cuando Jesús
enseñaba a la multitud durante horas y nosotros podemos leer sus palabras en
cinco párrafos, resulta evidente que no se trataba de una transcripción
literal. La doctrina cristiana de la inerrancia consta de cinco elementos
fundamentales:
1. La Biblia, en los manuscritos originales, es correcta en todo aquello de lo
que trata.
2.
Hemos de comprender el contexto: la poesía es poesía, la narración es
narración, podemos entender las metáforas y las expresiones del lenguaje,
etcétera.
3. Dios tuvo libertad para “usar sus propias plumas” al escribir la Biblia, y
esas plumas fueron las personas que escribieron las palabras. De ahí que libros
distintos, de autores humanos distintos, tengan estilos distintos, y ello no
representa problema alguno; la verdad de Dios resplandece a través de todos
ellos.
4. Fue el significado lo que se consignó sin error, no necesariamente cada palabra.
5.
Los manuscritos bíblicos preservados hasta hoy contienen algunas variantes y
errores, pero la palabra de Dios se conservó sin error significativo que altere
la doctrina, la fe o la práctica cristianas.
Para mayor información, véase http://www.biblequery.org/New
Testament Manuscripts.html.
P: ¿Había muchos judíos en Galilea?
R: La región de Galilea mide aproximadamente 70 por 40 millas, es decir, 113 por 64 kilómetros. En tiempos de los Macabeos, hacia el año 164 a.C., la población de Galilea era tan reducida que la totalidad de sus habitantes pudo trasladarse a Judea en busca de protección. Para la época de Jesús, la población era mucho mayor; Josefo, en su Vida (235[45]) y en Las guerras de los judíos, libro 3, capítulos 41-43, afirmó que Galilea contaba con 204 ciudades y aldeas, con al menos 15,000 habitantes cada una. Sin embargo, la población incluía a numerosos gentiles que los seléucidas reasentaron en Galilea, así como a gentiles de habla griega que optaron por trasladarse allá.
P: el escéptico Bart Ehrman escribe: “Disponemos de cierta información sobre lo que significaba ser un campesino de clase baja en las zonas rurales de Palestina en el siglo I. Una de las cosas que significaba es que uno era, casi con toda certeza, analfabeto. Jesús mismo constituía una notable excepción, en cuanto que evidentemente sabía leer (Lucas 4:16-20), pero nada indica que supiera escribir…. ¿Cuántos sabían leer? El analfabetismo estaba generalizado en todo el Imperio Romano. En el mejor de los casos, acaso un 10 por ciento de la población era medianamente letrada. Y ese 10 por ciento correspondería a las clases ociosas … Nada en los Evangelios ni en Hechos indica que los seguidores de Jesús supieran leer, y mucho menos escribir. De hecho, hay un pasaje en Hechos donde se dice que Pedro y Juan eran ‘hombres sin letras’ (Hechos 4:13), el término antiguo para designar al analfabeto.” (Jesús, interrumpido, pp. 105-106). Esto es también semejante a lo expuesto en la obra de Ehrman Cristianismos perdidos, p. 203.
R: El porcentaje de personas del Imperio Romano (España, Britania, Germania, etcétera) que no sabía leer resulta irrelevante; lo que importa es el porcentaje de personas instruidas entre los judíos de Judea y Galilea. Los judíos poseían un nivel de instrucción muy superior al de la mayoría de los demás pueblos del Imperio Romano. A nadie le pareció inusual que Zacarías, padre de Juan el Bautista, supiera escribir. El hecho de que el Sanedrín acusara a Pedro y a Juan de ser hombres sin letras no significa que así fuera, ni que no supieran escribir en absoluto.
Deuteronomio 6:9 ordena a los israelitas escribir las leyes en los postes de sus casas y en sus portadas. ¿Acaso suponen los escépticos que casi ningún judío obedecía su propia ley?
Como nota adicional, en Beir Allah, en el valle del Jordán, los arqueólogos hallaron el ejercicio de escritura de un escolar que menciona tres veces a Balaam hijo de Beor. Su datación por radiocarbono lo sitúa en los años 800/760 a.C.
P: ¿Qué significa la palabra “sinóptico”?
R: El Diccionario bíblico Wycliffe, p. 723, señala: “sinóptico procede del griego syn (junto con) y opsis (vista, visión)”, al igual que La Biblia de estudio NVI, p. 1437. De igual modo, El nuevo diccionario internacional de la Biblia, p. 399, señala que la voz griega synoptikos significa “ver el conjunto en su totalidad, adoptar una visión de conjunto”.
En contraste con lo anterior, la escéptica Guía de la Biblia de Asimov, p. 770, afirma que la palabra “sinóptico” procede del vocablo griego que significa “un solo ojo”, porque cada uno de los tres Evangelios sinópticos narra la historia de Jesús desde su propio punto de vista. Quizá confundió “syn/sun” con “mono”, que significa “uno”.
La Concordancia de Strong, en la entrada correspondiente a “sun” (4862), señala: “prep. primitiva que denota unión; con o junto con (pero de manera mucho más estrecha que 3326 o 3844), esto es, por asociación, compañía, proceso, semejanza, posesión, instrumentalidad, adición, etc.” - al lado de, con. En composición tiene aplicaciones similares, incluida la de completitud.”
P: ¿Cuál de los cuatro evangelios se escribió primero?
R: La postura más difundida entre los cristianos es que fue Marcos, si bien hay eruditos bíblicos de renombre que consideran que fue Mateo o Lucas. El comentario del conocimiento bíblico: Nuevo Testamento, p. 98, señala: “Cierta dependencia literaria parece ser la única manera de explicar adecuadamente la estrecha relación entre los Evangelios sinópticos. La teoría de la prioridad de Marcos, aunque no exenta de problemas, es la que mejor explica el esquema básico de los acontecimientos y las semejanzas pormenorizadas entre los Evangelios sinópticos. Las diferencias se deben probablemente a una combinación de tradiciones orales y escritas que Mateo y Lucas emplearon de manera independiente, además de Marcos.”
La escéptica Guía de la Biblia de Asimov, p. 770, señala que Mateo se enumeró en primer lugar porque se creía que era el primero, pero que hoy se considera generalmente que fue Marcos. (pp. 770, 903) Sin embargo, Asimov, en la p. 771, menciona asimismo que Papías escribió que Mateo se redactó originalmente en hebreo [¿arameo?]. Es posible que Mateo se haya escrito primero en arameo, que Marcos lo haya utilizado como fuente principal al componer su evangelio y que, posteriormente, el Evangelio de Mateo se haya traducido literalmente.
Como nota adicional, de los 661 versículos de Marcos (final breve), 600 son semejantes a versículos de Mateo, 350 son semejantes a versículos de Lucas, y solamente 31 no se encuentran en ninguna otra parte.
P: ¿Qué son los Evangelios apócrifos? ¿Por qué no se aceptan, siendo que sabemos que los padres de la Iglesia y las tradiciones eclesiásticas se apoyaron en ellos y los citaron, sobre todo en las festividades eclesiásticas y en las prácticas rituales?
R: La última parte de la pregunta es, en sí misma, incorrecta en cuanto a los hechos. Los padres de la Iglesia y las tradiciones eclesiásticas no se apoyaron en ellos, ni los emplearon en las festividades eclesiásticas ni en las prácticas rituales, a menos que la pregunta se refiera a las religiones gnósticas y no al cristianismo.
Las únicas citas favorables son que 2 Clemente y Clemente de Alejandría mencionan el Evangelio de los Egipcios, y que Clemente de Alejandría menciona el Evangelio de los Hebreos. No existen otras citas cristianas prenicenas de ningún otro evangelio en sentido favorable. Sin embargo, los padres de la Iglesia mencionaron y citaron los siguientes, declarándolos falsos. Ireneo se pronuncia en contra del falso Evangelio de la Verdad. Hipólito se pronuncia en contra del Evangelio de los Egipcios y del Evangelio de Tomás (así como de otras obras). Por consiguiente, no sería justo afirmar que los primeros padres de la Iglesia “se apoyaron en ellos”, cuando muchos de ellos aún no se habían escrito, y cuando aquéllos se pronunciaron en contra de otros escritos heréticos.
Por último, muchos de los evangelios apócrifos no fueron ni avalados ni rechazados por los cristianos primitivos, puesto que dichos evangelios apócrifos no se escribieron sino siglos después. Por ejemplo, el Evangelio de Nicodemo se escribió hacia los años 405-439 d.C., y el Evangelio de la Natividad de María se escribió después del año 625 d.C.
P: ¿Qué son el “Evangelio de la Infancia”, el “Evangelio de la Verdad”, el “Evangelio de los Hebreos”, el “Evangelio de los Ebionitas”, el “Evangelio de Tomás” y el “Evangelio de Pedro”?
R: Se trata de evangelios apócrifos que diversas personas escribieron mucho tiempo después de ocurridos los acontecimientos.
He aquí algunos de esos evangelios y las fechas en que se escribieron.
Evangelio de María (siglo II o VI)
Evangelio de Pedro (180-190 d.C.)
Evangelio de Tomás. Este libro falso, obra de herejes gnósticos, se escribió probablemente entre los años 188 y 235 d.C. Ireneo de Lyon (182-188 d.C.), al describir exhaustivamente todo libro y toda herejía conocidos, no sabe nada de él; pero su discípulo Hipólito, que escribió entre los años 222 y 235/236 d.C., sí lo menciona.
Evangelio de Nicodemo (405-439 d.C.)
Evangelio de la Natividad de María (posterior al año 625 d.C.)
En el mundo musulmán existieron más de 200,000 hadices acerca de Mahoma. La inmensa mayoría de ellos son considerados por los eruditos musulmanes como apócrifos o, en el mejor de los casos, poco fidedignos. Bujari los cribó y seleccionó únicamente 7,275 como dignos de confianza.
Así como los drusos, los yazidíes, los alauitas y otros tienen sus propios libros, los gnósticos contaban también con sus propias escrituras. Hubo por lo menos treinta grupos gnósticos, de modo que disponían de gran cantidad de libros que consideraban Escritura. El Evangelio de la Verdad, el Evangelio de Tomás y el Evangelio de Pedro figuraban entre ellos.
No existió ningún libro llamado “El Evangelio de los Ebionitas”. Los heréticos ebionitas, quienes sostenían que Jesús era Hijo de Dios únicamente a título honorífico y de respeto, contaban con las Homilías clementinas, las Recogniciones de Clemente y algunos otros libros.
P: En los Evangelios, ¿cuáles son las profecías mesiánicas?
R: Se trata de profecías que Dios dio a fin de que su pueblo pudiera reconocer con claridad al Mesías. He aquí muchas de ellas.
¿Quién será el Mesías?
De la tribu de Judá (Génesis 49:10; Mateo 1:2; Lucas 3:23,33; Hebreos 7:14).
De Isaí (Isaías 11:1; Mateo 1:6; Lucas 3:23,32).
De David (Jeremías 23:5; Lucas 3:31; Mateo 1:1; 9:27; Marcos 10:47-48; Juan 7:42; Hechos 13:22-23; Apocalipsis 22:16). Numerosos Talmudes judíos afirman que el Mesías provendrá del linaje de David.
Sacerdote según el orden de Melquisedec (Salmos 110:4; Hebreos 5:6).
Hijo de Dios (Salmos 2:7; Mateo 3:17; 16:16-17; 27:54; 9:7; Lucas 9:35; Juan 1:34; Hechos 13:33; Hebreos 5:5).
Dijo Jehová á mi Señor (Salmos 110:1; Mateo 22:43-45; Mr. 12:36-37; Lucas 2:11; 20:42-44). El Midrash Tehilim, Comentario sobre los Salmos (200-500 d.C.) reconoce el Salmo 110 como mesiánico
Llamado ‘Dios con nosotros’ (Isaías 7:14; Mateo 1:23; Lucas 7:16; ~Juan 20:28).
Niño llamado Dios fuerte, Príncipe de paz, etcétera (Isaías 9:6). Este pasaje es mesiánico según el Midrash yemenita, 349-350, y el Pereq Shalom, p. 101
La simiente de la mujer herirá la cabeza de Satanás (Génesis 3:15). Este pasaje es mesiánico según el Targum Pseudo-Jonatán
Nacido de una virgen (cumplimiento doble) (Isaías 7:14; Mateo 1:18,25; Lucas 1:26-35). Virgen, conforme a la Septuaginta
¿Dónde estará el Mesías?
Nacido en Belén de Judá (Miqueas 5:2; Mateo 2:1,5-8; Juan 7:42; Lucas 2:4-7). El Targum de Isaías señala que este pasaje es mesiánico.
Ministrará en Galilea (Isaías 9:1-2; Mateo 4:12-16; Marcos 1:14; Lucas 4:31; Juan 4:43).
Entrará en el Templo de Jerusalén (Malaquías 3:1; Mateo 21:12; Marcos 11:15)
¿Cuándo vendrá el Mesías?
No será quitado el cetro (Génesis 49:10; Lucas 3:23,33). Este pasaje es mesiánico según los Talmudes de Babilonia y de Jerusalén, el Targum de Jonatán, el Targum Pseudo-Jonatán, el Targum de Onkelos, el Comentario de los Rollos del Mar Muerto y el Targum arameo. Los judíos perdieron el derecho de ejecutar a las personas en el año 11 d.C., según el Talmud de Babilonia, tratado Sanedrín, capítulo 4.
Israel será abandonado hasta que venga el Mesías (Miqueas 5:3).
Antes de la destrucción del Templo (año 70 d.C.) (Malaquías 3:1).
Después de un precursor (Isaías 40:3; Mateo 3:1-3; 11:10; Lucas 1:17; Juan 1:23).
Muerto en los años 32/33 d.C. (Daniel 9:20-27 + Nehemías 2:1-10 (445/444 a.C.)). Este pasaje es mesiánico según Maimónides en la Iguéret Teimán, y según el rabino Moisés Abraham Leví en El Mesías de los Targumes, los Talmudes y los escritores rabínicos
¿Qué hará el Mesías?
Ministerio de milagros (Isaías 35:5,6a; Mateo 9:6-7,22,32-35; 11:4-6; 12:13; Juan 5:5-9; 9:6-11, etcétera)
Llevó nuestras dolencias (Isaías 53:4; Mateo 8:17; Marcos 2:10-12; Lucas 5:13; Juan 5:5-9).
Enseñará por parábolas (Salmos 78:2; Mateo 13:34).
Entrará como rey sobre un asno (Zacarías 9:9; Marcos 11:2-10; Lucas 19:35-37; Mateo 21:5-9; Juan 12:15).
De piedra de tropiezo a cabeza del ángulo (Salmos 118:22-23; Isaías 8:14-15; 28:16; Mateo 21:42; Marcos 12:10-11; 1 Pedro 2:6-8; Hechos 4:11).
No será abandonado a la muerte (Salmos 16:8-11; 30:3; Hechos 2:31; 13:33; Marcos 16:6; Mateo 28:6; Lucas 24:46).
El celo por la casa de su Padre (Salmos 69:9; Juan 2:17).
El Espíritu del Señor reposará sobre él (Isaías 11:2; Mateo 3:16; Marcos 1:10-11; Lucas 4:15-21,32; Juan 1:32). Este pasaje es mesiánico según el Targum de Isaías y el Talmud de Babilonia
Mateo muestra que la vida de Cristo corre paralela a la del pueblo israelita (Jeremías 31:15 y Mateo 2:18; Oseas 11:1 y Mateo 2:15; Isaías 9:1,2 y Mateo 4:15-16; etcétera).
Reacciones del pueblo
Aborrecido sin causa (Salmos 35:19; 69:4; Isaías 49:7; Juan 15:25).
Algunos tramaron la ruina de Jesús (Salmos 38:12; Marcos 11:18).
Entregado por un amigo (Salmos 41:9; Mateo 10:4; 26:48-50; Marcos 14:43-44; Lucas 22:47-48; Juan 18:3,5).
Rechazado por los suyos (Isaías 53:3-4; Salmos 69:8; Juan 1:11; 7:5; Mateo 21:42-44).
Le dieron hiel por bebida (Salmos 69:21; Mateo 27:48).
Aun sus amigos se mantuvieron a distancia (Salmos 38:11; Mateo 27:55; Marcos 15:40; Lucas 23:49).
Herido el pastor, las ovejas se dispersaron (Zacarías 13:7; Marcos 14:27,50; Mateo 26:31).
Rechazado por las autoridades (Salmos 2:1-2; Hechos 4:25-28).
¿Cómo morirá el Mesías?
Vendido por treinta piezas de plata (Zacarías 11:12-13; Mateo 26:15).
Arrojó las monedas en el templo, no las depositó (Zacarías 11:13b; Mateo 27:5a).
Dinero destinado a un alfarero (Zacarías 11:13; Mateo 27:7).
Llevado injustamente (Isaías 53:7-8; Mateo 26:60; Marcos 14:55; Lucas 23:4).
Testigos falsos (Salmos 35:11; Mateo 26:60).
Callado ante sus acusadores (Salmos 38:13-14; Isaías 53:7; Mateo 27:12).
Preguntó por qué Dios lo había desamparado (Salmos 22:1; Mateo 27:46; Marcos 15:34).
Escarnecido (Salmos 22:7,8; Mateo 27:31,39; Marcos 15:31-32).
Su corazón como cera (Salmos 22:14b; Juan 19:34).
Traspasado por nosotros (Salmos 22:16; Isaías 53:5; Zacarías 12:10; Mateo 27:26; Juan 19:34).
La gente lo miraba fijamente (Salmos 22:17; Lucas 23:35).
Echaron suertes sobre sus vestiduras (Salmos 22:18; Marcos 15:24; Lucas 23:34; Juan 19:23,24).
Ningún hueso quebrado (Salmos 22:17; Salmos 34:20; Juan 19:33).
Lo golpearon y escupieron (Isaías 50:6; Miqueas 5:1; Mateo 26:67; Lucas 22:63).
Muerto entre transgresores (Isaías 53:12; Mateo 27:38; Marcos 15:27).
Intercedió por los transgresores (Isaías 53:12b; Lucas 23:34).
Sepultado en el sepulcro de un hombre rico (Isaías 53:9; Mateo 27:57-60).
Llevó nuestros pecados como ofrenda por la culpa (Isaías 53:5,6,10-12; Juan 1:29; 1 Corintios 15:3; 1 Juan 2:2; 4:10).
Jesús murió con un Salmo en los labios (Salmos 31:5; Lucas 23:46).
P: En Mateo 2:1,5-8; Lucas 2:4-7 y Juan 7:42, ¿qué significa el nombre “Belén”?
R: Belén significa “casa de pan”, según el Diccionario bíblico Wycliffe, p. 225.
Belén de Judea es una población muy antigua, anterior a los israelitas. Génesis 35:19 dice: “Así murió Rachêl, y fué sepultada en el camino de Ephrata, la cual es Beth-lehem” (esto es, Belén de Judea). Génesis 48:7 dice algo semejante. Así pues, Belén se llamó originalmente Efrata, y por ello en Miqueas 5:2 se dirige uno a la población llamándola “Beth-lehem Ephrata”.
Las cartas de Amarna, escritas por cananeos a Egipto poco después del año 1400 a.C., durante la época de Josué, mencionan que “Bit-Lahmi” se había pasado al bando del pueblo 'apiru, según el Diccionario Wycliffe de arqueología bíblica, p. 142, y el Diccionario bíblico Wycliffe, p. 225, el cual remite a ANET, p. 489.
Dicho sea de paso, existe también una segunda población, situada al norte y llamada asimismo Belén, en el territorio de Zabulón, según Josué 19:15.
P: Un escéptico, Bart Ehrman, sostiene: “No hay en Mateo ni en Lucas noción alguna de que Jesús existiera con anterioridad a su nacimiento.” (Jesús, interrumpido, p. 75; también en Jesús, interrumpido, p. 103)
R: Miqueas 5:2, pasaje que Mateo cita en 2:6, señala que los orígenes del Mesías “son desde el principio” en el texto masorético, o bien “desde el principio, aun desde la eternidad” en la traducción griega de la Septuaginta. En Mateo, los escribas omiten algunas partes, incluida la relativa a “desde el principio”, pero casi cualquier rabino judío reconocería el resto de este versículo.
En Mateo 23:37 y Lucas 13:34, Jesús dice: “¡Jerusalem, Jerusalem, que matas á los profetas, y apedreas á los que son enviados á ti! ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste!” Esto se dijo apenas unos días después de la entrada triunfal, cuando Jerusalén salió a recibir a Jesús. Entonces, ¿en qué momento del ministerio terrenal de Jesús, con anterioridad a ese momento, se le dio a Jerusalén la posibilidad de ser congregada bajo Jesús? Desde luego, la respuesta es que nunca. Mateo y Lucas (y Jesús) forzosamente tenían presente el tiempo en que Jesús existía antes de nacer, cuando fueron muertos los profetas en cuyo envío a Jerusalén Jesús intervino.
P: El escéptico Bart Ehrman afirma: “Resulta llamativo, no obstante, que en el Evangelio de Marcos Jesús jamás se refiera a sí mismo como un ser divino, como alguien que preexistiera, ni como alguien que fuera en sentido alguno igual a Dios. En Marcos, él no es Dios ni pretende serlo.” Jesús, interrumpido, p. 79
R: Marcos 2:5-12 (así como Mateo 9:26 y Lucas 5:20-23) establece que solamente Dios puede perdonar pecados y, sin embargo, Jesús perdonó los pecados del paralítico. Cuando se acusó a Jesús de hacer aquello que solamente Dios puede hacer, Jesús ni afirmó que se limitaba a declarar el perdón de Dios, ni negó la suposición de ellos. Antes bien, declaró y demostró que él mismo tenía potestad para perdonar pecados.
P: Respecto de Mateo 12:30 y Marcos 9:40, el escéptico Bart Ehrman escribe: “En Mateo, Jesús declara: ‘El que no es conmigo, contra mí es.’ En Marcos dice: ‘El que no es contra nosotros, por nosotros es.’ ¿Dijo ambas cosas? ¿Podía querer decir ambas cosas? ¿Cómo pueden ser ambas verdaderas a la vez? ¿O acaso es posible que uno de los evangelistas haya invertido las cosas?” Jesús, interrumpido, p. 41
R: Con toda franqueza, no alcanzo en absoluto a comprender cómo Ehrman puede ver aquí una contradicción. Desde luego, ambas pueden ser verdaderas. Desde luego, Jesús puede decir cosas distintas pero complementarias en situaciones distintas y en días distintos sin contradecirse. En Mateo 12:22-37 (pasaje que corresponde a Marcos 3:20-29), esto ocurre cuando le traen a Jesús a un endemoniado. Mucho después, en una ocasión completamente distinta, en Marcos 9:38-41, se le informa a Jesús que otra persona expulsaba demonios. Quizá Ehrman consideró de algún modo contradictorio que, si alguien estaba contra Jesús, pudiera estar también contra sus seguidores, o a la inversa. Pero Jesús predijo que sus seguidores serían perseguidos y muertos porque los perseguidores no conocen al Padre ni a Jesús, según Juan 16:3. Jesús declaró en Juan 15:18-21: “Si el mundo os aborrece, sabed que á mí me aborreció antes que á vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; mas porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso os aborrece el mundo. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su señor. Si á mí me han perseguido, también á vosotros perseguirán: si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.” (RV1909) Jesús se identificó estrechamente con sus seguidores en Mateo 25:34-46, en la parábola de las ovejas y los cabritos. En Juan 15:1-8, Jesús señala que estamos en él como los pámpanos están unidos a la vid.
P: En Juan 2:19, ¿por qué dijo Jesús en Juan: “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré”, siendo que en Mateo 26:61b y Marcos 14:58 era [supuestamente] falso que Jesús hubiera dicho eso, conforme sostiene la escéptica Guía de la Biblia de Asimov, p. 976?
R: Jesús sí lo dijo, en Juan 2:19, y Mateo 26:61b y Marcos 14:58 NO afirman que fuera falso que Jesús lo hubiera dicho. Consignan que los acusadores de Jesús recordaron aquello y lo emplearon para acusarlo. Pero Asimov sencillamente inventa que ellos dijeran que era falso.
P: En Mateo 17:1-9 y Marcos 9:2-9 tenemos la impresión de que Jesús subió al monte alto con el propósito de ser transfigurado, mientras que en Lucas hallamos que Jesús subió al monte a fin de orar, y la transfiguración ocurre mientras oraba (Lucas 9:28-36). ¿Cuál es la explicación de esto?
R: Dos puntos que conviene considerar en la respuesta.
a) En realidad, no solamente Lucas, sino tampoco Mateo ni Marcos afirmaron que Jesús subiera al monte para ser transfigurado. Todos ellos guardan silencio incluso sobre si Jesús sabía o no de antemano que sería transfigurado.
b) En segundo lugar, ¡la oración no es un rito! La oración es comunicación con Dios en el cielo. Jesús oró a Dios Padre, y no puedo concebir que Jesús fuera transfigurado sin decir nada a Dios Padre.
P: En Mateo 17:12 y Marcos 9:11-13, ¿de qué manera cumplió Juan el Bautista la profecía de Elías? ¿Era Elías reencarnado?
R: No. En la primera venida de Jesús, Juan tuvo el propósito y la misión de Elías. Desde luego, fue Elías mismo (y no Juan) quien apareció brevemente en la transfiguración. Muchos consideran que Elías será uno de los dos testigos que aparecerán justo antes de la séptima trompeta, en Apocalipsis 11:3-12.
El primer escritor del que se sabe que abordó este versículo es Justino Mártir (c. 138-165 d.C.), quien advirtió que el concepto de que alguien posea el espíritu de otro no es exclusivo de Elías y Juan el Bautista. Dios prometió que Josué tendría el espíritu de Moisés. (Diálogo con Trifón el judío, cap. 49, p. 220) Asimismo, Eliseo recibió una doble porción del espíritu de Elías, en 2 Reyes 2:9-10.
P: En Juan 7:1, ¿por qué [supuestamente] temía Jesús la muerte, si Jesús dijo a los discípulos que no temieran la muerte en Lucas 12?
R: Jesús dijo a los discípulos que no temieran la muerte física, sino más bien la muerte espiritual. Juan 7:1 NO dice que Jesús temiera la muerte. Pero uno puede tomar precauciones sin por ello temer la muerte. Jesús evitó ir a Judea porque los judíos de allá querían matarlo. Se trató de una precaución en favor de su ministerio, no de algo hecho por temor, pues posteriormente Jesús sí fue a Jerusalén, cuando llegó su hora, allí donde los judíos procuraban matarlo, y hasta lo lograron.
P: En Lucas 13:23, ¿procuran algunos entrar y no pueden, y buscan y no hallan, según Juan 7:34, o bien los que buscan hallan, conforme muestran Mateo 7:7; 1 Crónicas 28:9; Isaías 55:6 y Hechos 10:35?
R: Algunos de quienes buscan a Dios NO necesariamente lo hallan. Dios nada dice respecto de quienes no lo buscan con diligencia, o de quienes lo buscan solo parcialmente, en sus propios términos y no en los de él.
P: En Mateo 17:12 y Marcos 9:11-13, ¿indica [de algún modo] el hecho de que Jesús hablara con Moisés y Elías que debamos orar a los muertos, como algunos católicos romanos han sostenido?
R: No. Nadie habló con Moisés y Elías en la transfiguración, salvo Jesús. Ellos tampoco hablaron con nadie, salvo con Jesús y entre sí. Únicamente Dios debe ser objeto de nuestra adoración. Los católicos coincidirían en ello, pero dirían que, así como podemos pedir ayuda y oraciones a los cristianos que viven en la tierra, podemos igualmente pedir lo mismo a los cristianos que viven en el cielo. 2 Corintios 11:3 señala que no hemos de consagrarnos a nadie sino a Cristo. Si bien orar a alguien no significaría necesariamente que uno se consagra a esa persona, muchas oraciones católicas son oraciones de consagración a María o a otros santos. No existe en las Escrituras ejemplo alguno de un creyente que ore a alguien que no sea Dios.
P: En Marcos 15:25, ¿fue Jesús crucificado a la hora tercera, o bien seguía todavía ante Pilato a la hora tercera, conforme a Juan 19:14?
R: Primero lo que no constituye la respuesta, y después la respuesta.
Un dato que no forma parte de la respuesta: la manera griega de escribir tres y seis difería en un solo trazo, de modo que una conjetura es que se trató de un error de copista. Sin embargo, existe una explicación más sencilla.
La respuesta: Ambas cosas son verdaderas, porque los judíos y los romanos computaban las horas de manera distinta. Juan 19:15 señala que salió de la presencia de Pilato a la hora sexta, lo cual correspondería a las 6:00 de la mañana, puesto que el día romano comenzaba a la medianoche. Marcos 15:22,25 señala que fue crucificado a la hora tercera, lo cual correspondería a las 9:00 de la mañana, puesto que el día judío se contaba a partir de la salida del sol (alrededor de las 6:00 de la mañana), y la noche judía comenzaba con la puesta del sol (alrededor de las 6:00 de la tarde). Juan emplea asimismo el cómputo romano y griego del tiempo en Juan 20:19, donde las primeras horas de la noche se consideraban parte del día anterior, mientras que los judíos habrían considerado que después de la puesta del sol comenzaba el día siguiente.
¿Cómo sabemos que los romanos computaban el día de medianoche a medianoche? Los escritores romanos Plutarco (Moralia: Cuestiones romanas, 84), Plinio el Viejo (Historia natural, ii.77 (188)), Aulo Gelio (iii.2) y Macrobio (Saturnales, i.3) señalan todos que el día romano iba de medianoche a medianoche, según A. T. Robertson en Armonía de los Evangelios, pp. 285-286, y William Arndt en Dificultades bíblicas y aparentes contradicciones, pp. 197-199. Plinio el Viejo hizo notar asimismo que otras culturas procedían de manera distinta, y que los babilonios computaban el día de la salida a la puesta del sol.
P: En Mateo 19:16-30, Marcos 10:17-31 y Lucas 18:18-30, ¿cómo se concilian estos pasajes?
R: Se concilian muy bien una vez que se comprende que los evangelistas parafrasearon y no necesariamente ofrecieron citas textuales. Por ejemplo, Mateo dice: “Maestro … tener la vida eterna … ¿por qué me preguntas de lo bueno? … Uno hay bueno”, mientras que Marcos y Lucas dicen: “Maestro bueno … heredar la vida eterna … ¿Por qué me dices bueno? … Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios”, y así sucesivamente. Véase la Enciclopedia de dificultades bíblicas, pp. 329-332, para una exposición pormenorizada.
P: Respecto de Mateo 19:28 y Lucas 22:28-30, el escéptico Bart Ehrman sostiene falsamente que Jesús dijo que los doce discípulos tendrían doce tronos. ¿Qué hay del discípulo Judas Iscariote? (Jesús, interrumpido, p. 159)
R: No, no hay trono para Judas. En primer lugar, Lucas 22:28-30 no menciona doce tronos, sino únicamente doce tribus. En realidad, Mateo 19:28 NO dice que los doce discípulos se sentarán sobre doce tronos. Antes bien, dice: “… vosotros que me habéis seguido … vosotros también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar á las doce tribus de Israel.” (RV1909) De modo que dice que habrá doce tronos, pero no dice que los doce discípulos se sentarán en ellos. Más bien, Jesús prometió esto únicamente a “vosotros que me habéis seguido”. Judas no continuó siguiendo a Jesús y abandonó su lugar como discípulo después de entregar a Jesús, conforme señala Hechos 1:20. En Mateo 19:28, Jesús prometió esto únicamente a “vosotros que me habéis seguido”.
P: Respecto de Mateo 26:14, un escéptico, Bart Ehrman, escribe que Judas entregó a Jesús por el dinero, mientras que en Lucas 22:3 Judas lo hizo porque Satanás entró en él. En Juan se llama diablo a Judas, de modo que al parecer tenía una veta perversa. (Jesús, interrumpido, pp. 45-46)
R: Así como ningún incendio se origina por una sola causa, sino por tres (aire, combustible, chispa), muchas acciones tienen asimismo múltiples causas simultáneas. Muchas cosas tienen tres causas: una causa potencial, como el agua contenida tras una presa; una causa inmediata, como una grieta en la presa; y una causa preventiva que fue suprimida, como la suspensión de las inspecciones de seguridad de la presa. ¿Cuál de ellas provocó que la presa se rompiera? Las tres intervinieron. De igual modo, Judas ya era ladrón desde antes, de manera que tenía algo de diabólico. A Judas se le añadió un motivo egoísta adicional: el soborno de los sacerdotes. Por último, vio la oportunidad después de la Última Cena. Entonces, ¿cuál fue la razón por la que Judas entregó a Jesús? Las tres razones intervinieron.
P: En Mateo 26:26-28; Marcos 14:22 y Lucas 22:19, ¿por qué el pan y el vino no son el cuerpo físico de Cristo?
R:
Podemos advertir que Jesús quiso decir que el pan y
el vino eran su cuerpo de manera simbólica, por dos razones.
En primer lugar, no existe el menor indicio de que las personas se postraran
ante el pan y el vino, ni en la Biblia ni en la iglesia primitiva. No hemos de
adorar a nada ni a nadie fuera de Dios. Adoramos a Jesús; pero si el pan y el
vino no son Jesús, no hemos de adorar el pan y el vino.
En segundo lugar, si una persona interpretara esta metáfora en el sentido de
que el pan y el vino eran Jesús o se convertían en él, entonces, para ser
congruentes, tendríamos que interpretar también como Jesús otras metáforas del
cuerpo de Jesús, tal como la de 1 Corintios 12:27. Nosotros (la iglesia) somos
el cuerpo de Cristo. ¿Considera usted que las personas deberían adorarlo a
usted, o adorar a la congregación a la que asiste? Si no es ni lo uno ni lo
otro, entonces ¿por qué no habría usted de adorar a un cristiano, hecho a
imagen de Dios, antes que al pan y al vino, que no están hechos a imagen de
Dios?
Ahora bien, desde luego que jamás hemos de adorar a otros cristianos. Pero
¿acaso adorar a otras personas, justificándolo con la metáfora de Cristo, sería
peor que adorar el pan y el vino, justificándolo con la metáfora de Cristo?
P: En Mateo 26:49-50, ¿por qué Judas entrega a Jesús con un beso y luego Jesús es aprehendido, mientras que en Juan 18:2-9 Jesús se adelanta voluntariamente para identificarse y Judas no da beso alguno?
R: El hecho de que Juan 18:2-9 guarde silencio sobre el detalle del beso no prueba que no haya habido beso. Judas pudo haber besado a Jesús, conforme a Mateo 26:49; luego los soldados retrocedieron, según Juan 18:2-9; y finalmente lo aprehendieron, según Mateo 26:50. La única parte que se dice haber ocurrido “luego” fue el beso de Judas, al principio.
P: El escéptico Bart Ehrman sostiene que en Marcos Jesús tuvo un juicio expedito en el que apenas dijo nada, pero un juicio prolongado y dilatado en Juan, donde Jesús sostuvo conversaciones extensas (Jesús, interrumpido, p. 43).
R: Esto resulta más bien pueril, pues ni Marcos ni Juan señalan expresamente cuánto duró el diálogo, y es probable que Jesús haya dicho más cosas de las que cualquiera de los dos consigna. No hubo uno, sino dos juicios (el judío y el romano). Marcos consignó dos frases pronunciadas por Jesús en el juicio judío y una frase en el juicio romano. Juan consignó cinco frases de Jesús en el juicio judío y nueve en el juicio romano. Pero, insisto, ninguno de los evangelistas pretende consignar todo cuanto Jesús dijo.
P: En Mateo 27:11-14, ¿por qué no responde Jesús a un solo cargo en su comparecencia ante el gobernador Pilato, siendo que Juan 18:33-37 [supuestamente] nos dice que Jesús respondió a todos los cargos en su comparecencia ante Pilato?
R: Mateo 27:11 y Mateo 27:12 corresponden a momentos distintos; el 27:11 transcurre ante Pilato. En Mateo 27:11-14, cuando los principales sacerdotes y los ancianos estaban con él (en el versículo 12), Jesús nada les respondió. Juan 18:28 señala que los judíos no querían entrar en el pretorio, de modo que en Juan 18:29 Pilato (llevando presumiblemente consigo a Jesús) salió a ellos. Juan 18:33 señala que, después de eso, Pilato entró en el pretorio y llamó a Jesús. Enseguida, en Juan 18:34-37, Jesús respondió a las preguntas de Pilato.
Dicho sea de paso, Juan 18:33-37 NO dice que Jesús respondiera a todas las preguntas o cargos de Pilato; únicamente afirma que Pilato dijo: “Yo no hallo en él ningún crimen.” Es posible que Pilato le haya formulado muchas preguntas, y Juan 18:33-38 enumera solamente cuatro, de las cuales Jesús respondió a tres. Mateo 27:14 señala que Jesús no respondió palabra en el momento en que los sacerdotes y los ancianos lo acusaron, ni cuando Pilato le formuló una pregunta que no se consigna en Juan 18:33-37. Así pues, Jesús nada respondió a lo que dijeron los sacerdotes y los ancianos, ni siquiera cuando Pilato le preguntó si escuchaba esas acusaciones. Posteriormente, Jesús respondió [al menos] a tres preguntas que Pilato le formuló.
P: En Mateo 28:1-8, ¿por qué habrían de probar las profecías que Jesús era Dios, si Jesús fuera un extraterrestre? (En realidad escuché esto de un universitario aficionado a Star Trek y a la Iglesia de la Cienciología.)
R: Si Jesús fuera un extraterrestre, tendría que ser un ser sumamente inteligente para lograr que todas estas profecías se cumplieran. De hecho, comparado con nosotros, parecería omnisciente. Jesús tendría además que ser un extraterrestre extraordinariamente poderoso para realizar todos los milagros que hizo, incluido el de resucitar de entre los muertos. Lo consideraríamos omnipotente. Para enseñar al hombre la doctrina que Jesús enseñó, tendría que ser moralmente muy bueno, casi perfecto. De modo que, si usted considera que Jesús pudiera ser un ser omnisciente, omnipotente y moralmente perfecto, ajeno a este mundo, que vino a mostrarnos la verdad, ¡estoy de acuerdo!
P: En Mateo 28:2, Marcos 16:4 y Lucas 24:2, ¿fue la piedra simplemente “removida”?
R: No. La palabra griega se traduce mejor como “arrojada” que como removida. Si la piedra pesaba varias toneladas, haría falta un ángel para arrojarla lejos.
P: En cuanto a los evangelios, ¿quién más, aparte de Jesús, ha afirmado ser el Mesías o Dios?
R: Las siguientes personas o bien formularon las afirmaciones que se indican, o bien otros las formularon respecto de ellas.
…Cristo que ha vuelto |
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Grigori Rasputín (al menos algunos otros lo afirmaron) |
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El reverendo Jim Jones, de Jonestown (fallecido el 16/11/1978) |
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El reverendo Moon, de la Iglesia de la Unificación |
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Jacob Katzan (1977-) |
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El gurú Maharaj Ji, de la Divine Light Mission |
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numerosos gurús hindúes y de la Nueva Era |
…Un Mesías judío venido por primera vez |
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Sabbatai Sebi/Zvi, quien en septiembre de 1666 d.C. fue obligado a hacerse musulmán |
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El rabino Schneerson, de Nueva York (ya fallecido) |
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probablemente Teudas, en Hechos 5:36. Afirmaba ser alguien grande |
…El Mahdi en las religiones chiítas |
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El primer califa fatimí, 'Obaidallah/'Ubaydullah (909-933/934 d.C.) |
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El imán al-Husayn bin al-Kasim al-'Iyani (1010-1013 d.C.) (secta zaidí husayníyya) |
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Mirza Ghulam Ahmad (1879 d.C., movimiento ahmadía) |
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El Baha'u'llah (bahaíes) (1817-1892) |
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Husayn 'Ali Nuri Baha', medio hermano del Baha'u'llah |
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Sliman Murshad, de Siria (1900-1949) |
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El movimiento mahdista en Sudán |
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muchos otros |
…Mesías zoroástricos, o Saoshyants |
…Dios visible |
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Mahoma fue adorado como Dios visible por los muhammidiyya |
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'Alí es divino, según los 'ulyaniyya/'alaya'iyya |
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'Alí bin Abi Talib y Salmán al-Farisi. Ellos no pretendieron ser Dios, pero mucho después de su muerte algunas sectas alauitas los adoraron en una suerte de triteísmo musulmán. |
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El señor Hákim (los drusos) (996-1021 d.C.) |
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Dios existió en la forma de todos los profetas, según la secta chiíta rizamiyya/muslimiyya |
P: Aparte de Jesús, ¿hubo alguien más que realizara grandes milagros en Palestina?
R: No. Sin embargo, algunos sostienen que Onías el trazador de círculos, del siglo I a.C., obró un milagro. Se le llama el trazador de círculos porque trazó un círculo y dijo a Dios que no saldría de él hasta que lloviera, y entonces llovió. He aquí la cita de Taanit 3.8, tomada de El trasfondo del Nuevo Testamento, p. 170: “En cierta ocasión dijeron a Onías el Trazador de Círculos: ‘Ora para que caiga la lluvia.’ Él respondió: ‘Salid y meted los hornos de la Pascua, no sea que se ablanden [es decir, por la lluvia].’ Oró, pero la lluvia no cayó. ¿Qué hizo entonces? Trazó un círculo, se colocó dentro de él y dijo ante Dios: ‘Oh Señor del mundo, tus hijos han vuelto sus rostros hacia mí, por cuanto soy ante ti como un hijo de la casa. Juro por tu gran nombre que no me moveré de aquí hasta que te compadezcas de tus hijos.’ La lluvia comenzó a caer gota a gota. Él dijo: ‘No he orado por semejante lluvia, sino por una lluvia que llene las cisternas, los pozos y las cavernas.’ Comenzó a llover con violencia. Él dijo: ‘No he orado por semejante lluvia, sino por lluvia de buena voluntad, bendición y gracia.’ Entonces llovió con moderación [y así continuó] hasta que los israelitas subieron de Jerusalén al monte del Templo a causa de la lluvia.” Con el tiempo llovió tanto que le pidieron orar para que la lluvia cesara. Josefo (c. 90 d.C.) menciona también brevemente que Onías oró para que cesara la lluvia, en Antigüedades de los judíos, libro 14, cap. 2.1, p. 290.
P: En cuanto a los evangelios, ¿cuáles son las referencias extrabíblicas a Jesús anteriores al año 200 d.C.?
R: Cabría esperar que la vida de Jesús y el cristianismo no pasaran inadvertidos, incluso fuera de la Biblia. Uno de los propósitos de aportar estas citas es disipar las dudas de unos cuantos críticos escépticos, como Bertrand Russell, respecto de que Jesús haya existido siquiera.
Cornelio Tácito (c. 55-c. 117 d.C.) fue un historiador romano que escribió acerca de los acontecimientos ocurridos en Roma y Britania entre los años 15 y 70 d.C. Por su tono despectivo, no cabe duda de que no era amigo del cristianismo. En los Anales 15:44 escribió: “…Pero ningún esfuerzo humano, ninguna de las pródigas dádivas del emperador, ni las propiciaciones a los dioses lograron disipar la siniestra creencia de que el incendio [de Roma] había sido resultado de una orden [del emperador]. En consecuencia, para acallar el rumor, Nerón atribuyó la culpa e infligió los más exquisitos tormentos a una clase de gente aborrecida por sus abominaciones, a la que el vulgo llamaba cristianos. Cristo, de quien el nombre tenía su origen, sufrió la pena capital durante el reinado de Tiberio a manos de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilato; y una superstición sumamente perniciosa, contenida así por el momento, volvió a brotar no solo en Judea, primera fuente del mal, sino aun en Roma, donde todo lo horrendo y vergonzoso de cualquier parte del mundo halla su centro y se torna popular. Por consiguiente, se aprehendió primero a todos los que se declaraban culpables; luego, con base en sus declaraciones, se condenó a una multitud inmensa, no tanto por el delito de incendiar la ciudad como por su odio al género humano. A sus muertes se añadió toda suerte de escarnios. Cubiertos con pieles de fieras, eran despedazados por los perros y perecían, o bien eran clavados en cruces, o destinados a las llamas y quemados para servir de iluminación nocturna una vez que la luz del día se había extinguido….”
Tácito, en las Historias, libro 5, expone asimismo con detalle cómo diversas legiones romanas —la 5.ª, la 10.ª, la 15.ª, la 12.ª y algunos hombres de la 18.ª y la 3.ª— sofocaron la revuelta en Judea y destruyeron Jerusalén.
Las citas de Tácito están tomadas de Los anales y las historias, de P. Cornelio Tácito, Encyclopedia Britannica, Inc., 1952.
Mara Bar-Serapión fue un sirio común y corriente que escribió una carta a su hijo Serapión en algún momento posterior al año 73 d.C. Lo exhorta a imitar a los sabios de la historia que murieron por aquello en lo que creían, tales como Sócrates, Pitágoras y el sabio Rey que los judíos ejecutaron. Este documento se encuentra en el Museo Británico, y F. F. Bruce lo menciona en Los documentos del Nuevo Testamento: ¿son fidedignos?
Josefo fue un erudito judío, nacido en los años 37/38 d.C., que escribió favorablemente acerca de Cristo. Existen dos versiones de este pasaje: la árabe, más breve, del siglo X, y la latina, más extensa. Por lo general se considera que la versión árabe, más breve, es la más correcta. Pero cualquiera que sea la versión correcta, se trata de un testimonio de la existencia y la crucifixión de Cristo. Véase la pregunta siguiente para una exposición más amplia sobre este punto.
Luciano de Samósata, (llamado también Luciano el Griego), satirista del siglo II, escribió acerca de Cristo: “…el hombre que fue crucificado en Palestina porque introdujo este nuevo culto en el mundo…. Además, su primer legislador los persuadió de que todos ellos eran hermanos unos de otros, una vez que hubieron transgredido de una vez por todas al negar a los dioses griegos y al adorar a aquel sofista crucificado, viviendo conforme a sus leyes.” (La muerte de Peregrino -llamado también El tránsito de Peregrino, 11-13) (citado de Evidencia que exige un veredicto, vol. 1, p. 82.)
Clemente de Roma fue un obispo cristiano que escribió a la iglesia de Corinto preguntándoles, en esencia, por qué no obedecían lo que Pablo había escrito cincuenta años antes. La carta de Clemente se escribió entre los años 96 y 98 d.C.
Plinio el Joven fue gobernador de Bitinia y dio muerte a numerosos cristianos por su fe. Escribió al emperador Trajano en el año 112 d.C. preguntándole si debía seguir dando muerte a hombres, mujeres y niños por el solo hecho de no adorar una estatua del emperador. Plinio dice de los cristianos: “afirmaban, sin embargo, que toda su culpa, o su error, consistía en que acostumbraban reunirse en un día determinado antes del amanecer, cuando entonaban a coros alternos un himno a Cristo como a un dios, y se obligaban con juramento solemne, no a la comisión de fechorías, sino a no cometer jamás fraude, hurto ni adulterio, a no faltar nunca a su palabra y a no negar un depósito cuando se les requiriera su devolución.” Epístolas 10.96. (citado de Evidencia que exige un veredicto, vol. 1, p. 83.) Además de esto, Plinio nos aporta también información sobre los esenios.
Papías fue otro obispo, discípulo del apóstol Juan. Escribió numerosos volúmenes en algún momento entre los años 95 y 110 d.C. Por desgracia, sus escritos se han perdido, salvo una breve descripción de Eusebio de Cesarea (318 d.C.). Eusebio nos informa que, entre otras cosas, Papías afirma que el Evangelio de Mateo se escribió primero en hebreo, que Marcos fue el intérprete de Pedro y que Papías enseñaba el premilenarismo. (Eusebio era amilenarista.)
Ignacio fue discípulo del apóstol Juan. Escribió cartas a numerosas iglesias y murió en el año 107 o 116 d.C., bajo el emperador Trajano.
Policarpo, obispo de Esmirna fue un mártir cristiano y discípulo de Ignacio que habló de Cristo. Murió hacia el año 163 d.C.
Ireneo, obispo de Lyon (en Francia), fue discípulo de Policarpo y mártir, y vivió de los años 120/140 a 202 d.C. Escribió una extensa obra contra las herejías de su tiempo entre los años 182 y 188 d.C.
La Didaché (o Doctrina de los doce apóstoles) fue un manual eclesiástico anónimo, de hacia los años 60-120 d.C.
Justino Mártir fue un filósofo griego nacido en el año 110 o 114 d.C. Se convirtió alrededor del año 138 y, según él mismo, su Primera apología se escribió 150 años después del nacimiento de Cristo. En su primera y segunda apologías, y en su Diálogo con Trifón el judío, Justino habla de que Jesús es Dios. El Chronicon Paschale nos informa que sufrió el martirio por su fe en el año 165 d.C.
Suetonio, el historiador romano y funcionario de la corte que escribió hacia el año 120 d.C., señala: “Como los judíos provocaban constantes disturbios por instigación de Cresto [otra grafía de Christus, esto es, Cristo], los expulsó de Roma.” Vida de Claudio 25.4 (Citado de Evidencia que exige un veredicto, volumen 1, p. 83.) (El intercambio de la i y la e no era infrecuente al traducir del griego al latín, según El comentario bíblico del expositor, vol. 10, p. 3
Teófilo, obispo de Antioquía, fue el primer escritor del que tenemos noticia que empleó un término griego con el sentido de Trinidad (Tríada), en A Autólico, libro 2, cap. 15, p. 101. Escribió entre los años 168 y 181/188 d.C.
Clemente de Alejandría, a quien no debe confundirse con el anterior Clemente de Roma, vivió de los años 193 a 217/220 d.C. Escribió extensamente, incluidos un himno a Cristo y una obra de gran importancia titulada Los Stromata.
Hipólito escribió entre los años 225 y 235/236 d.C. y compuso la Refutación de todas las herejías. Hipólito fue discípulo de Ireneo.
Taciano vivió de los años 110 a 172 d.C. y escribió una armonía de los evangelios que contiene aproximadamente el 79 % de los versículos evangélicos. Por desgracia, posteriormente abandonó la fe y se unió a los encratitas, herejía gnóstica.
Los Talmudes judíos se refieren a Jesús en diversos lugares. Véase Evidencia que exige un veredicto, volumen 1, pp. 85-87, para citas del Talmud de Babilonia, el Tol'doth Yeshu, el Barailu, el Amoa 'Ulla', Yeb. IV 3 y la Baraita. Véase también el tratado Sanedrín.
Flegón fue un escritor griego originario de Caria y liberto del emperador Adriano. Escribió poco después del año 137 d.C. que en el cuarto año de la olimpiada 202.ª [33 d.C.] hubo “el mayor eclipse de sol” y que “se hizo de noche a la hora sexta del día [las doce del mediodía], de suerte que hasta aparecieron estrellas en el cielo. Hubo un gran terremoto en Bitinia, y muchas cosas fueron derribadas en Nicea.” (El caso de Cristo, p. 111.) La cita íntegra, según la Enciclopedia Baker de apologética cristiana, p. 384, es la siguiente: “Jesús, en vida, de nada se valió a sí mismo, pero resucitó después de muerto y exhibió las señales de su suplicio, y mostró cómo sus manos habían sido traspasadas por clavos”, y más adelante: “el eclipse ocurrido en tiempos de Tiberio César, en cuyo reinado parece que Jesús fue crucificado, y el gran terremoto que entonces tuvo lugar”, ambos en Orígenes, Contra Celso, libro 2, cap. 33, p. 455, en los Padres antenicenos, volumen 4, y en Julio Africano, Sucesos de Persia, cap. 18, p. 136. Véase también Orígenes, Contra Celso, libro 2, cap. 59, p. 455.
Tales (o Talo) fue un historiador palestino citado por Julio Africano (quien escribió entre los años 232 y 245 d.C.). Julio señala, acerca de las tinieblas ocurridas en tiempos de Cristo: “A estas tinieblas Talo, en el tercer libro de su Historia, las llama, a mi parecer sin razón, un eclipse de sol.” (Los Padres antenicenos, volumen 6, fragmento 18, p. 136.) El contexto es la exposición de Julio acerca de cómo el tiempo transcurrido desde el decreto de Artajerjes hasta la crucifixión de Cristo dio cumplimiento a Daniel 9.
El historiador samaritano Talo, a quien no debe confundirse con el filósofo griego Tales, gozaba de bastante renombre. Las obras siguientes mencionan a Talo.
Teófilo, A Autólico, cap. 29, p. 120, menciona a Talo, así como al anterior historiador caldeo Beroso, en la p. 121.
El Discurso exhortatorio a los griegos del Pseudo-Justino Mártir, cap. 9, p. 277, menciona a Talo, Filón, Josefo y otros.
El Octavio de Minucio Félix, cap. 22, p. 186
El Apologético de Tertuliano, cap. 19, p. 33, menciona a Talo y a Josefo.
Julio Africano, fragmento 18, p. 136.
El Pastor de Hermas fue una obra cristiana anónima escrita hacia los años 115-155 d.C.
Atenágoras escribió al emperador romano una defensa del cristianismo alrededor del año 177 d.C.
Arístides de Atenas y Cuadrato son también conocidos por haber escrito apologías en defensa del cristianismo, pero solamente se ha conservado una parte de sus escritos.
P: ¿Cuál de las versiones subsistentes de Josefo es la más próxima a lo que él escribió originalmente?
R: Hay dos pasajes en los que se refiere a Jesús. En el primero, Josefo describe la vida y el ministerio de Jesús (Antigüedades de los judíos, libro 18, cap. 3.3) y, en el segundo, lo identifica como el hermano de Jacobo (Antigüedades de los judíos, libro 20, cap. 9.1). Existen varias versiones del primer pasaje, pero expondremos brevemente las versiones latina y árabe. La versión latina, que aquí se reproduce, y la árabe del siglo X son esencialmente iguales, salvo que la árabe es más breve por carecer de las partes subrayadas . . .” Probablemente la versión más breve sea la más correcta. Primero expondremos las diferencias, después las pruebas en favor de tres posturas, y por último la conclusión de diversos eruditos.
Las diferencias:
La versión latina, más extensa, contiene las partes subrayadas, y la versión árabe del siglo X carece de ellas.
“Vivió por aquel tiempo Jesús, hombre sabio, si es lícito llamarlo hombre, pues fue autor de obras portentosas, maestro de aquellos hombres que reciben la verdad con agrado. Atrajo a sí a muchos judíos y también a muchos gentiles. Éste era el Cristo; y cuando Pilato, por sugerencia de los principales entre nosotros, lo hubo condenado a la cruz, quienes lo habían amado desde el principio no lo abandonaron, pues se les apareció vivo al tercer día, según habían anunciado de antemano los profetas divinos estas y otras diez mil cosas portentosas acerca de él; y la tribu de los cristianos, así llamada por causa de él, no se ha extinguido hasta el día de hoy.” (Antigüedades de los judíos 18.3.3, escritas hacia los años 93-94 d.C.) (Tomado de Josefo: obras completas. Kregel Publications, 1960. Se trata de una combinación de la traducción de William Whiston (1867) y de la edición estándar publicada por Porter and Coates, Filadelfia, Pensilvania)
Pruebas en favor de las partes subrayadas:
Este texto, con las partes subrayadas, se cita en: la Historia eclesiástica de Eusebio, libro 1, cap. 11 (318 d.C.).
Jerónimo (c. 400 d.C.), Vidas de varones ilustres
Isidoro de Pelusio, libro 4, carta 225.
Macario, en Acta Sanctorum, tomo 5, p. 149, ap. Fabricius. Joseph, p. 61 (fecha desconocida)
Cedreno, Compendium Historiarum, p. 196 (c. 1060 d.C.)
Zonaras, Annal., tomo 1, p. 27 (c. 1120 d.C.)
Gotfridus Viterbiensis, Chronicale, p. 366, e Vers. Rufini (c. 1170 d.C.)
Platina, De Vitis Pontificum (c. 1480 d.C.)
Los siguientes autores no citaron a Josefo, pero afirmaron que Josefo lo llamó abiertamente el Cristo.
La Historia eclesiástica de Sozomeno, libro 1, capítulo 1 (440 d.C.)
Casiodoro, en la Historia tripartita de Sozomeno (510 d.C.)
Crónicas de Alejandría, pp. 514, 526, 527, 584, 586 (640 d.C.)
Juan Malalas, Crónicas, libro 10 (c. 850 d.C.)
Focio, Códice, libro 48 I, Códice 238, Códice 33 (c. 860 d.C.)
Glicas, Annal., p. 234 (c. 1120 d.C.)
Puede usted leer el texto de estas fuentes en Josefo: obras completas, pp. 640-643.
Además, el estilo de las partes subrayadas parece corresponder con el del resto.
Pruebas en contra de las partes subrayadas:
La versión árabe del siglo X carece de ellas, y la versión latina las contiene. La versión latina afirma tantas cosas acerca de Cristo que uno se preguntaría por qué Josefo no era cristiano. De hecho, el erudito cristiano primitivo Orígenes señala que Josefo no creía que Jesús fuera el Mesías, en Orígenes, Contra Celso, libro 1, cap. 47, p. 416; libro 2, cap. 13, p. 437. F. F. Bruce, en Los documentos del Nuevo Testamento: ¿son fidedignos?, p. 108, conjetura que Josefo pudo en efecto haber escrito esto, pero de manera sarcástica. Sin embargo, nada en la versión latina delata sarcasmo alguno. En Josefo: obras completas, el apéndice de la p. 644 señala que Josefo llama Cristo [Mesías] a Jesús meramente porque fue una de las diversas personas presentadas como el Mesías, sin que ello implique que el propio Josefo lo creyera.
¿Fue exacta alguna de las dos?
A favor: Tertuliano guarda silencio respecto de Josefo, y Clemente de Alejandría consigna lo que Josefo dijo acerca de algunos años, pero nada relativo a Cristo.
En contra: Son tantas las fuentes que mencionan por lo menos la versión árabe básica, que resultaría improbable que todas ellas estuvieran del todo equivocadas. Incluso fuentes como Orígenes, que afirman que Josefo no creía que Jesús fuera el Mesías, dan a entender que Orígenes leyó en las obras de Josefo el lugar donde éste mencionaba a Jesús. La cita de Orígenes (según se consigna en el apéndice de la traducción de Whiston) dice en parte: “pues Josefo atestigua, en el libro décimo octavo de sus Antigüedades judías, que Juan era el Bautista y que prometía purificación a quienes eran bautizados. El mismo Josefo, además, aunque no creía en Jesús como Cristo, al indagar la causa de la destrucción de Jerusalén y de la demolición del templo, y debiendo haber dicho que las maquinaciones de ellos contra Jesús fueron la causa de aquellas ‘calamidades que sobrevinieron al pueblo, por haber dado muerte a aquel Cristo anunciado por los profetas’, él, como si fuera contra su voluntad y, sin embargo, como quien no está lejos de la verdad, dice que aquellas calamidades sobrevinieron a los judíos en venganza por Jacobo el Justo, que era hermano de Jesús, llamado Cristo;”
Conclusión: la versión árabe es más exacta
El especialista en Nuevo Testamento R. T. France señala lo siguiente en http://www.leaderu.com/truth/1truth21.html.
“Prácticamente todos los eruditos coinciden en que el texto recibido [la traducción latina] es una reelaboración cristiana, pero la mayoría está dispuesta a admitir que en el texto original figuraba en este punto un breve relato acerca de Jesús, quizá en un tono menos elogioso. La mención de pasada que hace Josefo de ‘Jesús, el llamado Mesías’, en las Antigüedades, libro 20, cap. 200, resulta difícil de explicar sin alguna referencia anterior a este Jesús, sobre todo porque Josefo no alude en ninguna otra parte al cristianismo, ni emplea siquiera el término Christos respecto de ninguna otra figura. La versión distinta y menos ‘comprometida’ del Testimonium conservada en una cita árabe de Josefo del siglo X, si bien es improbable que represente el texto original, sí atestigua la existencia de un relato sobre Jesús en la obra de Josefo que subyace al texto cristianizado. Pero la reconstrucción de lo que Josefo escribió es necesariamente especulativa.”
La Enciclopedia Baker de apologética cristiana, p. 382, señala: “La autenticidad de este pasaje ha sido puesta en tela de juicio por eruditos de todas las tendencias, pues parece dudoso que un judío que vivió y trabajó fuera del contexto cristiano hubiera dicho tales cosas acerca de Jesús…. No obstante estos reparos, existen razones a favor de aceptar como auténtica la mayor parte del texto. … Aun prescindiendo de las porciones que probablemente sean interpolaciones cristianas, este texto constituye un testimonio extraordinario de la vida, la muerte y la influencia de Jesús.”
Referencias
Para mayor información, véase la Enciclopedia Baker de apologética cristiana, pp. 253-254, 382, y la Disertación I del apéndice de la traducción de Josefo hecha por Whiston.
P: ¿Por qué la genealogía de Lucas se remonta hasta Adán, mientras que la de Mateo solamente llega hasta Abraham?
R: La Escritura no lo dice, pero contamos con una hipótesis. El énfasis de Lucas recaía en Jesús como Hijo del hombre, mientras que el de Mateo recaía en Jesús como el Mesías judío prometido. La genealogía de Lucas, por vía de María, prueba que Jesús era descendiente biológico de David (aunque no de Salomón). La genealogía que Mateo hace de José, descendiente de David y de Salomón, prueba que Jesús, en cuanto hijo legal de José, tenía derecho a la realeza.
Clemente de Alejandría (193-202 d.C.), en los Stromata, libro 1, cap. 21, p. 334, creyó equivocadamente que el Evangelio de Mateo contenía la genealogía de María.
P: ¿Por qué la genealogía de Jesús en Mateo (Mateo 1:1-17) difiere de la de Lucas (Lucas 3:23-38)? ¿Y por qué ambas difieren de los textos del Antiguo Testamento? ¿Se trató acaso de una mera invención apologética destinada a atribuir a Jesús un origen davídico? Por otra parte, ¿no arrojan estas variaciones y diferencias dudas sobre la verdad de que Jesús de Nazaret sea el Mesías prometido?
R: En pocas palabras, la respuesta es que Jesús fue hijo biológico de María e hijo adoptivo de José. Mateo consigna la genealogía de José, lo cual era importante porque el derecho a la realeza se transmitía por vía paterna. Lucas consigna la genealogía de María, de modo que Jesús descendía biológicamente de David también.
Y luego está la cuestión de Jeconías (Joaquín). Fue un rey malvado, y Dios declaró que ni él ni su padre tendrían jamás un descendiente en el trono de David. La genealogía que Lucas hace de María muestra que Jesús descendía de David por esa línea, pero no a través de Salomón ni de Jeconías. En cambio, la genealogía que Mateo hace de José muestra que José descendía de Jeconías. Como nota histórica, la primera persona de la que se sabe que escribió una respuesta a esto planteando las dos genealogías fue Ireneo de Lyon, en Ireneo, Contra las herejías, libro 3, cap. 21.9, pp. 453-454, escrito entre los años 182 y 188 d.C.
P: En Mateo 1:1-17, ¿cómo se concilia esta genealogía con la de Lucas 3:23-38?
R: Los registros reales solían consignar una sola genealogía, pero Jesús tuvo dos. Muchos han visto un problema en que las genealogías de Mateo y Lucas correspondan, en lo esencial, a personas distintas después de David. Pero formulemos nosotros dos preguntas. ¿Qué derecho tendría Cristo a reclamar el trono de David si fuera descendiente de David? Ninguno, si descendiera únicamente por vía materna. Por eso era importante que Jesús fuera el hijo legal y adoptivo de José en Mateo; nadie reclama la realeza con fundamento en la madre. Por otra parte, si María no descendiera de David, ¿qué sería entonces de la profecía de que Jesús descendería de David? Por eso es importante la genealogía biológica de Lucas. Así pues, para demostrar que Jesús cumplía la función de Mesías, se requerían ambas genealogías.
El problema que algunos advierten es que la genealogía de Lucas no dice expresamente “ésta es la de María”. Pero lo da a entender cuando señala: “Y el mismo Jesús … era hijo, según se creía, de José, hijo de Elí…” Las genealogías antiguas en general, y las judías en particular, no se consignaban de mujeres.
Se menciona a Elí como padre de Jesús porque, como escribió Justino Mártir (c. 138-165 d.C.): “a causa de su nacimiento [el de Jesús] de la Virgen, quien era, según he dicho, de la familia de David, de Jacob, de Isaac y de Abraham; o bien porque Adán fue padre tanto de él mismo como de aquellos que se han enumerado en primer lugar, de quienes María deriva su ascendencia. Pues sabemos que los padres de las mujeres son igualmente los padres [esto es, los padres ancestrales] de aquellos hijos que sus hijas dan a luz.” Diálogo con Trifón el judío, cap. 100 (ANF, vol. 1, p. 249.)
Julio Africano (232-245 d.C.), en su Carta a Arístides (Padres antenicenos, vol. 6, pp. 125-127), distinguió asimismo entre las genealogías de la ley y las de la naturaleza. Sin embargo, sostuvo que una era la genealogía biológica de José y la otra la genealogía natural de José. Véase también la Historia eclesiástica de Eusebio, libro 1, capítulo 7, y libro 6, capítulo 31.
Otro escritor de la iglesia primitiva que advirtió que una genealogía era de José y la otra de María (aunque las invirtió) fue Clemente de Alejandría, en Los Stromata (193-202 d.C.), libro 1, cap. 21 (ANF, vol. 2, p. 334.)
P: En Mateo 1:12 y 1 Crónicas 3:15-17, ¿era Jeconías el padre de Salatiel, o lo era Neri, según Lucas 3:27?
R: Hubo varias personas llamadas Salatiel y Zorobabel.
En Mateo 1:12 la sucesión es Josías (abuelo)->Jeconías->Salatiel->Zorobabel->Abiud->Eliaquim
Lucas 3:26-27 presenta Melqui->Neri->Salatiel->Zorobabel->Resa->Joana->Judá->José.
En 1 Crónicas 3:15-17 la genealogía es Josías->Joacim->Jeconías->Salatiel y Pedaías. De Salatiel no se mencionan hijos, pero el siguiente en la línea real es Zorobabel, hijo de Pedaías.
Las genealogías de María y de José fueron idénticas hasta David, y luego divergieron. A partir de ahí no hay semejanza alguna, ni en los antepasados ni en los descendientes. Quizá el Salatiel y el Zorobabel de Lucas hayan recibido esos nombres en honor de los gobernadores mencionados en 1 Crónicas 3:15-17 y Mateo 1:12. Obsérvese asimismo que Lucas 3:26-27 menciona a Judá y a José, pero se trata de personas distintas de Judá hijo de Jacob, de José hijo de Jacob y de José esposo de María.
P: En Lucas 1:26, ¿se anunció a María el nacimiento de Cristo, o bien se anunció a José, según Mateo 1:20?
R: Ambas cosas. Se anunció primero a María, puesto que ella se preguntaría por qué estaba encinta. Posteriormente, el ángel dio la noticia a José, a fin de que éste no repudiara a María por infidelidad.
P: En los Evangelios, ¿qué puntos tienen en común los relatos de la infancia?
R: Marcos y Juan no aportan detalle alguno sobre el nacimiento de Jesús. He aquí seis puntos comunes a Mateo y Lucas:
1. Genealogía desde Abraham hasta David (Mateo 1:2-6; Lucas 3:31-34)
2. Reinaba el rey Herodes (Mateo 2:1; Lucas 1:5)
3. Un ángel del Señor los visita (a José: Mateo 1:20; a María: Lucas 1:26-38)
4. Jesús nació en Belén de Judea (Mateo 2:1; Lucas 2:4-7)
5. Los tres regresaron a Nazaret (Mateo 2:19-22; Lucas 2:39).
6. Jesús se crió en Nazaret (Mateo 2:23; Lucas 2:40).
En términos generales, los dos evangelios encajan admirablemente para ofrecer un cuadro bastante completo de la infancia de Jesús. Mateo refiere la genealogía de José, los magos y la huida a Egipto. Lucas presenta a Gabriel, el nacimiento de Juan el Bautista, la genealogía de María, los pastores, Simeón y Ana. Si bien no sabemos cuál se escribió primero, Lucas menciona que otros han redactado relatos acerca de Jesús. Quizá, entonces, Lucas se escribió después de Mateo y, habiendo leído a Mateo, Lucas optó por incorporar detalles que Mateo no había consignado. Juan escribió probablemente después de ambos, y al parecer no tuvo nada que añadir.
P: En los Evangelios, ¿creía Jesús que la Escritura era inerrante (sin error en los manuscritos originales)?
R: Esta respuesta se tomó de la página web ya desaparecida www.wam.umd.edu /~cbernard/Theology/inerrancy.html.
Jesús trata sistemáticamente los relatos históricos del Antiguo Testamento como consignaciones directas de hechos. Menciona:
a Abel (Lucas 11:51)
a Noé (Mateo 24:37-39; Lucas 17:26,27)
a Abraham (Juan 8:56)
la institución de la circuncisión (Juan 7:22; cf. Génesis 17:10-12; Levítico 12:3)
a Sodoma y Gomorra (Mateo 10:15; 11:23,24; Lucas 10:12)
a Lot (Lucas 17:28-32)
a Isaac y Jacob (Mateo 8:11; Lucas 13:28)
el maná en el desierto (Juan 6:31,49,58)
la serpiente en el desierto (Juan 3:14)
a David comiendo el pan consagrado (Mateo 12:1-8; Marcos 2:23-28; Lucas 6:1-5)
a Jesús como Señor de David (Mateo 22:43; Marcos 12:36; Lucas 20:42)
a Salomón (Mateo 6:29; 12:42; Lucas 11:31; 12:27)
a Eliseo (Lucas 4:27)
a Jonás (Mateo 12:39-41; Lucas 11:29,30,32)
a Zacarías (Lucas 11:51)
El último pasaje pone de manifiesto el sentido que Jesús tenía de la unidad de la historia, desde “la fundación del mundo” hasta “esta generación”. Se refiere reiteradamente a Moisés como el dador de la Ley (Mateo 8:4; 19:8; Marcos 1:44; 7:10; 10:5; 12:26; Lucas 5:14; 20:37; Juan 5:46; 7:19). Menciona con frecuencia los padecimientos de los profetas verdaderos (Mateo 5:12; 13:57; 21:34-36; 23:29-37; Marcos 6:4 [cf. Lucas 4:24; Juan 4:44]; 12:2-5; Lucas 6:23; 11:47-51; 13:34; 20:10-12) y comenta la popularidad de los falsos profetas (Lucas 6:26). Otorga su aprobación a pasajes tan significativos como Génesis 1 y 2 (Mateo 19:4,5; Marcos 10:6-8).[6]
Algunos pudieran objetar en este punto y sostener que Jesús se limitaba a emplear los mitos y relatos de su cultura para ilustrar sus enseñanzas. Ello es ciertamente posible en algunos pasajes, pero parece poco probable. En primer lugar, la impresión que se obtiene al leer los relatos evangélicos es que Jesús toma los relatos del Antiguo Testamento como historia real. El espíritu con que emplea la Escritura indica que creía que los relatos del Antiguo Testamento son históricos. En segundo lugar, no parece una opción verosímil sostener que Jesús se limitaba a emplear los mitos de su cultura para ilustrar sus enseñanzas en pasajes como Mateo 12:41; 24:37; 11:23,24; 5:12; 4:4.
En tercer lugar, Jesús da por sentada la inspiración de la Biblia. Emplea indistintamente “la Escritura dice…” y “Dios dice…”, y al hacerlo identifica el texto del Antiguo Testamento con la Palabra de Dios. Citando Génesis 2:24, Jesús dice: “¿No habéis leído que el que los hizo al principio, macho y hembra los hizo, y dijo: Por tanto, el hombre dejará padre y madre…?” Obsérvese que Génesis 2:24 no es una cita directa de Dios en el texto, sino un comentario del autor o narrador del mismo. Jesús considera que las palabras de los textos escriturarios son las palabras mismas del Creador. La inspiración de las copias originales (autógrafos) presupone la inerrancia. Si Jesús está en lo correcto al reconocer el Antiguo Testamento como las palabras mismas del Creador, entonces atribuir error al Antiguo Testamento equivale a atribuir error a Dios mismo.
En cuarto lugar, Jesús creía claramente en la autoridad de la Biblia. En sus disputas con fariseos y saduceos, Jesús apela a la Escritura como si ésta tuviera autoridad para zanjar la controversia. Ve las Escrituras como la palabra definitiva (Juan 5:39-47; Mateo 22:29,31; Marcos 12:24-26; Lucas 20:37). Cuando las Escrituras hablan, Dios habla, y el asunto queda zanjado.
P: En cuanto a los evangelios, ¿cómo es una armonía anterior al ministerio de Jesús?
R: Es importante distinguir entre lo que se afirma que está en orden y lo que pudiera estar en orden. Respecto de estos 27 acontecimientos, los números remiten a sucesos que forzosamente siguen a los números precedentes. Las letras, tales como a, b, c, remiten a sucesos que pudieron ocurrir en cualquier orden. Con anterioridad al ministerio de Jesús, todo lo consignado en los evangelios se escribió en orden cronológico, salvo las partes subrayadas. Los indicadores de lugar, tiempo y secuencia que se hallan en los evangelios aparecen en negritas.
Antes del ministerio de Jesús: Mateo 4:1-11; Marcos 1:1-13; Lucas 1:1-3:18; Lucas 3:21-4:13; Juan 1:1-42
B1a. En el principio, Jesús preexistía en el cielo. Juan 1:1-5; Juan 17:5
B1b. Genealogía de María desde Adán (con lagunas). Lucas 3:23-37
B1c. Genealogía de José desde Abraham (con lagunas). Mateo 1:1-17
B2. En Jerusalén, mientras reinaba Herodes (del año 37 a.C. al 4 a.C.), Gabriel visita a Zacarías; Elisabet quedará encinta. Lucas 1:1-25
B3. En el sexto mes de Elisabet, Gabriel visita a María en Nazaret y le anuncia que concebirá. Lucas 1:26-38
B4. María está encinta, aunque sigue siendo virgen. Mateo 1:18-19
B5. Después de que María queda encinta, Gabriel visita a José. Mateo 1:20-25
B6. De camino a Judea, María visita a Elisabet. Lucas 1:39-56
B7. Nace Juan el Bautista. Lucas 1:57-80
B8. Mientras Herodes era rey (37-4 a.C.), Cristo nace en Belén de Judea. Mateo 2:1; Lucas 2:1-7
B9. En los campos cercanos, los ángeles indican a los pastores que visiten a Jesús. Lucas 2:8-20
B10a1. Al octavo día, Jesús es circuncidado. Lucas 2:21
B10a2. Después de la purificación de María (33 días más tarde, conforme a Levítico 12:1-4), en el templo de Jerusalén, Jesús es presentado al Señor. Lucas 2:22-38
B10b. En una casa de Belén, unos magos del oriente vienen a adorar a Jesús. Mateo 2:2-12
B11. Después de que los magos se marcharon, la huida a Egipto. Mateo 2:13-15
B12. Dentro de un plazo de 2 años, Herodes da muerte a los niños varones de Belén. Mateo 2:16-18
B13. Después de la muerte de Herodes, José, María y Jesús regresan a Nazaret. Mateo 2:19-22; Lucas 2:40a
B14a. En Nazaret de Galilea, Jesús se cría. Mateo 2:23; Lucas 2:40b
B14b. Cada año, en la Pascua, los padres de Jesús van a Jerusalén. Lucas 2:41
B15. A los 12 años de edad, Jesús va al Templo en Jerusalén. Lucas 2:42-52
B16. En el desierto de Judea, Juan el Bautista predica. Mateo 3:1-12; Marcos 1:1-8; Lucas 3:1-18; Juan 1:6-28
B17a. Cuando Jesús tenía unos 30 años (probablemente 33-34), es bautizado en el río Jordán. Mateo 3:13-17; Marcos 1:9-11; Lucas 3:21-23
B17b. Al día siguiente [de la observación de Juan], Jesús se acerca a Juan el Bautista. Juan testifica que Jesús es el Cordero de Dios. Juan 1:29-34
B18a. Junto al río Jordán, Jesús llama a Pedro, a Andrés y a otro. Juan 1:35-42
B18b1. Jesús decide regresar a Galilea al día siguiente, después de que Juan el Bautista habla. Juan 1:43a
B18b2. Jesús llama a Felipe y a Natanael. Juan 1:43b-51
B18c. Durante 40 días en el desierto, Satanás tienta a Jesús. Mateo 4:1-11; Marcos 1:12-13; Lucas 4:1-13
En esta lista, 1 acontecimiento es idéntico en los cuatro evangelios, 2 figuran en los evangelios sinópticos, 3 figuran en Mateo y Lucas, 5 figuran únicamente en Mateo, 5 únicamente en Juan, 10 únicamente en Lucas, y 0 únicamente en Marcos. Marcos aporta aquí solamente 3 acontecimientos, y son comunes a Mateo y Lucas. Bien podría concluirse que ninguno de ellos fue testigo presencial de estos sucesos tempranos, y que obtuvieron su material principalmente de fuentes distintas, si bien Lucas cuenta con la mayor cantidad de información anterior al ministerio de Jesús y Marcos con la menor.
Dicho sea de paso, La Biblia de estudio NVI, pp. 1636-1641 (al final de Juan), contiene una extensa armonía de los evangelios. Yo no tenía conocimiento de ello cuando elaboré estas armonías de los evangelios, y todavía no he cotejado mis resultados con los suyos.
P: ¿Es cierto que la información sobre la vida de Jesús anterior a su ministerio público es “escasa”?
R: No, no en comparación con la de otros personajes célebres de la Antigüedad. Esta opinión no es fruto de una erudición objetiva, sino de la incredulidad de ciertos “críticos cristianos”. Cinco puntos que conviene considerar en la respuesta.
1. A modo de referencia, respecto del ministerio público de Jesús anterior a su muerte se nos aportan por lo menos 176 datos sobre su vida y sus enseñanzas.
2. Antes de que Jesús iniciara su ministerio, conocemos por lo menos 37 datos acerca de él.
3. Se nos aporta más información sobre Jesús con anterioridad a su vida pública que la que los historiadores nos aportan sobre los reyes más célebres de Babilonia, Egipto, Media, Persia, Grecia, Macedonia o la Roma primitiva. En otras palabras, sabemos más acerca de Jesús, con anterioridad a su primera aparición pública, que acerca de la infancia del babilonio Nabucodonosor, de los egipcios Akenatón y Nefertiti, de los medos Ciaxares y Astiages, de los persas Ciro, Darío y Jerjes, de los griegos Agamenón y Pericles, o de los senadores más célebres de Roma. El único personaje de la Antigüedad del que sabemos otro tanto con anterioridad a su vida pública es Alejandro de Macedonia.
4. De hecho, contamos con menos información sobre algunos personajes históricos de los siglos XVIII y XIX, con anterioridad a su vida pública, que la que tenemos sobre Jesús.
5. Si alguien pretende afirmar que la información sobre la vida de Jesús anterior a su ministerio es escasa, al menos en comparación con la de otros, debería o bien presentar cierto número de personajes históricos de la Antigüedad sobre cuya vida anterior a su notoriedad pública se disponga de mayor información, o bien dejar de difundir información errónea.
Véase también la pregunta siguiente para conocer al menos treinta datos que se nos refieren acerca de Jesús con anterioridad a su ministerio.
P: En Mateo 2:13-30, si María, José y Jesús huyeron a Egipto, ¿cómo pudieron regresar directamente a Nazaret, según Lucas 2:39?
R: Lucas 2:39 no dice que la familia de Jesús regresara de inmediato a Nazaret. Únicamente señala que cumplieron lo que la ley requería [en Jerusalén] antes de regresar a Nazaret. Cabría inferir que esto ocurrió acto seguido, porque no se menciona ninguna otra cosa. Quizá Lucas no consideró necesario mencionar el viaje a Egipto, o quizá Lucas desconocía dicho viaje.
De una u otra manera, no resulta incompatible con los demás evangelios. La pregunta siguiente contiene una armonía pormenorizada. Las letras, tales como a, b, c, remiten a sucesos que pudieron ocurrir en cualquier orden.
P: Con anterioridad al ministerio público de Jesús, ¿qué se nos refiere exactamente acerca de él?
R: Se nos refieren por lo menos 37 datos acerca de Jesús con anterioridad a su ministerio. La información que se nos aporta puede dividirse en tres categorías:
Jesús mismo
1. Su madre fue María.
2. Nacido de una virgen. (Aun cuando un escéptico lo niegue, ha de admitir que se formuló la afirmación de que Jesús nació de una virgen)
3. Su padre legal fue José.
4. Nacido bajo Herodes el Grande. (37-4 a.C.)
5. Nacido en Belén.
6. Circuncidado al octavo día.
7. Presentado en el templo. (como muchos niños judíos)
8. La familia viajó a Egipto (Mateo 2:13-15).
9. Después de la muerte de Herodes, la familia regresó a Nazaret de Galilea (Mateo 2:19-23).
10a. Se crió en Nazaret (Lucas 2:39-51), pequeña población que los demás consideraban insignificante.
10b. Después de que Jesús fue al Templo, regresó también a Nazaret (Lucas 2:51).
11a. A los 12 años de edad, Jesús fue al Templo.
11b. Cada año, los padres de Jesús iban al Templo en la Pascua (Lucas 2:41).
12. A los 12 años era inquisitivo y conocía bien las Escrituras (Lucas 2:41-46).
13. Jesús era perfecto y sin pecado (Hebreos 4:15; 2 Corintios 5:21). Aun cuando un escéptico discrepe de esta afirmación, estos versículos, así como Lucas 2:40, nos presentan el hecho de que, cuando menos, “Jesús era un buen muchacho”.
14. Jesús hablaba arameo. (Mateo 5:22, etcétera)
15. Los habitantes de Galilea hablaban por lo general griego también. (Gentiles de habla griega vivían a solo 15 o 20 millas de distancia.)
16. La religión de Jesús era el judaísmo; concretamente, estaba más cerca de los fariseos, pues aceptaba todos los libros del Antiguo Testamento. Los escritores de la iglesia primitiva señalaron que los saduceos aceptaban únicamente la Torá.
17. Jesús trabajaba como carpintero (Marcos 6:3).
18. Alrededor de los 30 años de edad, fue bautizado por Juan el Bautista (Mateo 3:13; Marcos 1:9-11).
19. Fue al desierto con anterioridad a su ministerio público (Mateo 4:1-11; Marcos 1:12-13).
La familia de Jesús
20. José era carpintero. (Mateo 13:55)
21. María estaba encinta antes de casarse (Mateo 1:18).
22. José consideró repudiar a María (Mateo 1:19).
23. Genealogía de José. (contada como un solo dato) (Mateo 1:1-16)
24. Genealogía de María. (contada como un solo dato)
25. Tuvo cuatro hermanos llamados Jacobo, Josés/José, Judas y Simeón. (Mateo 13:55-56; Marcos 6:4; Gálatas 1:19; Judas 1; Historia eclesiástica de Eusebio (318 d.C.), 2:23 y 3:20)
26. Aunque de linaje real, Jesús se crió en una familia común de un pueblo sometido, y probablemente eran pobres (Lucas 2:23 + Levítico 12:6-8).
27. La prima de María era Elisabet, descendiente del sacerdote Aarón (Lucas 1:5).
28. El marido de Elisabet era el sacerdote Zacarías, de la clase de Abías (Lucas 1:5).
29. Juan el Bautista, primogénito e hijo único de Zacarías y Elisabet, era pariente de Jesús.
30. María, Jacobo y Judas vivían aún cuando Jesús fue crucificado.
Reacciones ante Jesús y expectativas depositadas en él
31. Las expectativas de María respecto de su hijo.
32. Se consideró que Jesús se ajustaba a las profecías mesiánicas (Mateo 2:6).
33. La adoración de los pastores (Lucas 2:15-20).
34. Los presentes de los reyes (Mateo 2:10-11).
35. La reacción paranoica de Herodes el Grande.
36. El testimonio de Juan el Bautista.
37. Ana y Simeón en el Templo. (Cabría sostener que se trata de dos datos, pero lo contaré como uno solo.)
Esto no resulta en absoluto escaso en comparación con lo que sabemos de la vida de otras figuras públicas con anterioridad a su vida pública. A modo de comparación, véase la pregunta siguiente.
P: Puesto que conocemos por lo menos 37 datos acerca de Jesús con anterioridad a su ministerio público, ¿qué sabemos, a modo de comparación, sobre otras figuras históricas seculares con anterioridad a su aparición pública?
R: A efectos comparativos, sabemos apenas unos cuantos datos sobre Pompeyo, unos 12 sobre Aristóteles y 27 sobre Alejandro de Macedonia, con anterioridad a su vida pública. (Buena parte de esto está tomado de la Encyclopaedia Britannica).
Pompeyo
Gneo Pompeyo fue un célebre general y político romano nacido el 30 de septiembre del año 106 a.C.
Fue hijo de un comandante militar.
3. A los 17 años combatió junto a su padre en la Guerra Social.
4. Como la mayoría de los romanos, probablemente adoraba a los dioses romanos.
5. Hablaba latín y quizá también griego.
Es probable que haya más datos, pero ciertamente no más de veinte adicionales.
Aristóteles mismo
1. Nació alrededor del año 384 a.C.
2. Nació en Estagira, población griega de la costa noroccidental del mar Egeo.
3. Hablaba griego.
4. La gente creía comúnmente en los dioses griegos.
5. Su padre fue Nicómaco, médico del gremio de los “hijos de Esculapio”.
6. De los 17 a los 37 años de edad estudió con Platón en la Academia de Atenas.
7. En el año 342 a.C., Aristóteles se convirtió en preceptor de Alejandro de Macedonia durante 7 años.
8. En una tumba cercana a Eretria, en Eubea, se conservan un cráneo y objetos personales que pudieran ser de Aristóteles. Murió alrededor del año 322 a.C.
La familia de Aristóteles
9. Su padre fue médico de la corte de Amintas II, padre de Filipo de Macedonia
10. Genealogía paterna: de origen griego jonio
11. Genealogía materna: jonia, de Calcis, en Eubea.
Reacciones ante Aristóteles y expectativas depositadas en él
12. Depositaron en él ciertas esperanzas académicas, pues lo enviaron a estudiar con Platón en la Academia de Atenas.
Solamente contamos con cinco manuscritos de sus escritos, y el más antiguo data del año 1100 d.C.
De la India a España, con mucho el personaje más célebre anterior a Jesús fue Alejandro de Macedonia, llamado con frecuencia Alejandro Magno. Veamos lo que sabemos acerca de sus primeros años.
Alejandro mismo
1. Su padre fue Filipo II de Macedonia.
2. Su madre fue Olimpia, princesa molosa del Epiro.
3. Nació hacia el mes de octubre del año 356 a.C.
4. Nació en Pela, capital de Macedonia.
5. Cuando Alejandro tenía 14 años (342 a.C.), Aristóteles se convirtió en su preceptor durante 7 años.
6. A Alejandro le encantaba leer a Homero.
7. Alejandro hablaba algún dialecto del griego.
8. Alejandro creía en los dioses griegos.
9. Alejandro era buen jinete, y tenía un caballo blanco llamado Bucéfalo.
10. A los 16 años, Alejandro sofocó una revuelta de las tribus montañesas mientras su padre se hallaba ausente.
11. Alejandro encabezó la carga que derrotó al Batallón Sagrado en Queronea, en el año 338 a.C.
12. Después de que Filipo repudió a Olimpia, Alejandro vivió con su madre en el Epiro.
La familia de Alejandro
13. Genealogía de Olimpia. Era hija del rey Neoptólemo del Epiro y sobrina de Aribas, ambos hijos del rey Alcetas, rey moloso del Epiro.
14. El padre de Alejandro, Filipo II, fue el tercer hijo del rey Amintas II de Macedonia. No obstante, no conocemos con certeza la genealogía anterior a él.
15. Su tío fue Alejandro I, rey del Epiro.
16. Alejandro tuvo, por tanto, la crianza propia de un príncipe.
17. Conservamos una estatua y el ataúd de Filipo II de Macedonia (El mundo griego, pp. 174-175).
18. Filipo fue regente de Macedonia en el año 359 a.C., pero asumió el poder como rey en el 356 a.C.
19. Filipo repudió a Olimpia para casarse con Cleopatra, noble macedonia.
20. Alejandro I se casó con su sobrina Cleopatra, media hermana de Alejandro, en el año 337 o 336 a.C.
21. Alejandro tuvo un medio hermano de corta edad, hijo de Filipo y Cleopatra, a quien mandó dar muerte cuando llegó a ser rey.
22. Alejandro tuvo un primo llamado Amintas, a quien dio muerte cuando llegó a ser rey.
23. Alejandro tuvo un hermano llamado Arrideo Filipo, hijo de Filipo y de Filina de Larisa. Después de la muerte de Alejandro, gobernó Macedonia durante 7 años, hasta que fue asesinado. Así lo consigna Eusebio en el Chronicon, p. 49
24. En el año 336 a.C., Filipo II fue asesinado con un cuchillo celta la mañana de la boda de su hija Cleopatra.
25. Alejandro envió despojos a su madre en el año 335 a.C.
Reacciones ante Alejandro y expectativas depositadas en él
26. Filipo lo preparó en un principio como el siguiente rey
27. Al parecer, él y Filipo se distanciaron después de que éste repudiara a la madre de Alejandro.
Los escritos de muchos de quienes escribieron sobre Alejandro se han perdido. Entre los escritos antiguos que se conservan figuran:
La “edición Didot de Arriano”, de Karl Müller
Diodoro, libro 17 (c. 20 a.C.)
Quinto Curcio (c. 42 d.C.)
Plutarco (c. 45-125 d.C.), Vida de Alejandro
La Anábasis y la Indica de Arriano (150 d.C.)
El compendio de Justino de la Historia de Trogo (¿c. 10 a.C.?)
Itinerarium Alexandri (324-361 d.C.)
Epitome Rerum Gestarum Alexandri Magni (siglo IV o V)
La biógrafa moderna Mary Renault señala, en La naturaleza de Alejandro, p. 30, respecto de los primeros biógrafos de Alejandro: “La Historia de Arriano comienza con su ascenso al trono [el de Alejandro], probablemente porque así lo hacía la de Tolomeo, lo cual es una lástima, pues su conocimiento de los años anteriores habría resultado inestimable.”
Si alguien pretende sostener que lo que se nos refiere acerca de Jesús con anterioridad a su ministerio público es “escaso”, debería tener la honestidad de añadir que, a su juicio, lo que se nos refiere sobre los primeros años de la mayoría de los personajes históricos hasta la época romana resulta más escaso que lo referente a la vida de Jesús.
Considero asimismo que sabemos más acerca de los primeros años de Jesús que de los de otros judíos célebres de la época, como Josefo, Filón (del 20 a.C. al 50 d.C.) y Bar Kojba. Considero también que sabemos más sobre la vida de Jesús antes de los 30 años que sobre los primeros años de Moisés y de Buda. Quizá dispongamos de mayores antecedentes sobre Julio César y Josefo, pero no conozco ningún otro caso.
Moisés
He aquí lo que sabemos acerca de Moisés con anterioridad a su vida pública.
1. Moisés nació hacia el año 1525 a.C. en el norte de Egipto.
2. Sus padres, o más probablemente sus antepasados, se llamaron Amram y Jocabed.
3. Era hebreo, pueblo que había estado esclavizado durante 320 años.
4. Tuvo una hermana mayor llamada María.
5. Tuvo un hermano llamado Aarón.
6. Moisés permaneció en casa de su padre durante sus primeros tres meses (Hechos 7:20).
7. Siendo niño, cuando Faraón decretó que los niños varones hebreos fueran arrojados al río Nilo, su madre lo colocó en una canastilla.
8. La hija de Faraón lo halló y lo crió como hijo suyo.
9. Se crió en la corte de Faraón, fue instruido en toda la sabiduría de los egipcios y era poderoso en palabras y obras (Hechos 7:21-22), y poseía el conocimiento y la instrucción de los egipcios
10. Su propia madre le sirvió de nodriza.
11. Se interesaba por los hebreos, tanto que dio muerte a un egipcio que golpeaba a un hebreo.
12. Aun a los 40 años de edad, Moisés era bastante fuerte, como para dar muerte al egipcio.
13. Faraón intentó dar muerte a Moisés.
14. Moisés huyó a Madián, donde vio a unas mujeres que sacaban agua para sus rebaños.
15. Cuando unos pastores intentaron ahuyentarlas, Moisés las libró de ellos.
16. Moisés se casó con Séfora.
17. El suegro de Moisés se llamaba Reuel, quien también recibía el nombre de Jetro.
18. Moisés y Séfora tuvieron un hijo llamado Gersón.
19. Moisés tenía alrededor de 80 años cuando vio la zarza ardiente.
Gautama Buda
En aras del argumento, supondremos que las leyendas acerca del joven Buda son verdaderas.
Hijo de un rey de los sakyas, pueblo de casta guerrera situado al norte de Kosala
Muy probablemente adoró los ídolos hindúes en su niñez.
3. Renunciaría al mundo si veía a un enfermo, a un anciano y a un cadáver.
4. Abandonó su hogar a los 29 años.
5. Pasó 6 años en busca de la iluminación, la cual afirmó haber hallado bajo un árbol Bo.
6. Murió en el año 544 a.C. o en el 483 a.C., a los 80 años de edad.
Mahoma
Mahoma no pertenece a la historia antigua, pero, por haber sido un importante líder religioso, veremos lo que sabemos de sus primeros años, con anterioridad al inicio de su ministerio, a efectos comparativos.
1. Mahoma nació hacia los años 567-569 d.C.
2. Hijo de Abdullah y de su esposa Amina.
3. Miembro de la tribu quraysh, que dominaba La Meca.
4. Su padre murió antes de que él naciera.
5. Fue criado en un principio por su tío 'Abd al-Mottalib/Muttalib.
6. Posteriormente fue criado por otro tío, Abu Talib.
7. Su familia era más bien pobre.
8. En sus años mozos probablemente condujo caravanas.
9. Se casó con Jadiya, viuda acaudalada de 40 años, cuando él tenía unos 25.
10. Después de eso probablemente fue socio de un comercio de La Meca que vendía productos del campo.
11. Probablemente no sabía escribir, aunque más adelante en su vida sabía leer un poco.
12. Conocía los ídolos árabes, incluidas las tres “hijas de Alá”: Al-Lat, 'Uzza y Manat.
13. Conocía en cierta medida el judaísmo y el cristianismo.
14. Mahoma era una persona de tez blanca, que posteriormente se tiñó el cabello de rojo.
15. Cuando Mahoma tenía una visión, los hadices consignan que ocurrían cosas extrañas. Experimentaba un zumbido en los oídos, Hadices de Bujari, vol. 1, libro 1, cap. 1, n.º 2, p. 2; vol. 4, libro 54, cap. 6, n.º 438, p. 293. El corazón le latía aceleradamente, 1:3; el rostro se le enrojecía, Hadices de Bujari, vol. 2, n.º 16; vol. 5, n.º 618; vol. 6, n.º 508; respiraba con dificultad, Hadices de Bujari, vol. 6, n.º 508; caía al suelo con ambos ojos abiertos hacia el cielo, Hadices de Bujari, vol. 5, n.º 170; vol. 6, n.º 448; sudaba profusamente, Hadices de Bujari, vol. 1, libro 1, cap. 1, n.º 2, p. 9; vol. 2, n.º 544; vol. 3, n.º 829; y veía y oía cosas que nadie más percibía, Hadices de Bujari, vol. 1, libro 1, cap. 1, n.º 2,3, pp. 2-3; vol. 4, n.º 458,461; vol. 6, n.º 447. Es posible que en aquel entonces esto pareciera extraño, pero desde entonces otras personas han presentado algunos de estos síntomas al sufrir una crisis epiléptica.
16. Mahoma afirmó que el ángel Gabriel se le apareció y que, en cierta ocasión, le causó dolor físico.
P: En Mateo 1:18 y Lucas 2:7, ¿resulta el nacimiento virginal de Cristo incompatible con su preexistencia, como lo consideraron Rudolf Bultmann y Wolfhart Pannenberg?
R: No. Únicamente parece incompatible a teólogos apóstatas que creen en un dios obligado a ajustarse a las restricciones que ellos le imponen. Cristo preexistía, pero ello no le impidió:
1. Optar temporal y voluntariamente por no ejercer algunos de sus atributos y por ocultar parte de su gloria (Hebreos 2:9; Juan 17:5; Filipenses 2:7).
2. Presentarse bajo la forma que quisiera, incluida la de hombre (Filipenses 2:8)
3. Asumir efectivamente la naturaleza humana y hacerse hombre. (Hebreos 2:14-17)
4. Venir a la tierra inicialmente como adulto, como niño, como recién nacido o como embrión, o del modo que quisiera.
En realidad, la preexistencia de Cristo como Dios Todopoderoso no le impidió absolutamente nada. Las únicas restricciones que pesan sobre Dios Todopoderoso son las que él mismo se impone. Dios no puede mentir (Hebreos 6:18; Tito 1:2), no puede negarse a sí mismo (2 Timoteo 2:13) y no puede ser tentado por el mal (Santiago 1:13).
P: En Mateo 1:18-21, ¿tuvo lugar la “Anunciación” después de que María quedó encinta, o bien antes de ello, con base en Lucas 1:26-31?
R: José y María son dos personas distintas. El ángel habló a MARÍA en Lucas 1:26-31, antes de que ella estuviera encinta. El ángel habló a JOSÉ después de que María estaba encinta y de que José había considerado repudiarla, en Mateo 1:18-21.
P: En Mateo 1:18 y Lucas 2:7, ¿quiénes fueron los herejes ebionitas y qué creían?
R: Los ebionitas tenían una concepción “baja” de Cristo, pues lo consideraban procedente de Dios Padre, pero no Dios Hijo. Creen que a Jesús podía llamársele Dios a título honorífico, pero que no era divino. Los ebionitas creían que debían seguir practicándose las costumbres judías. Negaban el nacimiento virginal de Cristo, afirmando que había nacido de José (Ireneo, Contra las herejías, libro 3, cap. 21, p. 451), y aceptaban únicamente una forma abreviada del Evangelio de Mateo (Ireneo, Contra las herejías, libro 3, cap. 10.7, p. 428).
P: En Mateo 2:2,7,9, ¿qué era la estrella que apareció sobre Belén cuando Cristo nació?
R: Si bien la Escritura no lo dice expresamente, probablemente se trataba de la gloria shekiná de Dios, puesto que la “estrella” podía guiarlos hasta una aldea determinada e incluso hasta una casa en particular.
P: En Mateo 2:2,7, ¿quiénes más mencionaron esta estrella del oriente que vieron los magos?
R: Diversos escritores antiguos la mencionan.
Ignacio (c. 100-117 d.C.), Carta a los efesios, cap. 19, p. 57
Justino Mártir (c. 138-165 d.C.), Diálogo con Trifón el judío, cap. 88, p. 237
Ireneo de Lyon (182-188 d.C.), Ireneo, Contra las herejías, libro 3, cap. 9.2, p. 423
Tertuliano (198-220 d.C.), Sobre la idolatría, cap. 9, p. 65
Hipólito (222-234/235 d.C.), Refutación de todas las herejías, libro 7, cap. 15, p. 108
Orígenes (225-249 d.C.) la consideró una estrella nueva, y no un cuerpo celeste ya existente, en Orígenes, Contra Celso, libro 1, cap. 48, p. 422.
Tratado sobre el rebautismo (c. 250-258 d.C.), cap. 8, p. 671
Pedro de Alejandría (306, 285-311 d.C.), Epístola canónica, cap. 13, p. 277, menciona a los magos, pero no la estrella.
Atanasio (318 d.C.): “¿De qué nacimiento fue precursora una estrella en los cielos, para anunciar al mundo al que había nacido? Pues cuando Moisés nació, fue escondido por sus padres: … Mas del nacimiento de Cristo el testigo no fue un hombre, sino una estrella de aquel cielo del cual él descendía.” La encarnación del Verbo, cap. 38.5, p. 55.
P: En Mateo 2:11 parece razonable creer que los magos que vinieron a adorar a Jesús conocían la profecía mesiánica de Daniel, la habían estudiado y comprendieron que la venida del Mesías estaba próxima. ¿Conoce usted alguna referencia, en los escritos de los zoroastrianos o de otros persas (habitantes del Medio Oriente), a la profecía de Daniel sobre el Mesías?
R: Daniel vivió cierto tiempo en Persia y tuvo trato con los sabios y astrólogos persas. Los magos eran una tribu de sacerdotes zoroastrianos o medos, de manera análoga a los levitas, que eran los sacerdotes y servidores del templo en Israel. No estoy familiarizado con la literatura zoroastriana, pero dudo que muchas personas lo estén, pues los musulmanes habrían destruido buena parte de ella. Los zoroastrianos gozaban de menor protección bajo los musulmanes que la “gente del Libro”, esto es, cristianos, judíos y sabeos. La literatura musulmana contiene referencias frecuentes a los zoroastrianos y, hasta donde sé, no contiene referencia alguna a la venida de los zoroastrianos.
P: En Mateo 2:11, ¿por qué entraron los magos en una casa, si Jesús nació en un pesebre, según Lucas 2:7?
R: Jesús nació en un establo porque no había lugar en el mesón. José y María no habrían querido permanecer en un establo más tiempo del necesario. Se trasladaron a una casa antes de que llegaran los magos.
Los villancicos occidentales modernos suelen presentar a los magos llegando la noche misma en que Jesús nació. En realidad, llegaron algún tiempo después. Las iglesias ortodoxas celebran la Navidad el 25 de diciembre, pero conmemoran la llegada de los magos a mediados de enero.
P: Un comentarista señala: “Jesús vino, no como el conquistador militar de Apocalipsis 19, sino como el Siervo sufriente (Isaías 53) y líder humilde (Zacarías 9:9). El Reino, por tanto, queda inaugurado (Mateo 3:2; 4:7; 10:7; 11:12; 12:28; Marcos 1:15; Lucas 9:9,11; 11:20; 21:31-32), pero no consumado (Mateo 6:10; 16:28; 26:64)”. ¿Qué significa esto? ¿Está el reino en el presente o en el futuro? ¿O bien fue inaugurado con la encarnación en Belén y se consumará con la segunda venida de Cristo?
R: Desconozco a qué comentarista o comentaristas se refiere usted, pero coincidiría con ellos. En su primera venida, Jesús vino como Siervo sufriente y no como conquistador militar, para consternación de los zelotes. El Reino de Dios se manifestó cuando Jesús estuvo en la tierra, y está ahora dentro de nosotros. Sin embargo, el Reino de Dios no ha venido con poder, ni vendrá hasta que Jesús regrese, conforme al Apocalipsis.
R: Ambas cosas.
1. Jesús fue presentado en el Templo de Jerusalén ocho días después de nacer. Luego regresaron a Belén, de camino a Egipto. Cuando María estuvo en condiciones, emprendieron la marcha.
2. Contrariamente a los relatos navideños occidentales, los magos no llegaron la noche misma en que María dio a luz. Llegaron algunas semanas después. Como nota adicional, los cristianos ortodoxos orientales por lo general no obsequian regalos en Navidad. Los obsequian a mediados de enero, cuando consideran que llegaron los magos.
P: En Mateo 3:17, ¿dijo Dios: “Este es mi Hijo amado…”, o bien dijo: “Tú eres mi Hijo amado…”, conforme señalan Marcos 1:11 y Lucas 3:22?
R: Pudo ser de una u otra manera, por tres razones.
1. Los evangelistas parafraseaban con frecuencia las citas. Pero, en todo caso, advertimos el sentido de que Dios Padre anunció a las multitudes que ponía su complacencia en Jesús.
2. Dios Padre pudo haberlo dicho en hebreo o en arameo, pero los evangelios con que contamos están en griego.
3. Papías, discípulo del apóstol Juan, consigna que Mateo se escribió originalmente en la lengua de los hebreos (¿arameo?), y pudo haberse parafraseado al traducirse al griego.
P: En Mateo 3:17; Marcos 1:11 y Lucas 3:22, ¿se dirigía Jesús a sí mismo?
R: Jesús no se dirigía a sí mismo. Se dirigía a Dios Padre, quien lo llamó “mi Hijo”.
P: En Mateo 4:1 y Marcos 1:12, ¿fue Jesús enviado al desierto inmediatamente después de su bautismo, o bien se demoró unos días, conforme señala Juan 1:29,35,43, y fue luego a Caná, según da a entender Juan 2:1?
R: Si bien Jesús fue a Galilea algún tiempo después de concluidas estas tentaciones, Mateo 4:11-12; Marcos 1:13-14 y Lucas 4:13-14 no señalan dónde se hallaba Jesús inmediatamente al concluir los 40 días. Existen, pues, dos posibilidades distintas.
Bautismo, luego 40 días, luego Galilea: Es probable que Juan bautizara a Jesús el día referido en Juan 1:29-34. Después Jesús permaneció un día más (Juan 1:35) y, al día siguiente, decidió partir hacia Galilea (Juan 1:43).
La boda de Caná fue mucho después, ya sea el tercer día de la semana o el tercer día tras la llegada a Galilea. No pudo ser el día siguiente al de Juan 1:43 (que fue posterior a Juan 1:35), pues serían cuatro días y no tres.
Mateo 4:1 se limita a señalar que Jesús fue al desierto después de ser bautizado. Marcos 1:12 señala que Jesús fue al desierto “luego”, pero ello bien puede significar algunos días después.
Bautismo, luego 40 días, y luego de regreso con Juan: Juan 1 nunca señala cuándo fue bautizado Jesús. Jesús pudo haber sido bautizado por Juan unos 40 días antes de Juan 1:19. Después de las tentaciones de Jesús, éste regresó a Juan, en Juan 1:29.
P: En Mateo 4:1-11, ¿fue el orden de las tentaciones de Jesús el de pan, soberbia y poder, o bien el de pan, poder y soberbia, según Lucas 4:1-12?
R: Hay dos respuestas, y ambas pueden ser verdaderas.
1. Lucas se limita a emplear la conjunción “y”, lo cual no implica necesariamente que las presente en orden. Véase Dichos difíciles de la Biblia, pp. 454-457, para más información sobre la postura de que Mateo sigue el orden y Lucas no.
2. Además, durante los cuarenta días en que Jesús fue probado, es probable que éstas y otras tentaciones se le presentaran en múltiples ocasiones y en distinto orden.
P: En Mateo 4:1-11; Marcos 1:13 y Lucas 4:1-13, ¿cómo podemos concebir que “Dios” sea tentado por el diablo, como señala Ahmed Deedat?
R: Satanás puede intentar cualquier cosa, pero el que Satanás haya tentado a Jesús no disminuye en modo alguno a Jesús.
Jesús era ciento por ciento Dios, pero era también ciento por ciento hombre. Si Jesús, en cuanto Dios, se hubiera presentado únicamente como una suerte de fantasma, entonces no habría podido ser tentado. Pero, por ser Jesús plenamente humano, y en cuanto sacrificio expiatorio por los hombres, tuvo que experimentar aquello que todos los hombres experimentan.
R: El vocablo griego que aquí se emplea para tentar, peirazo, y para tentación, peirasmos, puede significar inducir al mal, pero en la literatura griega profana significa poner a prueba. Jesús no fue secuestrado por el diablo, como sostuvo un musulmán, pues cuando Jesús ordenó a Satanás que se marchara, en Mateo 4:10, Satanás tuvo que marcharse. Antes bien, la iniciativa fue de Dios; el Espíritu Santo condujo a Jesús al desierto para enfrentar al diablo. El diablo llevó a Jesús a un monte alto y al alero del templo, pero tanto Satanás como Jesús sabían que a Satanás no le estaba permitido hacerle nada. De modo que, aun antes de que comenzara el ministerio de Jesús, quedó demostrado que Satanás no tendría poder alguno sobre él ni lograría hacerlo caer. Jesús pudo resistir el apetito físico para atender la necesidad espiritual.
P: En Mateo 4:1-11 y Lucas 4:1-13, ¿de qué manera hacen eco las tentaciones de Satanás a Jesús a las tentaciones de Satanás a Eva en Génesis 3:6?
R: Si bien no son idénticas, Satanás emplea con frecuencia tácticas semejantes una y otra vez, y ello se debe probablemente a que le siguen dando buen resultado. Pero, mientras que Adán y Eva cayeron en un huerto exuberante, Jesús salió victorioso en el desierto. Mientras que Israel no fue fiel en el desierto durante 40 años, Jesús fue fiel en el desierto durante 40 días. Cuando somos tentados, ello constituye una oportunidad para demostrar que el que está en nosotros es mayor que el que está en el mundo, conforme señala 1 Juan 4:4.
Eva vio que el fruto prohibido era:
1. Bueno para comer [apetito físico],
2. Agradable á los ojos [belleza, concupiscencia de los ojos],
3. Codiciable para alcanzar la sabiduría [sus ojos serían abiertos y serían como Dios, conocedores del bien y del mal; poder semejante al divino tras obedecer el mandato de Satanás].
Jesús, que estaba ayunando, fue tentado con:
1. Que las piedras se convirtieran en pan [apetito físico],
2. Arrojarse desde el alero del templo [ostentación],
3. Autoridad sobre todos los reinos de la tierra [poder semejante al divino bajo el mando de Satanás].
1 Juan 2:16 menciona tres clases de pecados en el mundo: la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida.
Si bien el orden de las tentaciones difiere en Mateo y en Lucas, es probable que Satanás no tentara a Jesús únicamente tres veces para luego desistir. Antes bien, es probable que Satanás lo tentara una y otra vez.
P: En Mateo 4:1-11; Marcos 1:13 y Lucas 4:1-13, puesto que Jesús es Dios, ¿le era imposible ser tentado y pecar, o bien, en cuanto hombre, podía ser tentado y caer?
R: Se trata de una paradoja comúnmente denominada la impecabilidad de Cristo. Las tentaciones fueron reales, no fingidas. Pero el desenlace era cierto: él no pecaría. Como señala el Comentario bíblico del creyente, p. 1212: “No obstante la imposibilidad de que Jesús pecara, la tentación fue muy real. Le era posible verse enfrentado a los incentivos al pecado, pero le era moralmente imposible ceder.” Más que ser incapaz de pecar, Jesús era capaz de no pecar. Una analogía aproximada sería preguntarse si una pequeña lancha de piratas somalíes podría atacar a un crucero de guerra estadounidense. Los piratas creyeron equivocadamente que se trataba de un buque mercante susceptible de ser secuestrado. No les fue bien. Su embarcación principal fue rápidamente hundida por lo que la Marina de Estados Unidos denomina “fuego de armas ligeras”, antes de que lograran acercarse al buque de guerra.
P: Bart Ehrman escribe: “En Mateo, Jesús se niega a realizar milagros a fin de probar su identidad; en Juan, esa es prácticamente la única razón por la que hace milagros.” Jesús, interrumpido, p. 103. En Mateo, en la segunda tentación y en otros lugares, Jesús no realizará señal alguna para acreditarse. Jesús, interrumpido, p. 84
R: Ehrman equipara el no obedecer la palabra de Satanás o la de los fariseos escépticos con el realizar señales para personas que buscan respuestas o necesitan ayuda. Jesús señaló que la razón por la que no se arrojó abajo era que no se ha de tentar a Dios, según Mateo 4:7. Jesús no “debía” a nadie la realización de una sola señal, y jamás realizó señales para personas escépticas que consideraban que Jesús se las debía. Pero Jesús realizó bondadosamente señales para quienes tenían fe, y fortaleció la fe de éstos.
P: En Mateo 4:12 y Marcos 1:14, después de la tentación de Jesús, ¿fue Juan encarcelado antes del ministerio de Jesús en Nazaret y Capernaum, o bien después de que Jesús llegó a Galilea, según Juan 1:43?
R: La Biblia señala lo siguiente:
Juan 1:43 indica que Jesús decidió regresar a Galilea (no que regresara ese mismo día) al día siguiente de que Juan el Bautista declarara nuevamente que Jesús era el Cordero de Dios. Juan el Bautista aún no había sido aprehendido.
Mateo 4:12 indica que, al momento en que Jesús se enteró del encarcelamiento de Juan, Jesús regresó a Galilea.
Marcos 1:14 indica que, después de que Juan fue encarcelado, Jesús fue a Galilea.
Secuencia de los acontecimientos:
1. Juan declaró nuevamente que Jesús era el Cordero de Dios.
2. Al día siguiente, Jesús decidió que (tarde o temprano) regresaría a Galilea.
3. Ya sea antes de que Jesús partiera hacia Galilea, o bien después de partir pero antes de llegar allá, Juan fue encarcelado.
4. Jesús llegó a Galilea.
P: En Marcos 1:14, ¿inició Jesús su ministerio en Galilea, o bien en Judea y Jerusalén, como [supuestamente] señala Juan 1:35-42? ¿Tiene esto algún sentido o significado preciso?
R: Juan 1:35-42 nada dice acerca de que Jesús iniciara su ministerio; se refiere más bien al llamamiento de los discípulos Andrés y Pedro. Aquél era el lugar donde se hallaba Juan el Bautista, no Jerusalén. Al día siguiente, en Juan 1:43, Jesús partió hacia Galilea y llamó a Felipe y a otros discípulos. Marcos 1:14 no señala que Jesús iniciara propiamente su ministerio, pero sí indica que, después de que Juan fue encarcelado, Jesús proclamó las buenas nuevas de Dios en Galilea.
P: En Marcos 1:12-13, ¿fue Jesús al desierto durante 40 días después de su bautismo, o bien fue a las bodas de Caná al tercer día, según señala Juan 2:1?
R: Ambas cosas. El “tercer día” fue el tercer día después de llegar a Galilea, y no el tercer día después del bautismo, conforme señalan Dificultades bíblicas y aparentes contradicciones, p. 196, y el Comentario bíblico del creyente, p. 1473. Otra respuesta distinta es que “el tercer día” fuera el tercer día de la semana.
El comentario bíblico del expositor, volumen 9, p. 42, señala que el tercer día pudiera ser el tercer día contado a partir de la despedida de Juan el Bautista. Si bien indica que “el día siguiente”, en Juan 1:29-35,43, pudiera referirse en todos los casos al mismo día, ello es poco probable; este sentido resultaría más claro si la expresión “el día siguiente” no se empleara en múltiples ocasiones.
P: En Lucas 3:22, sobre el bautismo de Jesús, ¿debería decir “Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy”, según Justino Mártir, [supuestamente] Clemente de Alejandría, [supuestamente] Agustín y otros, o bien “Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido”? (Ésta es la primera mitad de una objeción planteada por un musulmán.)
R: Veamos primero las implicaciones del argumento de este musulmán; en segundo lugar, apliquemos el mismo criterio al islam; en tercer lugar, los pormenores de esta variante manuscrita; y por último, apliquemos esto al cristianismo en general.
A. Implicaciones del argumento del musulmán
Supongamos por un momento que el musulmán tiene toda la razón. El versículo decía originalmente lo que él afirma. O bien, alternativamente, supongamos que solo podemos estar seguros de aquello que ambas versiones tienen en común: “TÚ ERES MI HIJO”. Enhorabuena: si Dios realmente dijo eso, a quien fuera, las propias palabras del musulmán acaban de refutar el islam y de convencer al Corán de mentir acerca de Alá. El Corán señala que es sumamente reprobable afirmar que Alá sea Padre o que Alá tenga hijos (azoras 2:116; 4:171; 5:116,117; 6:100; etcétera). Si Dios realmente llamó a Jesús “mi hijo”, entonces el Corán miente acerca de Dios. (Di por sentado que quien formuló la pregunta era un musulmán ortodoxo, aunque pudiera estar equivocado en esto.)
B. Aplíquese el mismo criterio al islam
Esta variante no modifica ninguna doctrina cristiana, pues ambas expresiones se mencionan en otros lugares. La inerrancia de la Biblia significa que la Biblia carecía de todo error en los manuscritos originales; se han introducido variantes en los manuscritos, pero ninguna que altere significativamente la fe o la práctica. En contraste con ello, la mayoría de los musulmanes cree que el Corán árabe actual es copia exacta del original terrenal, el cual era a su vez copia exacta de unas tablas celestiales (azora 85:20-22). Y, sin embargo, el Corán ha sufrido también cambios demostrables.
a) Sahih Muslim 2:2286, pp. 500-501, menciona una azora perdida del Corán. Contiene una extensa cita de dicha azora y, en efecto, ésta no figura en el Corán actual.
b) Una recensión coránica temprana ('Ubai) que sobrevivió a la normalización de 'Uthman carecía de la primera y la última azoras. (No es que estén arrancadas: nunca estuvieron ahí.) Hoy se conserva en el museo de Al-Azhar, en El Cairo.
c) Abu Yunus, liberto de 'Aisha, transcribió un ejemplar del Corán para 'Aisha. Difería ligeramente en la azora 2:208. “Abu Yunus, liberto de 'A'isha, dijo: 'A'isha (Alá esté complacido con ella) me ordenó transcribirle un ejemplar del Corán y me dijo: Cuando llegues a este versículo, ‘Guardad las oraciones y la oración intermedia’ (2:28), avísame; de modo que, al llegar a él, se lo avisé, y ella me dictó (lo siguiente): Guardad la oración y la oración intermedia y la oración de la tarde, y manteneos verdaderamente obedientes a Alá. 'A'isha (Alá esté complacido con ella) dijo: Así lo he oído del Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Alá sean con él)” Sunan Nasa'i, vol. 1, n.º 475, p. 340
d) “Entonces Alá nos reveló un versículo que figuró después entre los abrogados.” Bujari, vol. 5, libro 59, cap. 27, n.º 416, p. 288.
“Narrado por Anas bin Malik: ... Se reveló, acerca de quienes fueron muertos en Bi'r-Ma'una, un versículo coránico que solíamos recitar, pero que fue abrogado posteriormente. El versículo decía: ‘Informad a nuestro pueblo que hemos encontrado a nuestro Señor. Él está complacido con nosotros y nos ha complacido.’” Bujari, vol. 4, libro 52, cap. 19, n.º 69, p. 53. Véase también la Historia de al-Tabari, vol. 7, p. 156.
Otras referencias a versículos abrogados son: Bujari, vol. 4, libro 52, cap. 9, n.º 57, p. 45; Bujari, vol. 4, libro 52, cap. 184, n.º 299, p. 191; Bujari, vol. 5, libro 59, cap. 27, p. 416, p. 288; y Bujari, vol. 5, libro 59, cap. 27, n.º 421, p. 293, todos los cuales repiten lo mismo acerca del mismo versículo.
e) Los hadices de Bujari señalan que partes del Corán faltaban o fueron abrogadas, en vol. 4, libro 51, cap. 12, n.º 62, pp. 48-49; vol. 4, libro 51, cap. 19, n.º 69, p. 53; vol. 6, libro 61, cap. 3, n.º 510, pp. 489-480; vol. 6, libro 61, cap. 4, n.º 511, p. 480.
f) Algunos de los demás lugares con variantes (no solamente de vocales) son:
Azora 11:46 Abu Dawud, vol. 3, nota 3383, p. 1116
Azora 11:46 Abu Dawud, vol. 3, nota 3383, p. 1116
Azora 18:76 Abu Dawud, vol. 3, nota 3384, p. 1116
Azora 18:86 Abu Dawud, vol. 3, nota 3385, p. 1116
Azora 24:35 Abu Dawud, vol. 3, nota 3387, p. 1116
Azora 34:23, por razón de las vocales, pero en un caso de una consonante. Abu Dawud, vol. 3, nota 3392, p. 1117
Azora 39:59. Aquí se cita con un pronombre femenino referido al alma, mientras que las lecturas conocidas presentan un pronombre masculino. Abu Dawud 3:3979, nota 3393, p. 1117
Azora 89:86 Abu Dawud, vol. 3, nota 3399, p. 1118
Azora 89:25-26 Abu Dawud, vol. 3, nota 3408, p. 1119
Azora 12:23 Abu Dawud, vol. 3, nota 3411, p. 1120
Azora 2:58 Abu Dawud, vol. 3, nota 3413, p. 1121
Azora 24:1 (falta o sobra una “r”: faradnaha (y que hemos ordenado) frente a la lectura mayoritaria farradnaha (que hemos expuesto en detalle) Abu Dawud, vol. 3, nota 3414, p. 1121
g) Una racionalización de los cambios ocurridos en vida de Mahoma: Satanás siempre introduce algo entre las palabras de un profeta, según la azora 22:52, pero Dios ha de anularlo. Ello pudiera explicar por qué cuatro fuentes históricas musulmanas distintas consignan que la azora 53:19-20 decía originalmente que cabía esperar la intercesión (el auxilio) de cuatro diosas idolátricas.
¿Quedaría satisfecho respecto de la Biblia quien formula la pregunta si los cristianos se limitaran a destruir las pruebas y a quemar todos los manuscritos salvo una versión predilecta? Por una parte, uno pensaría que no; solo que eso es exactamente lo que hizo 'Uthman cuando ordenó a la gente entregar sus ejemplares del Corán para ser destruidos, y volvió a expedir otros ejemplares. Sin embargo, los coranes actuales ni siquiera son idénticos al texto de 'Uthman. Por ejemplo, variante: azora 6:160a (6:159a en Yusuf 'Ali): “…sectas, yo no soy de ellos en nada;” (en tiempos de 'Uthman) frente a “…sectas, tú no tienes parte alguna con ellos:” al-Tabari, vol. 15, p. 181 y nota 323.
C. Pormenores de esta variante manuscrita
“Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido.” (p4 (siglo III), Sinaítico, Vaticano, Alejandrino, leccionario bizantino, algunos manuscritos itálicos, copto sahídico, etiópico, georgiano, Agustín). Agustín seguía la primera lectura, según Aland et al. (4.ª edición revisada), de modo que quien formuló la pregunta se equivocó al colocar a Agustín en la segunda categoría.
“Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy” (Bezae Cantabrigiensis, algunos manuscritos itálicos, Justino Mártir, Diálogo con Trifón, cap. 88, p. 244 (escrito hacia los años 138-165 d.C.); Hilario (355-367/368 d.C.), Metodio (270-311/312 d.C.), el apócrifo Evangelio de Nicodemo (forma griega, cap. 2); el apócrifo Relato de la infancia, 54.)
“Tú eres mi Hijo amado; yo te engendré hoy” (Clemente de Alejandría, 193-217/220 d.C.). Esta lectura es semejante a la segunda, salvo por el elemento “amado” de la primera. Por consiguiente, quien formuló la pregunta se equivocó al englobar a Clemente de Alejandría en la segunda categoría.
D. Aplicación al cristianismo en general
Es posible que Justino citara de memoria, y aun las personas rectas pueden incurrir en pequeños fallos de memoria. No creemos que el mensaje de Dios sean las consonantes y vocales de la Biblia, sino el mensaje de la Biblia; y el mensaje es constante, aun si se opta por la segunda lectura, puesto que otros versículos afirman tanto a) que Jesús era amado, como b) yo te engendré hoy (Salmos 2). Lo que pudo ser un error honesto, un recuerdo equivocado, no prueba falsificación alguna; a menos, claro está, que el hecho de que 'A'isha, esposa de Mahoma, consignara un versículo del Corán con un sentido distinto pruebe que ella también era falsificadora.
P: En Lucas 3:22, ¿prueba esta variante manuscrita que intervino un falsificador y que el versículo bíblico se alteró para suprimir la idea de que Jesús llegó a ser Hijo de Dios en el bautismo, y no en su nacimiento o antes? (Ésta es la segunda mitad de la objeción del musulmán)
R: En absoluto. Si bien desconocemos todos los pormenores, existen cuatro posibilidades, cualquiera de las cuales ofrece una respuesta satisfactoria.
Declaraciones múltiples: Quizá el Padre formuló varias declaraciones. ¿Por qué habría de limitarse Dios Padre a llamar Hijo suyo a Jesús una sola vez en este pasaje?
Una sola declaración comprensiva: Quizá el Padre pronunció una sola frase, y ésta fue algo así como: “Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido; yo te engendré hoy.” Cada uno consignó correctamente una parte de ella.
Fallo de memoria de Justino Mártir: Justino Mártir, quizá al citar de memoria, incurrió en un error, y escritores posteriores que habían leído a Justino Mártir, así como escritos de autores anteriores que lo habían leído, reprodujeron ese error.
Variante bíblica: Alguien anterior a Justino Mártir copió erróneamente esta frase en este lugar, y Justino citó correctamente lo que figuraba en su Biblia.
Para muchos musulmanes, si cualesquiera cambios en el Corán, incluso los ajenos a la teología, prueban una falsificación, entonces todo ejemplar del Corán actual debería quemarse, por ser también falsificación. Presenta cambios respecto de la versión de 'Uthman (la azora 159a (o 160a) es apenas un ejemplo). Y el texto normalizado de 'Uthman difiere del texto de 'Ubai, y ambos omitieron la azora perdida. De hecho, el propio Corán admite que Satanás introduce también (al menos temporalmente) algo de su enseñanza entre las palabras del profeta (azora 22:52). Como ejemplo de ello, considérese la redacción original de la azora 53:19-20.
P: En Lucas 3:23, ¿qué edad tenía Jesús cuando inició su ministerio?
R: Lucas 3:23 señala “como de treinta años”, lo cual podría abarcar de los 25 a los 35 años de edad. Jesús nació durante el reinado de Herodes el Grande, quien murió en el año 4 a.C., y Jesús inició su ministerio después de que Juan el Bautista comenzara el suyo. Juan inició su ministerio en el año decimoquinto de Tiberio César, esto es, el año 28 d.C. Por consiguiente, si las dataciones arqueológicas se consideran suficientemente precisas, Jesús tenía alrededor de 33 a 35 años. Además, Poncio Pilato fue prefecto de Judea únicamente del año 26 d.C. al 36/37 d.C., de modo que Jesús forzosamente fue crucificado antes de esa fecha. La mejor estimación de que disponemos es que Jesús inició su ministerio hacia el año 30 d.C. y murió, muy probablemente, el 3 de abril del año 33 d.C.
P: En Mateo 4:12-13, ¿cómo llegaron Simón y Andrés a ser discípulos cuando Jesús estaba con Juan el Bautista, si Jesús les dijo que lo siguieran en Galilea, según Mateo 4:18-20, Marcos 1:16-20 y Lucas 5:1-11?
R: Primero llegaron a ser “discípulos” cuando Jesús estaba con Juan el Bautista. Solo posteriormente llegaron a ser discípulos especiales, designados más adelante apóstoles, en Galilea. Recuérdese que Jesús tuvo un gran número de discípulos, algunos de los cuales lo abandonaron, según Juan 6:66. Además de aquéllos, tuvo discípulos especialmente designados, setenta y dos en número, según Lucas 10:1. Por último, Jesús tuvo a los doce, quienes llegaron a ser apóstoles, según Mateo 6:7 y Juan 6:67.
P: En Juan 1:35-37, ¿siguieron Andrés y el otro discípulo a Jesús al día siguiente de su bautismo, o bien aguardaron 40 días, hasta después de las tentaciones de Jesús?
R: Después. Jesús fue bautizado por Juan (Mateo 3:13-17; Marcos 1:9-11; Lucas 3:21-23), fue tentado durante 40 días (Mateo 4:1-11; Marcos 1:12-13; Lucas 4:1-12) y regresó a donde estaba Juan (Juan 1:29-32)
P: Respecto del ministerio de Jesús, ¿podemos conocer el orden de los acontecimientos?
R: Solamente podemos conocer el orden de algunos acontecimientos. Sin embargo, muchas personas pueden confundirse bastante respecto del orden de los evangelios a causa de tres ideas equivocadas, que conviene aclarar.
No todos los acontecimientos fueron consignados por los evangelistas; ahora bien, ellos tampoco pretendieron hacerlo. Por ejemplo, Juan, quien anteriormente fue discípulo de Juan el Bautista, guarda comprensiblemente silencio sobre el lapso comprendido entre el bautismo de Jesús y el momento en que se unió a él. Juan 21:25 señala expresamente que Jesús hizo muchas otras cosas que no fueron consignadas por escrito. El Evangelio de Juan se escribió después de los demás evangelios, y Juan parece hacer hincapié en aquellas partes que los otros no mencionaron.
Repetición: Imagínese a Jesús recorriendo las numerosas poblaciones que visitó por toda Galilea, Judea y la Decápolis sin repetir jamás un solo mandamiento o parábola, y diciendo a cada población algo completamente distinto. ¾ ¡Poco probable! Es de suponer que Jesús refirió estas parábolas muchas más veces de las que se consignan en cada evangelio, y que la gente habló de Jesús más de lo que se consigna. Así pues, por ejemplo, queda abierta la cuestión de si el Sermón del Monte de Mateo y el sermón en el lugar llano de Lucas fueron dos acontecimientos, en los que repitió parte de su enseñanza, o bien uno solo, en el que Jesús habló sobre una meseta.
Sin orden: Los evangelistas no consignaron todos los acontecimientos en orden, pero tampoco pretendieron nunca consignarlos en orden. De hecho, Papías, discípulo del apóstol Juan, señala expresamente que Marcos no consignó los acontecimientos en orden.
Dentro de cada periodo general del ministerio de Cristo, los evangelistas no afirmaron que nada estuviera en orden, salvo en las partes siguientes, donde se emplearon las expresiones “después”, “al día siguiente”, etcétera. En las preguntas relativas a la armonía evangélica, obsérvense las palabras en negritas que señalan los indicadores de tiempo, orden y lugar.
P: En los Evangelios, ¿cómo es una armonía del ministerio inicial de Jesús?
R: El ministerio inicial abarca hasta el momento en que Juan el Bautista es ejecutado. Antes de exponer el orden de los acontecimientos, conviene conocer algunos datos geográficos.
Geografía: El mar de Galilea, el Lago y el mar de Tiberias son todos el mismo lago de agua dulce. Galilea se sitúa al occidente del mar de Galilea, y la Decápolis al sureste del mismo. Betsaida se encuentra sobre el mar de Galilea, justo al norte, y al occidente de ella está Capernaum, sobre la ribera, con Corazín justo al norte de Capernaum. Magdala se sitúa sobre la ribera, justo al occidente del mar de Galilea, y Caná se encuentra justo al occidente de aquélla. Naín se sitúa al suroeste del mar de Galilea, a unas 10 millas de la ribera. La tierra de los gerasenos, Genesaret y la de los gadarenos son o bien un mismo lugar, o bien lugares muy próximos entre sí, al oriente y sureste del mar de Galilea. Dichos difíciles de la Biblia, p. 373, señala que Gerasa se hallaba a 30 millas al sureste del mar de Galilea y que sus tierras no llegaban hasta el mar. Gadara se hallaba a cinco millas al sureste del mar de Galilea y sus tierras sí llegaban hasta el mar, como lo prueban la mención que de ello hace Josefo y una moneda de Gadara en la que aparece un navío.
Orden: Es importante distinguir entre lo que se afirma que está en orden y lo que pudiera estar en orden. Respecto de estos 65 acontecimientos, los números remiten a sucesos que forzosamente siguen en orden a los números precedentes. Las letras, tales como a, b, c, remiten a sucesos que pudieran estar en orden, pero que pudieron ocurrir en cualquier orden. Las palabras en negritas señalan los indicadores de tiempo, orden y lugar. Los versículos subrayados corresponden a pasajes que probablemente no guardan orden cronológico dentro del evangelio.
Ministerio inicial: Mateo 4:12-14:12; Marcos 1:14-6:29; Lucas 3:19-20; 4:14-9:9; Juan 1:43-5:47
E1a1. En Caná, al tercer día (¿tercer día después del regreso a Galilea, después de que Juan habló, o tercer día de la semana?), Jesús convierte el agua en vino. Primer milagro en Galilea, aunque su hora aún no ha llegado. Juan 2:1-11
E1a2a. Durante la Pascua (día 14 del primer mes) en Jerusalén, Jesús expulsa a los cambistas. Juan 2:12-25
E1a2b. Jesús enseña a Nicodemo acerca de nacer de nuevo. Juan 3:1-21
E1a3. En la campiña de Judea, Juan da testimonio de Jesús. Juan 3:23-35
E1a4a. En Sicar de Samaria, de camino a Galilea, Jesús habla con una mujer samaritana. Juan 4:1-42
E1b1. Juan reprende a Herodes el Tetrarca. Mateo 14:3; Lucas 3:19-20
E1b2a. Después de que Jesús se entera de que Juan ha sido encarcelado, Jesús regresa a Galilea y comienza a predicar: “El reino de Dios se ha acercado”. Mateo 4:12-17; Marcos 1:14-15; Juan 4:43-45
E1b2b. Desde Caná, Jesús sana al hijo de un noble en Capernaum, como su segundo milagro. Juan 4:46-54
E1b2c1. En Galilea y Nazaret, Jesús lee un rollo. Lucas 4:14-15
E1b2c2. Jesús explica la profecía, y los judíos intentan darle muerte. Lucas 4:16-31
E1b2d1. Junto al mar de Galilea, Jesús llama a Simón Pedro y a Andrés. Mateo 4:18-20; Marcos 1:16-18; Lucas 5:1-10
E1b2d2. En Capernaum, Jesús expulsa un demonio. Marcos 1:21-28; Lucas 4:31-37
E1b2e. Llamamiento de Jacobo y Juan. Mateo 4:21-22; Marcos 1:19-20; Lucas 5:6-11
E1b2f. En Galilea, Jesús sana a los enfermos. Mateo 4:23-25; Lucas 4:40-44
E2a. Sermón del Monte, incluido el padrenuestro. Mateo 5:1-7:29
E2b. Al atardecer, sana a la suegra de Simón y a otros. Mateo 8:14-17; Marcos 1:29-34; Lucas 4:38-39
E2c. Jesús ora a solas. Marcos 1:35-38; Lucas 4:42-44
E2d. Recorrido por Galilea. Marcos 1:39
E2e. Sana a un leproso hablador. Mateo 8:1-4; Marcos 1:40-45; Lucas 5:12-15
E2f. En lugares apartados, Jesús se retiraba con frecuencia a orar. Lucas 5:16
E2g1. En Capernaum, Jesús sana a un paralítico. Marcos 2:1-12; Lucas 5:17-26
E2g2. Llamamiento de Mateo/Leví. Mateo 9:9-13; Marcos 2:13-17; Lucas 5:27-32
E3c1. En Galilea, junto al lago, el costo de seguir a Jesús. Mateo 8:18-22
E3c2. En Nazaret, Jesús sana al paralítico. Mateo 9:1-8
E3c3. Los discípulos de Juan preguntan acerca del ayuno. Mateo 9:14-17; Marcos 2:18-22; Lucas 5:33-39
E2h1. Cierto sábado, Jesús en un sembrado; apelación a David. Mateo 12:1-8; Marcos 2:23-27; Lucas 6:1-11
E2h2. En la sinagoga, Jesús sana una mano seca. Mateo 12:9-14; Marcos 3:1-6; Lucas 6:6-11
E2h3. Las multitudes siguen a Jesús. Marcos 3:7-12
E2i1. En la ladera de un monte, Jesús ora a Dios toda la noche. Lucas 6:12
E2i2. Jesús designa a los 12 discípulos. Marcos 3:13-19; Lucas 6:13-16
E2j1. Sermón en el lugar llano. Lucas 6:17-49. Si fuera el mismo que aparece en Mateo, debería llamársele el Sermón de la Meseta.
E2j2. En Capernaum, Jesús sana al siervo del centurión. Mateo 8:5-13; Lucas 7:1-10
E3a. Algún tiempo después, en Jerusalén, con motivo de una fiesta [probablemente en el séptimo mes], junto al estanque, Jesús sana a un hombre que llevaba 38 años enfermo. Juan 5:1-15
E3b. La vida por medio de Jesús. Juan 5:16-47
E3c. En Naín, Jesús sana al hijo de la viuda. Lucas 7:11-17
E4. De camino a la tierra de los gadarenos/gerasenos, Jesús calma la tempestad desde el interior de la barca. Mateo 8:23-27; Marcos 4:35-41; Lucas 8:22-26 (Nota: las tempestades son más frecuentes en otoño e invierno)
E5a. En Genesaret, sanidad de dos endemoniados; los demonios en los cerdos. Mateo 8:28-34
E5b. Sanidad del endemoniado geraseno [de Genesaret]. Marcos 5:1-20; Lucas 8:26-39 (Nota: gadarenos, Genesaret y geraseno muy probablemente remiten al mismo lugar.)
E6. Resurrección de la hija de Jairo y la mujer con flujo de sangre. Mateo 9:18-26; Marcos 5:21-43; Lucas 8:40-56
E7. Mientras proseguía su camino, Jesús sana a dos ciegos habladores. Mateo 9:27-31
E8. Mientras ellos salían, Jesús sana a un endemoniado mudo. Los fariseos acusan a Jesús de expulsar demonios por Beelzebú. No se menciona que Jesús respondiera a esta acusación en ese momento.) Mateo 9:32-34
E9a. Jesús recorre muchas ciudades y aldeas. Mateo 9:35-38; Marcos 6:6
E9b. Jesús envía a los doce. Mateo 10:1-42; Marcos 6:7-13; Lucas 9:1-9
E9c. Jesús predica en Galilea. Mateo 11:1
E9d. Juan el Bautista envía un mensaje desde la cárcel y Jesús refiere la parábola de los muchachos en la plaza. Mateo 11:2-19; Lucas 7:18-35
E9e. Comiendo en casa de Simón el fariseo, una mujer pecadora con un vaso de alabastro unge con perfume los pies de Jesús. Jesús habla acerca de amar más y amar menos. Lucas 7:36-50
E10. En seguida, Jesús se retira a un monte. Marcos 6:45-46
E11. Posteriormente, en Genesaret, Jesús sana a muchos. Marcos 6:53-56
E12a. Reprensión de las ciudades de Galilea. Mateo 11:20-24
E12b. En aquel tiempo, Jesús enseñó acerca del descanso para los agobiados. Mateo 11:25-30
E13. Jesús se aparta de aquel lugar. Mateo 12:15-21
E14. En una casa donde había tal aglomeración que no podían comer, la familia de Jesús considera que ha perdido el juicio. Marcos 3:20-21
E15. Jesús sana a un endemoniado ciego. Mateo 12:22-23
E16. Jesús habla de los hombres fuertes en la casa y de la blasfemia contra el Espíritu Santo. Mateo 12:24-37; Marcos 3:22-30
E17. La madre y los hermanos de Jesús. Mateo 12:46-50; Marcos 3:31-35; Lucas 8:19-21
E18. Primera exigencia de una señal, y profecía de los tres días y tres noches. Mateo 12:38-45
E19. En Galilea, desde la barca, la parábola del sembrador. Mateo 13:1-23; Marcos 4:1-20; Lucas 8:1-15
E20. Parábola de la cizaña. Mateo 13:24-30
E21. Parábola de la lámpara sobre el candelero. Marcos 4:21-25; Lucas 8:16-18
E22. Parábola de la semilla que crece. Marcos 4:26-29
E23. Parábola del grano de mostaza. Mateo 13:31-35; Marcos 4:30-34
E24. En la casa, explica la parábola de la cizaña. Mateo 13:36-43
E25. Parábolas del tesoro escondido, la perla y la red. Mateo 13:44-53
E26. Jesús regresa a Nazaret; el profeta sin honra. Mateo 13:53-58; Marcos 6:1-6 (Agustín y algunos otros consideran que también Lucas 4:16-30.)
E27. Cómo fue ejecutado Juan el Bautista. Mateo 14:1-12; Marcos 6:14-29; Lucas 9:7-9
En esta lista de 65 acontecimientos, 0 fueron comunes a los cuatro evangelios; 13 fueron comunes a los tres sinópticos; 1 fue común a Mateo y Lucas; 4 fueron comunes a Mateo y Marcos; 4 fueron comunes a Mateo y Lucas; 4 fueron comunes a Marcos y Lucas; 15 figuran únicamente en Mateo; 7 únicamente en Marcos; 7 únicamente en Lucas; y 8 únicamente en Juan.
P: En los Evangelios, ¿cuáles fueron los supuestos fundamentales adoptados respecto del ministerio inicial de Jesús?
R: Todo parte de supuestos, y he aquí los que empleé en este caso.
a) Algunos pasajes de Juan se ubicaron en el periodo intermedio, si bien podrían encajar también aquí. La armonía evangélica de La Biblia de estudio NVI ubica los pasajes de Juan de manera distinta.
b) Los Evangelios se hallaban en orden cronológico, salvo donde aparece subrayado, lo cual ocurre en más de 10 lugares.
P: En Juan 1:43-50, ¿llamó Jesús a estos discípulos a seguirlo en ese momento, o bien los designó apóstoles posteriormente, conforme muestran Mateo 4:18-22; Marcos 1:14-20 y Lucas 5:1-11?
R: Ambas cosas. Jesús los llamó a seguirlo en aquel momento, pero solamente después los designó como los doce. Cuando los críticos preguntan, p. 405, distingue entre su entrevista inicial y su llamamiento definitivo. Señala que, según Juan 1:39, permanecieron con Jesús únicamente aquel día.
Hoy en día, Dios nos llama primero a ser hijos suyos. A muchos los llama después a un servicio mayor, y a algunos los llama más adelante a un ministerio aún mayor.
P: En Mateo 4:17; 10:17; Marcos 1:15; Lucas 8:10 y Juan 3:5, ¿son idénticos el reino de Dios y el reino de los cielos, o existe una leve diferencia entre ambos?
R: Muchos los han considerado idénticos: no se formará parte de uno si no se forma parte del otro. Mateo emplea ambas expresiones, y Marcos, Lucas y Juan emplean únicamente el reino de Dios. Jesús emplea ambas expresiones en versículos contiguos, en Mateo 19:23-24. El Nuevo comentario bíblico internacional, p. 1123, señala que los judíos de aquella época no solo eran reacios a pronunciar el nombre propio de Dios (Yahvé), sino también Elohim. Por ello empleaban como sinónimos ha-shem (el Nombre), maqom (espacio) y shamayim (cielo). De modo que, en lugar de decir “el reino de Dios”, algunos judíos pudieron decir “el reino de los cielos”.
Otros advierten una leve diferencia: el reino de los cielos es adonde van todos los creyentes cuando mueren, y el reino de Dios es aquello a lo que pertenecemos ahora, cuando somos salvos.
Con independencia de los vocablos concretos, todos podemos coincidir en que nuestra salvación tiene tanto un aspecto presente en la tierra como un aspecto futuro en el cielo (1 Corintios 13:12; Filipenses 1:21-24) que no se hará realidad hasta que lleguemos al cielo. En Juan 3:5, algunos consideran que el agua alude al líquido amniótico en el nacimiento de un niño, mientras que otros consideran que alude al bautismo. ¡No puede significar el bautismo, a menos que el ladrón en la cruz no fuera salvo! Pero sí puede significar que una persona no forma parte visible del reino de Dios en la tierra hasta que es bautizada. De manera análoga, muchas iglesias no desean que alguien participe de la Cena del Señor antes de ser bautizado.
P: En Juan 4:26, ¿por qué se apresuró Jesús a decir a la mujer samaritana que él era el Mesías, cuando en otros lugares parecía reacio a hacerlo, como en Mateo 16:13-20?
R: Hay dos respuestas complementarias: el momento y el auditorio.
El momento: Al principio de su ministerio, Jesús no recalcaba públicamente ante los judíos que él era Dios y que era el Mesías. A muchos dirigentes judíos les costaba aceptar que el Mesías no viniera con poder en su primera venida. Jesús parecía querer que sus milagros y su enseñanza hablaran primero por él, y recalcar después, más avanzado su ministerio, que él era el Pan de Vida, el gran “Yo Soy”, el camino, la verdad y la vida, y el Mesías. Sin embargo, la conversación de Jesús con la mujer samaritana ocurrió muy al principio de su ministerio.
El auditorio: Los samaritanos no tendrían las mismas dificultades para aceptar a Jesús como el Mesías. Por ello se lo dijo llanamente a la mujer samaritana. Además, había pocas probabilidades de que los samaritanos se lo contaran a muchos judíos.
P: En Lucas 6:12-49 y Lucas 12:3-38, ¿por qué esto suena semejante al Sermón del Monte de Mateo 5:1-7:29?
R: Hay tres respuestas distintas.
a. Es probable que Jesús pronunciara un sermón semejante en al menos dos ocasiones. Jesús habló ante muchas multitudes distintas y es probable que expusiera un mensaje semejante en múltiples ocasiones. No todos pudieron haber escuchado el sermón la primera vez.
b. Quizá se trató del mismo sermón, y cada escritor consignó una paráfrasis de lo que recordaba. Un “llano” en la cima de un monte es sencillamente lo que denominamos una meseta. No obstante, nada, salvo la semejanza de contenido, permite suponer que se tratara del mismo sermón.
c. Cuando los críticos preguntan, p. 387, observa que solamente se señala que Jesús se detuvo en un lugar llano, no que las multitudes lo hicieran. Que Jesús se situara en un lugar llano para predicar a una multitud sentada en la ladera de un monte conformaría un anfiteatro natural.
Sea como fuere, la enseñanza de Jesús es intemporal y verdadera, sin importar cuántas veces la haya pronunciado.
P: En Lucas 6:12-19; Lucas 12:3-38 y Mateo 5:1-7:29, ¿por qué no encontramos esto en Marcos ni en Juan?
R: Cada evangelista consignó detalles distintos. Además, es muy probable que Juan se escribiera al final, y Juan parece incorporar una profundidad adicional de la que carecen los demás, y omitir aquello que los otros evangelistas ya habían mencionado.
P: En Lucas 6:17, ¿se detuvo Jesús en un lugar llano para enseñarles, o bien se sentó, según señala Mateo 6:17?
R: Hay dos respuestas, y es probable que ambas sean verdaderas.
Es probable que los sermones de Mateo y de Lucas correspondan a dos ocasiones distintas. Además, aun cuando Jesús estuviera de pie, tras hablar durante un lapso prolongado bien pudo querer sentarse. Recuérdese que un sermón podía durar varias horas, y que lo que tenemos tanto en Mateo como en Lucas son meras versiones resumidas.
P: En Mateo 5:3, ¿mencionó Jesús a los “pobres en espíritu”, o solamente a los pobres, según Lucas 6:20?
R: Jesús pudo haber dicho ambas cosas. Tanto Mateo como Lucas parafrasean lo que Jesús enseñó. Estos dos sermones pudieron corresponder a ocasiones distintas, y Jesús pudo haber dicho ambas cosas. Por otra parte, estos dos sermones pudieron ser el mismo. Uno tuvo lugar en un monte y el otro en un llano. Pudo tratarse de un solo sermón pronunciado sobre una meseta, que es un lugar plano en la cima de ciertos montes.
Sea como fuere, entendemos que Jesús se refería a quienes se hallaban necesitados y reconocían su necesidad.
P: En Mateo 8:2 leemos acerca de un leproso que se acercó a Jesús, lo adoró, le pidió que lo sanara, y Jesús lo limpió. Pero en Lucas 17:12 y siguientes leemos acerca de 10 hombres leprosos a quienes Jesús encontró en una aldea. Se detuvieron a lo lejos, alzaron la voz y dijeron: Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros. Y cuando Jesús los vio, no necesitó tocarlos, sino que les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que, mientras iban, fueron limpiados. ¿Eran 10 leprosos o solamente uno? Si se tratara del mismo relato, ¿por qué existen detalles distintos entre ambos evangelios?
R: Ante todo, podemos tener la certeza de que en la tierra de Israel había en aquel tiempo más de once leprosos. Los dos acontecimientos presentan detalles enteramente distintos porque Jesús sanó leprosos en múltiples ocasiones. Jesús sanó a un leproso (que después resultó hablador) en Mateo 8:1-4, Marcos 1:40-45 y Lucas 5:12-15. Mucho después, en Lucas 17:11-19, Jesús sanó a diez leprosos.
P: Algunos afirman que los escribas solían modificar ciertas palabras o expresiones al copiar los manuscritos de las Escrituras, a fin de aclarar o simplificar la idea para los lectores.
Por ejemplo, en los Evangelios hallamos que Marcos señala (Marcos 2:4) que los cuatro hombres que llevaban al paralítico y lo condujeron ante Jesús para que lo sanara “descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico”. Pero Lucas (Lucas 5:19) señala que “subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho en medio, delante de Jesús”. Lo mismo ocurrió con las epístolas de Pablo. Por ejemplo, la expresión “palabra de Cristo” (Colosenses 3:16) fue sustituida por los escribas, en otros manuscritos, por “palabra de Dios”, “palabra del Señor”, y así sucesivamente. ¿Es esto correcto? ¿Afecta ello el significado o las doctrinas?
R: No advierto diferencia sustancial alguna entre Marcos 2:4 y Lucas 5:19. Ambos son enteramente verdaderos. Escribieron lo mismo de manera distinta porque tenían personalidades, perspectivas y estilos de redacción diferentes. No tenemos los evangelios en simple voz “monofónica”, sino más bien en “sonido cuadrafónico”.
En ocasiones, los escribas sí alteraron ligeramente algunas palabras, al parecer para hacerlas más claras. Lo sabemos porque contamos con tantísimos manuscritos del Nuevo Testamento que podemos advertir qué se modificó. Con todo, la inmensa mayoría de estas alteraciones no modifica el sentido. Por ejemplo, en muchos lugares de Filipenses numerosos manuscritos dicen “Cristo Jesús”, mientras que muchos otros dicen “Jesucristo”. En la mayoría de esos lugares no tenemos certeza del orden original, pero ello en realidad carece de importancia.
Ninguna de estas variantes afecta doctrina o práctica cristiana alguna, y ninguna doctrina importante se funda en un solo versículo. Si algo es importante en la Escritura, Dios lo repite, por lo general de manera ligeramente distinta, a fin de que podamos apreciar mejor el alcance de su significado.
P: En Mateo 8:5-13 y 9:9-13, ¿sanó Jesús al siervo del centurión antes de llamar a Mateo (Leví), o bien después, como da a entender Lucas 5:27-32; 7:1-10?
R: Pudo ser de una u otra manera, pues ninguno de los evangelios señala el orden, ni se afirma que los evangelios guarden orden cronológico. Sin embargo, ambos señalan que Mateo/Leví fue llamado después de la sanidad del paralítico.
P: En Mateo 8:5-10, ¿vio el centurión a Jesús directamente, o bien no lo vio y envió a unos amigos, según Lucas 7:6?
R: Hay dos respuestas posibles.
1. El centurión se dirigió a Jesús por medio de amigos, y no directamente. Mateo omite este detalle y se limita a señalar que el centurión acudió a Jesús con su petición, sin precisar que lo hizo por medio de amigos. Quizá Mateo no quiso desdibujar el hecho de que Jesús estaba auxiliando a un gentil, según El comentario bíblico del expositor, vol. 8, p. 200. La Biblia de estudio NVI, p. 1453, añade que, de igual modo, cuando Pilato azotó a Jesús en Mateo 27:26, Mateo NO afirma que Pilato azotara personalmente a Jesús, sino que mandó azotarlo.
2. En un principio el centurión recurrió a unos amigos. Una razón probable es que de ese modo no resultaría demasiado bochornoso si Jesús rehusaba esta petición de un gentil. Después de ello, el centurión acudió él mismo. La Enciclopedia de dificultades bíblicas, pp. 321-322, se inclina por esta postura.
P: En Mateo 9:18-25; Marcos 5:23-43; Lucas 7:11-17; 8:41-56 y Juan 11:1-44, durante su ministerio terrenal, ¿a quiénes resucitó Jesús de entre los muertos, y por qué?
R: Los tres milagros glorificaron a Dios y demostraron que Jesús era el Hijo de Dios.
El hijo de la viuda, en Lucas 7:11-17. Quizá el hijo muerto no volvió tanto por su propio bien como por el de su madre.
La hija de Jairo, en Mateo 9:18-25; Marcos 5:23,35-43; Lucas 8:41-42,49-56. En este caso la niña estaba muriendo, y Jesús se demoró porque estaba atendiendo a otra mujer. Puede que Dios no llegue con frecuencia antes de tiempo, pero nunca llega demasiado tarde para obrar.
Lázaro, en Juan 11:1-44. Curiosamente, si bien Jesús amaba de manera especial a Lázaro, según Juan 11:3, Jesús se demoró dos días más, según Juan 11:7, cuando Lázaro estaba enfermo, hasta que éste murió. En un principio, esto pudo haber destrozado la fe de María y de Marta, pero en ocasiones Dios pone deliberadamente a prueba nuestra fe para su gloria y para fortalecernos en la fe.
P: En Mateo 9:18, ¿estaba muerta la hija de Jairo, o bien estaba muriendo, según Marcos 5:22 y Lucas 8:42?
R: Primero algo de griego, luego dos cosas que probablemente no constituyen la respuesta, y después la respuesta probable.
Griego
En Mateo 9:18, la expresión griega arti eteleutesen significa “acaba de morir”, según la traducción literal de Green, o bien “ha muerto hace un momento”, pero no “está muriendo ahora”, según El comentario bíblico del expositor, vol. 8, p. 230.
En Marcos 5:22, la expresión griega eschatus exei significa al último extremo. De la primera palabra procede nuestro vocablo escatología.
En Lucas 8:42, la palabra griega apethnesken significa “muriendo”.
No es la respuesta: el coma se asemeja a la muerte
La respiración de una persona en coma es muy superficial, y resulta difícil determinar el momento de la muerte. Sin embargo, ésta probablemente no sea la respuesta correcta, pues Jairo se había marchado tiempo atrás, y una persona en coma conservaría todavía cierto calor. Por último, el hecho de que los amigos de Jairo le informaran después que su hija finalmente había muerto contradiría esta explicación.
Probablemente no sea la respuesta: Jairo dijo las tres cosas
Jairo mismo no tenía certeza de si su hija seguía con vida cuando habló con Jesús, o de si ya había fallecido mientras él se dirigía a Jesús. De modo que Jairo pudo haber dicho en un momento que había muerto, en otro que estaba en las últimas, y en otro que estaba muriendo. Sin embargo, en los tres evangelios Jairo dirigió a Jesús las palabras en cuestión y, si bien pudo haber repetido su petición a Jesús tres veces con tres formulaciones distintas, la respuesta siguiente resulta más probable.
La respuesta: los evangelistas parafrasearon
En otros lugares de los evangelios, los diálogos son paráfrasis y no citas textuales, y se centran en los puntos principales dejando de lado los pormenores. Por ejemplo, cuando la gente acudía todo el día a escuchar la enseñanza de Jesús y, sin embargo, podemos leer el relato en apenas cinco minutos, ¿qué hicieron durante el resto del tiempo? Como señala Juan 21:25: “Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, que si se escribiesen cada una por sí, ni aun en el mundo pienso que cabrían los libros que se habrían de escribir.” (RV1909)
Considérese lo siguiente: leer lo que Jairo dijo en cualquiera de los relatos toma apenas unos tres segundos. Cuando Jairo se acercó, ¿habló solamente tres segundos con Jesús y luego guardó silencio? Desde luego que no lo creemos así. Pero ello significa que cada evangelista optó por omitir numerosos detalles accesorios y quiso sencillamente consignar el punto principal que Jairo planteaba. Cualquiera que haya sido la expresión que Jairo empleó —y bien pudo emplear más de una—, su amada hija llegaba al término de su vida.
P: En Mateo 9:24, Marcos 5:39 y Lucas 8:52, ¿por qué dijo Jesús que ella solamente dormía?
R: Primero lo que probablemente no constituye la respuesta, y después la respuesta.
Probablemente no sea la respuesta: el estado vegetativo se asemeja a la muerte
Si bien el sueño se emplea con frecuencia para designar la muerte, pudo tratarse de un coma o de un estado vegetativo. Jesús dijo: “la muchacha no es muerta, mas duerme”, en Marcos 5:39. Sin embargo, en Marcos 5:35, cuando los amigos de Jairo le dijeron que no molestara a Jesús porque su hija había muerto, ella estaba completamente muerta hasta donde ellos podían determinar.
La respuesta:
Jesús quiso recalcar que, para él, la muerte no es más que el sueño del cuerpo físico.
P: En Mateo 9:22,28,29, ¿puede explicarme la diferencia entre la fe que sana y la fe que salva? Por ejemplo, en Mateo 9:22 Jesús dice: “Confía, hija, tu fe te ha salvado”; y en Mateo 9:29: “Entonces tocó los ojos de ellos, diciendo: Conforme á vuestra fe os sea hecho”; y en Mateo 15:28: “Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres.” Y su hija fue sanada al instante. ¿Es la fe algo natural? La fe manifestada en las sanidades obradas por Jesús, ¿fue generada por las personas que fueron sanadas, o bien Dios, por medio del Espíritu Santo, les concedió la fe necesaria para la sanidad a fin de que Dios fuera glorificado? En Efesios 2:8 leemos: “Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.” Entiendo de ello que la fe es don de Dios.
R: Ha formulado usted una pregunta profunda. La respuesta breve es que existe una sola fe: la fe en Dios. Pero esa fe puede manifestarse en sanidad física y en una vida santa; y esa fe puede asimismo enredarse o serle arrebatada a uno.
Para una respuesta más amplia, examinemos primero la fe en
general y después sus distintos aspectos. Si bien la fe comprende el
asentimiento intelectual, Santiago 2:19 demuestra que es mucho más que eso: es
confiar. Existe un relato célebre según el cual, en el siglo XIX, un famoso
equilibrista llamado Charles Blondin cruzaba las cataratas del Niágara sobre
una cuerda floja empujando una carretilla. Alguien le dijo que tenía fe en que
podría lograrlo. Él respondió que, si de verdad la tenía, se subiera entonces a
la carretilla. La fe no consiste meramente en decir “creo”, sino en estar
dispuesto a subirse a la carretilla. ¿Confiamos en Dios hasta el punto de estar
dispuestos a hacer el ridículo si Dios no respondiera? La fe es algo
encomiable, y Hebreos 11 ofrece numerosos ejemplos, no solo de creer
intelectualmente, sino de vivir por fe.
La fe ha de tener el objeto correcto; creer sinceramente en un ídolo no lo
llevará a uno a ninguna parte, o al menos a ninguna parte buena. Si una persona
cree y practica muchas cosas buenas, pero no cree que Jesús murió por nuestros
pecados y resucitó de entre los muertos, su fe es vana, conforme señala 1
Corintios 15:1-8. No fueron sanados por tener fe en la sanidad, ni fe en sí
mismos, ni fe en algún santo, ni siquiera fe en la fe; fueron sanados por tener
fe en Jesús. Resulta interesante que justo antes de este pasaje, en Mateo
9:1-8, Jesús sanó a un paralítico, y no se menciona su fe, ni en realidad
absolutamente nada acerca de él. Bien podemos inferir que sus amigos tuvieron
fe suficiente para tomarse la molestia de llevarlo hasta Jesús; y si bien él
pudo haber tenido fe, ello no se menciona. Así pues, aunque no podemos tener fe
salvadora en lugar de nadie más que de nosotros mismos, nuestra fe puede ser un
instrumento eficaz que Dios emplee en la vida de otros. Por otra parte, Jesús
optó por no realizar muchos milagros en Nazaret a causa de la incredulidad de
sus habitantes, según Mateo 13:57-58.
Por desgracia, nuestra fe puede ser parcial e incompleta en cuanto a
duración, sinceridad y alcance.
Fe solo por un tiempo: Judas Iscariote creyó en Jesús lo suficiente para abandonar su vida anterior y seguirlo, al menos por un tiempo. Y, sin embargo, aun antes de entregar a Jesús, Judas sustraía de la bolsa del dinero, según Juan 12:6. Judas incluso salía con los otros once discípulos a predicar por los campos, según Mateo 10:4-16 pero, aunque la fe de muchos pudo haberse acrecentado al presenciar los grandes milagros, él no tuvo (o quizá sea mejor decir que no quiso tener) la fe de que Dios proveería a sus necesidades económicas y de que no le hacía falta sustraer de lo de Jesús y los discípulos. Así pues, en cuanto a tener fe por un tiempo, si bien creo que quienes verdaderamente son salvos jamás pueden ser “deselegidos”, creo también en las advertencias de la Biblia de que algunos que han sido iluminados y han gustado (aunque no dice que hayan tragado) el don celestial pueden apartarse hacia la perdición eterna (Hebreos 6:4-6).
La insinceridad y la fe: Algunas personas, como la semilla sembrada en terreno pedregoso, tienen fe por un tiempo y luego quedan enredadas. Pueden ser honestas y reconocer que ya no tienen fe, o bien deshonestas y afirmar que la tienen, siendo hipócritas. Una persona puede tener una fe sincera mezclada con insinceridad y, aun así, ser honesta al respecto. Cuando Jesús preguntó al padre de un muchacho endemoniado si creía, éste respondió: “Creo, ayuda mi incredulidad”, en Marcos 9:24. Otros no tienen fe sincera alguna, sino únicamente una fe fingida, como Simón el mago, en Hechos 8:18-22.
El alcance de la fe: Algunas personas
pueden creer a Dios en las cosas grandes, cuando no hay otra alternativa, y no
creerle en las pequeñas. Algunos, como Gedeón, pueden tener una fe
extraordinaria en que Dios los salvará en la batalla con apenas unos cuantos
soldados y, sin embargo, no creer que el camino de Dios es el mejor, en lugar
de lucrar con la posesión de un ídolo, como vergonzosamente hizo Gedeón en
Jueces 8:24-27. Sansón fue caso semejante.
No creo que existan dos clases de fe, una fe que salva y una fe que sana;
existe una sola fe (Efesios 4:5). Pero esta creencia de una persona, que
responde a la palabra de Dios como una semilla, según Mateo 13:12-23, puede
crecer (mucho o apenas un poco) y multiplicarse en otros, pero puede también
marchitarse y morir, y la persona apartarse (Mateo 13:20-21). Como advertencia
para nosotros, examinemos cuatro ejemplos de fe que murió:
Jesús enseñó en Mateo 7:21-23 que habrá personas que prediquen el evangelio (presumiblemente el evangelio verdadero) e incluso realicen milagros en el nombre de Jesús, lo cual, estoy seguro de que usted coincidirá, requeriría gran fe. Y, no obstante, al final esas personas irán al infierno por ser hacedores de maldad. Es significativo que Jesús no dijera “me olvidé de ustedes”, “los perdí” ni “ustedes perdieron su salvación”. Antes bien, Jesús dijo a estos hacedores de maldad dotados de gran fe: “Nunca os conocí.”
¿Puede una persona destinada al infierno ser auxiliada por la fe? Sí, al menos por un breve tiempo. 2 Pedro 2:20-22 señala: “Ciertamente, si habiéndose ellos apartado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, y otra vez envolviéndose en ellas, son vencidos, sus postrimerías les son hechas peores que los principios. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, tornarse atrás del santo mandamiento que les fué dado. Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro se volvió á su vómito, y la puerca lavada á revolcarse en el cieno.” (RV1909) Aquella persona nunca fue salva; siempre fue un perro o una puerca. Y, sin embargo, esa persona “conoció”, en algún sentido, a nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Su conocimiento bastó incluso para elevarla de una vida pecaminosa a una vida piadosa, pero solo por un tiempo.
Muchas personas son auxiliadas por Jesús, tal como lo fueron los nueve leprosos de Lucas 17:11-19. Jesús sanó a diez leprosos y, sin embargo, solamente uno, un samaritano, regresó a darle gracias. “Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpios? ¿Y los nueve dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria á Dios sino este extranjero? Y díjole: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.” (RV1909) Los otros nueve fueron auxiliados genuinamente en lo físico, y nada indica que su sanidad física les fuera retirada. Pero la sanidad física fue todo lo que obtuvieron; solamente el samaritano se acercó a Cristo y alabó a Dios. Si yo padeciera un problema físico y tuviera que optar entre una fe que sana y una fe que salva, preferiría la fe que salva y sana espiritualmente antes que la fe que meramente sana el cuerpo. Dios concede una fe capaz de ambas cosas, pero procure usted poner el acento en el Dador y no meramente en el don.
Nuestra fe ha de ser recia, conforme enseña Santiago 1:12, capaz de perseverar aun en condiciones adversas; y, sin embargo, la fe de algunos dura apenas un tiempo y después muere. Considero que toda la diferencia estriba en si esa fe es cultivada por el Labrador (Juan 15:1b) y en si nuestra fe está o no unida a la Vid (Juan 15:1-8). Tener fe, aun gran fe, no perdurará a menos que Dios la cultive constantemente. De modo que, si bien la fe es importante, más importante es acercarse a Dios. “Y ahora permanecen la fe, la esperanza, y la caridad, estas tres: empero la mayor de ellas es la caridad.” (1 Corintios 13:13, RV1909)
Pero ¿cuál es la función de la fe salvadora?
La salvación es don de Dios; no procede de nosotros ni somos salvos por nuestra fe. Antes bien, somos salvos por la gracia de Dios, mediante nuestra fe, y no por obras, conforme señala Efesios 2:8-9. Tres cosas afirma este par de versículos, breve pero complejo:
Es por gracia. No podemos “merecer” nuestra salvación, pues de lo contrario no sería gracia.
Es mediante la fe. La fe desempeña una función distinta de la de la gracia. La fe es nuestra respuesta a la iniciativa de Dios.
No es por obras. Las obras no desempeñan la misma función que la gracia; en nada contribuyen a merecer nuestra salvación.
Las obras desempeñan una función distinta de la de la fe; no somos salvos mediante obras, sino mediante la fe.
Cabría, pues, preguntarse si las obras tienen algo que ver con la salvación. Pablo se anticipa a esta pregunta y la responde en Efesios 2:10. Las obras sí desempeñan una función en la salvación, pero no la que algunas personas y muchos católicos enseñan. Las obras son un resultado de nuestra salvación, no un requisito de ella. No somos salvos por servir, sino salvos para servir. Si ambas cosas no van de la mano en un creyente, cabría poner en duda que esa persona fuera realmente creyente, como lo hace Santiago 2:14-25; pero desempeñan funciones distintas.
Ahora bien, así como es erróneo afirmar que las obras desempeñan la misma función que la fe en nuestra salvación, como sostienen algunos católicos, es igualmente erróneo afirmar que la fe desempeña la misma función que las obras en nuestra salvación, como enseñan algunos calvinistas. Hebreos 4:2 señala: “Porque también á nosotros se nos ha evangelizado como á ellos; mas no les aprovechó el oir la palabra á los que la oyeron sin mezclar fe.” (RV1909)
En cuanto a si esta fe perseverante es don de Dios o responsabilidad nuestra, es ambas cosas. Dios nos concede la fe como don, y podemos y debemos pedir fe. Y, sin embargo, tenemos la responsabilidad de creer y la responsabilidad de correr con perseverancia (Hebreos 12:1). Tenemos la responsabilidad de examinarnos a nosotros mismos y a nuestros maestros (2 Corintios 13:5-6). Y, no obstante, podemos confiar en que Dios sella con su Espíritu Santo a todos los que son salvos, “que es las arras de nuestra herencia, para la redención de la posesión adquirida…” (Efesios 1:14, RV1909) Véase www.BibleQuery.org, en el menú de la izquierda, bajo Doctrina y luego bajo Predestinación, para mayor información.
P: En Marcos 5:35 y Lucas 8:49, ¿se le dio a Jairo información nueva en el sentido de que su hija había muerto?
R: Si bien pudo ser de una u otra manera, es más probable que la primera sea la correcta.
a) Pudiera ser que Jairo supiera que su hija estaba a punto de morir cuando partió a ver a Jesús y que, al regresar, le informaran que su hija acababa de fallecer.
b) Más probablemente, Jairo pudo haber sabido ya que su hija había muerto, o que era como si hubiera muerto, cuando partió a ver a Jesús y que, al regresar, se le dijera en esencia: “no molestes más a Jesús, ya sabías que tu hija había muerto.”
De una u otra manera, sin embargo, el mensaje para Jairo era: “no molestes a Jesús, pues ni siquiera él puede hacer nada al respecto.” Espero que jamás adoptemos esa actitud, así como Jairo optó por tener fe y rechazar esa actitud.
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P: En Mateo 10:2-5, Marcos 3:16-18, Lucas 6:13-16, Juan 1:45-47; 21:2 y Hechos 1:13, ¿difieren las listas de los doce discípulos, como sugiere la Guía de la Biblia de Asimov, p. 998?
R: No. Si bien el orden difiere en cierta medida, las listas son las mismas siempre que se tengan presentes las siguientes precisiones.
Simón Barjona es el mismo que Pedro. Barjona significa “bar” (hijo de) Jonás. Simón es un nombre hebreo, y Pedro un nombre griego.
Mateo el publicano = Leví, hijo de Alfeo, el publicano, en Marcos 2:13-17. Leví es un nombre hebreo. Mateo es también un nombre hebreo, forma abreviada de Matías. Quizá, siendo publicano, quiso emplear un seudónimo.
Jacobo, hijo de Alfeo, es el mismo que Jacobo el Menor, en Marcos 15:40. La Concordancia de Strong señala que Jacobo es forma grecizada del nombre hebreo Jacob.
Bartolomé (en todas las listas) es el mismo que Natanael, en Juan 1:45-47; 21:2. Es posible que el nombre arameo Bartolomé no fuera su nombre de pila, sino su apellido, puesto que significa “Bar” (hijo de) Talmai/Tolmai/Talmar. Natanael es también arameo y significa “don de Dios”.
Tadeo es el mismo que Judas, hijo de Jacobo, en Lucas 6:16 y Hechos 1:13, de manera análoga a como Pedro y Simón son la misma persona. Quizá, después de la crucifixión, Tadeo no quiso que se le llamara Judas, por la posible confusión con Judas Iscariote. Judas es un nombre hebreo. Algunos manuscritos griegos dicen Tadeo, otros dicen “Lebeo”, y otros dicen “Lebeo, llamado Tadeo” o “por sobrenombre Tadeo”. “Lebeo” es la forma griega de “Leví”.
Judas Iscariote falta en Hechos 1:13 por razones evidentes.
De los demás —Andrés, Jacobo hijo de Zebedeo, Juan, Felipe, Tomás y Simón el Zelote— solamente se nos refiere un nombre.
Cabría concebiblemente sostener que Natanael, en Juan 1:43-45; 21:2, no era la misma persona que Bartolomé. Esta postura no supondría un error en la Biblia, sino únicamente que Natanael fue discípulo, pero no uno de los doce discípulos.
P: En Mateo 10:9-10, ¿cómo es que los discípulos no debían proveerse de bordones y, en Lucas 9:3, no debían llevar bordón, siendo que en Marcos 6:8-9 debían llevar únicamente un bordón?
R: Los cristianos ofrecen tres respuestas distintas, pero la tercera es la más probable.
Varios viajes: Pudieron haber realizado varios viajes. Sin embargo, la única razón para postular varios viajes es conciliar el llevar bordón con el no llevarlo.
Palabras griegas distintas: “proveerse” en Mateo difiere de “poseer” en Marcos. Podían llevar el bordón que ya tenían, pero no llevar uno de repuesto ni ninguna otra cosa. La palabra griega que en Mateo 10:9 se traduce “llevar/proveerse” puede significar adquirir, en el sentido de no comprar ni reunir esas cosas. La palabra griega de Marcos 6:8 significa poseer. La dificultad de esta postura estriba en que la palabra griega de Lucas 9:3 es sencillamente una conjugación distinta de la misma palabra griega de Marcos 6:8.
Error de copista: Quizá las copias que poseemos de Marcos sustituyeron “sino” por “no”. Si bien todas las copias que tenemos dicen “no”, en griego la diferencia entre “sino” y “no” radica en añadir la partícula griega de dos letras ei. Dichos difíciles de la Biblia, pp. 422-424, menciona un error de copista de otra índole, en el sentido de que Mateo por lo general conocía muy bien a Marcos, pero en este punto siguió a Lucas. En otras palabras, “solamente/salvo un bordón” en Marcos probablemente debería decir “no un bordón”, como en Mateo y en Lucas.
P: En Mateo 10:9-10, ¿debían los discípulos abstenerse de proveerse de calzado o sandalias, o bien debían llevar sandalias, según señala Marcos 6:8-9?
R: La palabra griega de Mateo puede significar “calzado”, mientras que la de Marcos no puede significar calzado. La traducción literal de Green vierte la palabra de Marcos 6:9 como “sandalias atadas por debajo”. Lucas 9:3 nada menciona acerca de calzado ni de sandalias.
En conclusión, pues, probablemente podían llevar sandalias, pero no calzado, el cual resultaría más adecuado para trayectos largos. Ello concuerda con que tampoco llevaran bordones.
P: En Mateo 10:22; 24:13 y Marcos 13:13, ¿qué es exactamente perseverar hasta el “fin”, del que habló Jesús?
R: Se trata del fin de la gran tribulación.
P: En Marcos 1:15, “El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca”, se emplea el verbo griego eggizo en tiempo pasado, lo cual indica que el reino de Dios se acercó, pero que aún no prevalecía. Pero en Mateo 11:4-5 Jesús revela que el Reino está presente en el tiempo y ligado a su persona, pues Mateo no empleó la expresión “reino de Dios” ni el verbo eggizo. ¿A qué se debe esta variación entre ambos evangelios en cuanto al concepto del Reino?
R: Tres puntos que conviene considerar en la respuesta.
1) En Marcos 1:15, al comienzo de su ministerio, antes de que Jesús anunciara quién era, dijo que el tiempo era cumplido (tiempo pasado), pues el Reino de Dios está [ahora] cerca. Es el tiempo lo que se cumple, no el Reino de Dios.
2) Mateo 11:4-5 no habla en absoluto del Reino de Dios, y menos aún de si está en pasado o en presente. Jesús habló más bien de las buenas nuevas predicadas a los pobres.
3) Para nosotros, el Reino de Dios está cerca, porque se halla dentro de nosotros. Sin embargo, la plena consumación del Reino de Dios no ocurrirá sino en el futuro.
P: En Mateo 11:14 y Juan 1:21, ¿en qué sentido es Juan el Elías que había de venir?
R: Cuatro puntos que conviene considerar en la respuesta.
1. Elías mismo apareció en la transfiguración, y es probable que Elías aparezca literalmente antes de la segunda venida de Jesús; pero Juan el Bautista es una persona distinta de Elías.
2. Juan cumplió la función de Elías señalada en Malaquías 4:5 respecto de la primera venida de Cristo, pero Elías mismo aparecerá para la segunda venida de Cristo.
3. Como observa Arndt en Dificultades bíblicas y aparentes contradicciones, p. 127, Jesús no dijo que Juan fuera el antiguo Elías que había vuelto. Antes bien, Jesús dijo que Juan era el Elías que había de venir.
4. Justino Mártir (c. 138-165 d.C.), en su Diálogo con Trifón el judío, capítulo 49, señala que la expresión de que una persona “tiene el espíritu de otra” se emplea en otros lugares de la Biblia: cuando Dios tomó el espíritu que estaba sobre Moisés y lo puso sobre Josué, y cuando Eliseo recibió una doble porción del espíritu de Elías. Nadie entendería estos dos ejemplos como reencarnación ni como identidad de personas, pues en ambos casos el mayor y el menor vivían al mismo tiempo.
P: En Mateo 11:14 y Juan 1:21, ¿sustenta esto la reencarnación de Elías?
R: No. El error de la reencarnación enseña que una persona muere, abandona para siempre su cuerpo anterior y regresa en un cuerpo nuevo. Elías nunca murió, y fue él (y no Juan el Bautista) quien se apareció a Jesús durante la transfiguración. Elías regresará en su propio cuerpo en los últimos tiempos. Tertuliano (198-220 d.C.) responde acertadamente a esta cuestión en Tratado sobre el alma, cap. 35, pp. 217-218. Añade que el “espíritu y poder” fueron otorgados como dones externos por la gracia de Dios.
P: En los Evangelios, ¿cómo es una armonía del periodo intermedio del ministerio de Jesús?
R: El periodo intermedio, de 24 acontecimientos, comprende las dos multiplicaciones y abarca desde la ejecución de Juan el Bautista y la salida de Jesús de Galilea hasta el episodio en Cesarea de Filipo. Los números remiten a sucesos que forzosamente siguen a los números precedentes. Las letras, tales como a, b, c, remiten a sucesos que pudieron ocurrir en cualquier orden. Las palabras en negritas señalan los indicadores de tiempo, orden y lugar. Los versículos subrayados corresponden a pasajes que probablemente no guardan orden cronológico.
Ministerio intermedio: Mateo 14:13-16:28; Marcos 6:30-9:1; Lucas 9:11-27; Juan 6:1-7:9
M1. Al salir de Galilea, Jesús y los discípulos se retiran a Betsaida. Lucas 9:10
M2a. Las multitudes encuentran a Jesús. Lucas 9:11
M2b. En la ribera opuesta a Capernaum, Jesús predica a las multitudes y sana. Mateo 14:13-14; Juan 6:1-4
M3. Sobre la hierba (no en Genesaret), primera multiplicación de Jesús: 5,000 hombres, además de mujeres y niños, con 5 panes y 2 peces. Eran judíos que llevaban un día con Jesús. Sobraron 12 canastas. Mateo 14:15-21; Marcos 6:30-44; Lucas 9:12-17; Juan 6:1-14
M4. De camino a Genesaret, durante la cuarta vigilia de la noche, Jesús y Pedro caminan sobre las aguas. Mateo 14:22-36; Marcos 6:45-52
M5a. En Genesaret, Jesús sana a varios hombres. Mateo 14:34-36; Marcos 6:53-56
M5b. Jesús se retira a un monte. Juan 6:15
M6a1. De camino a Capernaum, tras haber remado 3 o 3 1/2 millas, los discípulos ven a Jesús caminando sobre las aguas. Juan 6:16-24a
M6a2. En seguida, la barca llega. Juan 6:24b
M6a3. En el lago, junto a Capernaum, Jesús es el pan de vida. Juan 6:25-71
M6a4. Hasta la fiesta de los Tabernáculos, Jesús permanece en Galilea. Juan 7:1-9
M6b. Los fariseos critican a los discípulos de Jesús; lo limpio y lo inmundo. Mateo 15:1-20; Marcos 7:1-23
M7. En Tiro y Sidón, Jesús sana a la hija de una mujer. Mateo 15:21-28; Marcos 7:24-30
M8. En la Decápolis, Jesús sana al sordomudo. Marcos 7:31-37
M9. En Galilea, Jesús sana y enseña a las multitudes. Mateo 15:29-31; Marcos 8:1
M10. En el suelo, a orillas del mar de Galilea, segunda multiplicación de Jesús ante otra gran multitud: 4,000 hombres, además de mujeres y niños, con siete panes y unos cuantos pececillos. Eran gentiles que llevaban tres días con Jesús. Sobraron 7 canastas. Mateo 15:32-38; Marcos 8:2-9
M11. Jesús va en la barca a Magdala/Dalmanuta. Mateo 15:39; Marcos 8:10
M12a. Los fariseos formulan una segunda exigencia de una señal del cielo. Mateo 16:1-4; Marcos 8:11-13
M12b. Jesús habla de la levadura y de las dos multiplicaciones. Mateo 16:5-12; Marcos 8:14-21
M12c. En Betsaida, Jesús sana a un ciego. Marcos 8:22-26
M12d. Cerca de Cesarea de Filipo (donde había una gran peña), Pedro confiesa que Jesús es el Cristo. Mateo 16:13-20; Marcos 8:27-30; Lucas 9:18-20
M13. Jesús predice su muerte. Mateo 16:21-22; Marcos 8:31; Lucas 9:21-22
M14. Jesús dice a Pedro: “Quítate de delante de mí, Satanás”. Mateo 16:23; Marcos 8:32-33
M15. El costo de seguir a Jesús. Mateo 16:24-28; Marcos 8:34-9:1; Lucas 9:23-27
P: En los Evangelios, ¿cuáles fueron los supuestos fundamentales adoptados para una armonía del periodo intermedio del ministerio de Jesús?
R: He aquí los supuestos que empleé para elaborar esta secuencia de acontecimientos.
a) Los evangelios guardan orden cronológico respecto del periodo intermedio del ministerio de Jesús. Si bien pudieran presentar algunos elementos fuera de orden, no hay razón para sospecharlo.
b) Algunos pasajes de Lucas, que ubiqué en el ministerio posterior de Jesús, encajarían también en esta sección.
P: Respecto de Mateo 12:30, Bart Ehrman pregunta: “Algunos dichos de Jesús se consignan de maneras semejantes pero, no obstante, divergentes. Uno de mis ejemplos predilectos de este fenómeno es el par de dichos referidos en Mateo 12:30 y Marcos 9:40. En Mateo, Jesús declara: ‘El que no es conmigo, contra mí es.’ En Marcos dice: ‘El que no es contra nosotros, por nosotros es.’ ¿Dijo ambas cosas? ¿Podía querer decir ambas cosas? ¿Cómo pueden ser ambas verdaderas a la vez? ¿O acaso es posible que uno de los evangelistas haya invertido las cosas?” Jesús, interrumpido, p. 41
R: Con toda franqueza, no alcanzo en absoluto a comprender cómo Ehrman puede ver aquí una contradicción. En Mateo 12:22-37 (pasaje que corresponde a Marcos 3:20-29), esto ocurre cuando le traen a Jesús a un endemoniado. Mucho después, en una ocasión completamente distinta, en Marcos 9:38-41, se le informa a Jesús que otra persona expulsaba demonios. De modo que, desde luego, Jesús podía decir cosas distintas en días distintos. Quizá Ehrman consideró de algún modo contradictorio que, si alguien estaba contra Jesús, pudiera estar también contra sus seguidores, o a la inversa. Pero Jesús predijo que sus seguidores serían perseguidos y muertos porque los perseguidores no conocen al Padre ni a Jesús, según Juan 16:3. Jesús declaró en Juan 15:18-21: “Si el mundo os aborrece, sabed que á mí me aborreció antes que á vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; mas porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso os aborrece el mundo. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su señor. Si á mí me han perseguido, también á vosotros perseguirán: si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.” Jesús se identificó estrechamente con sus seguidores en Mateo 25:34-46, en la parábola de las ovejas y los cabritos. En Juan 15:1-8, Jesús señala que estamos en él como los pámpanos están unidos a la vid.
P: En Marcos 9:40, ¿cómo se compara “el que no es contra nosotros, por nosotros es”, y “no se lo prohibáis” en Lucas 9:50, con Lucas 11:23: “el que no es conmigo, contra mí es”?
R: Hay dos respuestas distintas.
Error de copista: Dichos difíciles de la Biblia, pp. 466-467, señala que prácticamente todos los manuscritos griegos anteriores al siglo VIII leen en Lucas 11:23 “contra vosotros… por vosotros”, en lugar de “contra nosotros… por nosotros”. Cuando los críticos preguntan, p. 390, señala también esto, indicando que la versión King James incurre aquí en error porque se basó únicamente en los manuscritos tardíos. En todo caso, sin embargo, no hay razón alguna para que estas declaraciones tengan que ser idénticas, puesto que se pronunciaron en momentos distintos.
Distintas clases de personas: La persona de Marcos 9:40 y Lucas 9:50 era alguien que no solo intentaba expulsar demonios, sino que efectivamente los expulsaba en el nombre de Jesús. En cambio, en otro momento, en Lucas 11:23, Jesús reprende a quienes afirmaban que expulsaba demonios por Beelzebú.
Sea como fuere, el hombre que expulsaba demonios en el nombre de Jesús estaba con Jesús, porque creía en él, aun cuando se hallara en otro lugar. Hoy en día resulta fácil considerar distinto a alguien por hallarse en otro lugar, en otra iglesia cristiana o en otra cultura, y proceder de otra manera. No obstante, si son auténticos hermanos y hermanas en el Señor, entonces están con Jesús. Tampoco olvidemos que quienes proceden de nuestra propia cultura, quizá de nuestra propia iglesia, y niegan lo esencial del cristianismo, están contra Jesús, sin importar las simpatías culturales que podamos sentir hacia ellos.
P: En Mateo 14:15-21; Marcos 6:30-44; Lucas 9:12-17 y Juan 6:1-14, ¿alimentó Jesús a 5,000 personas, o bien a 4,000, según señalan Mateo 15:32-38 y Marcos 8:2-9? ¿Se trata de un relato alegórico, y por ello lo repitió? ¿O bien el suceso ocurrió realmente dos veces y con detalles distintos?
R: No son el mismo relato, y ambos son literalmente verdaderos.
Los 5,000 hombres, además de mujeres y niños (Mateo 14:21; Marcos 6:34-44; Lucas 9:12-17), eran judíos (Juan 6:14-15) que llevaban un día con Jesús (Juan 6:35) y se sentaron sobre la hierba, en la ribera occidental (judía) del mar de Galilea. Se emplearon cinco panes y dos peces (Mateo 14:17; Marcos 8:19). Las sobras llenaron 12 canastas (Mateo 14:20). La alimentación de los 5,000 es el único milagro que figura en los cuatro evangelios.
Los 4,000 hombres, además de mujeres y niños (Mateo 15:38), eran probablemente gentiles, llevaban tres días con Jesús (Marcos 8:2) y se sentaron en tierra seca, en la ribera oriental (no judía) del mar de Galilea. Se emplearon 7 panes y unos cuantos pececillos (Marcos 8:5,7). Las sobras llenaron 7 canastas (Marcos 8:8).
Ambas se mencionan en Mateo 16:7-11, así como en Marcos 6:52. Jesús quiere y puede hacerse cargo de los judíos, y Jesús quiere y puede hacerse cargo de los gentiles.
Ya sea que nos centremos en Jesús alimentando a 5,000 judíos, según Juan 6:14-35, o que veamos a Jesús alimentando a 4,000 probables gentiles, o bien ambas cosas, conforme enseñan Mateo 15:38; 16:7-11 y Marcos 6:52; 8:2-8, hemos de decidir si optamos o no por confiar en que el Jesús de los Evangelios nos alimentará también a nosotros eternamente.
P: En Mateo 14:15-21; Marcos 6:30-44; Lucas 9:12-17 y Juan 6:1-14, ¿solamente había hombres presentes en el milagro de la alimentación de los 5,000 con panes y peces, conforme a Marcos 6:44 y Juan 6:10?
R: No, no había solamente hombres. La palabra griega andres (andros en singular) es la misma en Marcos 6:44, Lucas 9:14 y Mateo 14:21, y significa básicamente “varón”. Pero Mateo 14:19-21 señala que había como 5,000 hombres, sin contar las mujeres y los niños.
Así pues, en esta multitud mixta existen dos posibilidades:
a) Había un número aproximadamente igual de hombres y mujeres, y se sentaron por familias.
b) Había muchos más hombres que mujeres y niños. Recuérdese que, a diferencia de la alimentación de los 4,000, ésta tuvo lugar en la ribera gentil (oriental) del mar de Galilea, y los griegos tenían en poca estima a las mujeres. (Con excepción de los macedonios, según El Nuevo Testamento griego del expositor, vol. 2, p. 345.) De modo que quizá la mayoría de las mujeres permaneció en casa.
P: Los cuatro evangelios refieren el relato de Jesús alimentando a la multitud con los mismos detalles: (5 panes, 2 peces, 5,000 comensales, 12 canastas sobrantes). (Mateo 14:15 y ss.); (Marcos 6:38 y ss.); (Lucas 9:12 y ss.); (Juan 6:3 y ss.). La pregunta es: ¿hasta qué punto es importante este suceso, para que los 4 evangelios lo refirieran con los mismos detalles? ¿Cuáles son las verdades teológicas que encierra y cuál es su significado?
R: Este suceso ocurrió realmente, si bien encerraba también un simbolismo espiritual deliberado. Así como Jesús pudo realizar un milagro y alimentar físicamente a 5,000 varones judíos, además de mujeres y niños, puede usted confiar en que Jesús lo alimentará también espiritualmente.
P: En Lucas 9:52-53, ¿rechazaron los samaritanos a Cristo y no lo recibieron, o bien una gran multitud de samaritanos salió al encuentro de Cristo, según Juan 4:39-40?
R: Ambas cosas son verdaderas, en tres sentidos distintos.
a) Estos dos sucesos ocurrieron en momentos distintos del ministerio de Jesús. La aceptación tuvo lugar al principio de su ministerio, y el rechazo al final del mismo, cuando supieron que Jesús se dirigía a Jerusalén.
b) Ocurrieron en lugares distintos; cuando un grupo de personas, digamos un grupo de africanos, acepta algo, no se sigue de ello que todo africano en cualquier parte deba aceptar lo mismo de la misma manera.
c) Sin embargo, aun entre los judíos, algunos siguieron a Jesús por un tiempo y luego se apartaron. Juan 6:66 señala que algunos de los discípulos de Jesús volvieron atrás y ya no lo seguían. Entre ellos pudo haber tanto samaritanos como judíos.
Véase Cuando los críticos preguntan, p. 390, para una respuesta complementaria.
P: En Lucas 9:52-53, ¿qué tenían los samaritanos contra los judíos?
R: Ellos y los judíos mantenían diferencias históricas, teológicas, religiosas, militares y políticas.
Históricamente, los samaritanos ocupaban la región capital del reino del norte. Después de la época de Salomón abandonaron la adoración verdadera de Dios y adoraron dos becerros de oro. Durante el exilio fueron una mezcla del pueblo que permaneció en la tierra y de colonos no israelitas que los asirios introdujeron.
Nehemías se negó a permitirles participación alguna en la edificación de la ciudad de Jerusalén, y ellos se opusieron a su reconstrucción. El libro apócrifo del Eclesiástico 50:25-26 señala a los samaritanos, los idumeos [edomitas] y los filisteos como las tres naciones detestadas por Israel.
Teológicamente, los samaritanos de la época de Jesús creían que solamente los cinco primeros libros del Antiguo Testamento eran Escritura, y que la casa de Dios había de edificarse en el monte Gerizim (en Samaria) y no en Jerusalén.
Religiosamente, la adoración de Dios en el templo de Jerusalén había de celebrarse por sacerdotes descendientes de Aarón, asistidos por descendientes de Leví. Los samaritanos tenían sus propios sacerdotes y servidores del templo.
Militarmente, cuando los seléucidas intentaron obligar a los judíos a sacrificar a los dioses griegos, los samaritanos ayudaron a los seléucidas a perseguir a quienes querían seguir a Dios y no adorar ídolos. Cuando el macabeo Juan Hircano I llegó al poder, incendió el templo samaritano del monte Gerizim y destruyó la ciudad de Samaria en el año 127 a.C.
Políticamente, Herodes el Grande reunió fondos para reconstruir el templo samaritano del monte Gerizim. Sin embargo, cuando los samaritanos supieron que Herodes se proponía reconstruir también el templo de Jerusalén, rechazaron los fondos.
P: En Mateo 16:4 y Marcos 8:12, ¿no se daría señal alguna al pueblo, o bien no se daría más señal que la de Jonás, según Lucas 11:29-30?
R: Tres puntos que conviene considerar en la respuesta.
1. Si bien Jonás experimentó un milagro, los habitantes de Nínive no lo presenciaron. Jonás no dio a los ninivitas ninguna señal milagrosa que los llamara al arrepentimiento; contaban únicamente con Jonás y su mensaje. La única “señal” de que dispusieron no fue un milagro que pudieran observar, sino un hombre. Jonás, predicando a los ninivitas, era todo lo que podían ver. Cabría afirmar que el mensaje de Jonás quedó acreditado por el milagro de haber sido tragado por un gran pez y haber sobrevivido. No obstante, los ninivitas solamente pudieron oír hablar del milagro; no lo presenciaron por sí mismos.
2. Ello contrasta con el Éxodo, donde todos los israelitas pudieron ver la nube milagrosa de día y la columna de fuego de noche.
3. Jesús vino “al estilo de Jonás”, y no al del Éxodo. Jesús no vino en gloria celestial y, si bien realizó milagros que acreditaron su mensaje, la mayoría de la gente no presenció los milagros: solamente oyó hablar de ellos.
Resumen: La súbita aparición de Jesús en escena fue semejante a la llegada de Jonás a Nínive. En ocasiones las personas quieren aceptar algo únicamente si la evidencia se presenta en la forma que prefieren. Tanto los oyentes de Jonás como los de Jesús necesitaban escuchar un mensaje, y no cerrar los ojos y dejar de ver aquello que no esperaban.
P: En Mateo 16:4, Marcos 8:12 y Lucas 11:29-30, ¿por qué no se daría señal alguna al pueblo, si Jesús realizó numerosos milagros?
R: Si bien todos oyeron hablar de los milagros que Jesús realizó, la mayoría de la gente no presenció ninguno de ellos. El mayor auditorio de milagros —la alimentación de los 5,000 sobre la hierba y la de los 4,000 en tierra seca— constituía aun así una pequeña minoría de quienes habitaban Palestina en aquel tiempo.
Tanto entonces como después, los milagros sirven para fortalecer la fe, pero rara vez logran por sí solos convertir a una persona de la incredulidad a la fe, sobre todo si esa persona no quiere creer. Recuérdese que algunos de los fariseos vieron efectivamente cómo la mano seca de aquel hombre quedaba restaurada ante sus propios ojos y, no obstante, siguieron sin querer seguir a Jesús.
P: En Mateo 16:16; Marcos 8:29 y Lucas 9:20, ¿cuáles fueron las palabras exactas? Mateo 16:16 dice: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” Marcos 8:29 dice: “Tú eres el Cristo.” Lucas 9:20 dice: “El Cristo de Dios.” ¿Cuál fue la forma verdadera de su confesión? ¿Y a qué se debe esta variación en la respuesta de Pedro?
R: Esto nos demuestra que los evangelistas parafrasearon y no incluyeron todos los detalles. Desde luego, “Tú eres el Cristo de Dios” no es sino mayor detalle respecto de “Tú eres el Cristo”. Mateo es el que ofrece más pormenores. Además, ignoramos si esto se dijo en griego o en arameo. Papías señala que Mateo escribió originalmente en “la lengua de los hebreos” (arameo), mientras que los otros tres evangelistas escribieron en griego. De modo que, si bien conocemos el sentido de lo que Pedro declaró, desconocemos las palabras exactas.
P: En Lucas 18:7, ¿han de ser nuestras oraciones incesantes (continuas), o bien estaba Jesús en contra de quienes creían que sus oraciones serían escuchadas por su palabrería, según Mateo 6:7?
R: Ambas cosas son verdaderas. Dios atiende a la intensidad de nuestra oración, no a su extensión. Hemos de orar sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17), pero no pensemos que lo que importa son las palabras incesantes, sino más bien nuestro corazón. De manera análoga, en tiempos de Nehemías habían de edificar el muro para su defensa, pero no habían de confiar en el muro para su defensa, sino confiar en Dios.
P: En los Evangelios, ¿cómo es una armonía del ministerio posterior de Jesús?
R: Es importante distinguir entre lo que se afirma que está en orden y lo que pudiera estar en orden. Respecto de estos 67 acontecimientos, los números remiten a sucesos que forzosamente siguen a los números precedentes. Las letras, tales como a, b, c, remiten a sucesos que pudieron ocurrir en cualquier orden. Las palabras en negritas señalan los indicadores de tiempo, orden y lugar. Si alguien considerara que los evangelios guardan todos orden cronológico en esta parte del ministerio de Jesús, no advertiría problema alguno.
Ministerio posterior: Mateo 17:1-20:34; Marcos 9:2-10:52; Lucas 9:28-19:28; Juan 7:10-11:57
L1. Después de unos ocho días (o seis días), Jesús llevó a Pedro, Jacobo y Juan al monte de la Transfiguración (probablemente el monte Tabor). Mateo 17:1-8; Marcos 9:2-8; Lucas 9:28-35
L2. No lo digan hasta la resurrección. Mateo 17:9; Marcos 9:9-10; Lucas 19:36
L3. Jesús habla acerca de Elías. Mateo 17:10-13; Marcos 9:11-13
L4. Al día siguiente, Jesús sana a un muchacho epiléptico a quien los discípulos no pudieron sanar. Mateo 17:14-21; Marcos 9:14-29; Lucas 9:37-45
L5. En Galilea, Jesús predice nuevamente su muerte. Mateo 17:22-23; Marcos 9:30-32
L6a. En Capernaum (en la ribera norte del lago de Galilea), Jesús paga el tributo del Templo con las monedas halladas en la boca de un pez. Mateo 17:24-27
L6b. En aquel tiempo, los discípulos discuten sobre quién es el mayor (pudo ocurrir en múltiples ocasiones). Mateo 18:1-9; Marcos 9:33-37; Lucas 9:46-48
L6c. Juan y los discípulos piden a otro que deje de expulsar demonios en el nombre de Jesús. Marcos 9:38-41; Lucas 9:49-50
L6d1. De camino a Jerusalén, los samaritanos no quieren recibir a Jesús. Lucas 9:51-56
L6d2. Mientras iban por el camino, el compromiso de un discípulo: las zorras, los muertos, la familia. Lucas 9:57-62
L6d3. Jesús envía a los setenta y dos. Lucas 10:1-24
L7a1. En Jerusalén, durante la fiesta de los Tabernáculos (día 5 del séptimo mes), Jesús llega. Juan 7:10-52
L7a2. En Jerusalén, la mujer sorprendida en adulterio. Juan 8:1-11
L7a3. El testimonio de Jesús es válido. Juan 8:12-59
L7b. Jesús sana a un ciego, quien acude a los fariseos. Juan 9:1-41
L7c1. Jesús enseña acerca del pastor. Juan 10:1-21
L7c2. En la fiesta de la Dedicación [invierno], en el recinto del Templo en Jerusalén, Jesús dice: “Yo y el Padre una cosa somos”. Juan 10:22-39
L7c3. Jesús se dirige al lugar donde Juan el Bautista había estado bautizando. Juan 10:40-42
L7d1. La pregunta del intérprete de la ley sobre quién es mi prójimo. Lucas 10:25-28
L7d2. La parábola del buen samaritano. Lucas 10:29-37
L7d3. [Probablemente en Betania de Judea], la devota María y la diligente Marta. Lucas 10:38-42
L7e. En Betania de Judea, Jesús resucita a Lázaro de entre los muertos. Juan 11:1-44
L7f. Cierto día, Jesús enseñó a sus discípulos a orar, mediante el padrenuestro (probablemente por segunda vez). Lucas 11:1-13
L7g1. Jesús expulsa un demonio mudo y es acusado de estar confabulado con Beelzebú. Lucas 11:14-26
L7g2. Una mujer bendice a la madre de Jesús, y Jesús discrepa de ella. Lucas 11:27-28
L7h. Al aumentar las multitudes, Jesús señala que no tienen más señal que la de Jonás. Lucas 11:29-32
L7i1. La lámpara del cuerpo. Lucas 11:33-36
L7i2. En casa del fariseo, pronuncia seis ayes. Lucas 11:37-53
L7i3a1. Entretanto, enseñanza sobre lo que ha de manifestarse a la luz. Lucas 12:1-7
L7i3a2. Confesar a Jesús delante de los hombres y la blasfemia contra el Espíritu Santo. Lucas 12:8-12
L7i3b. La parábola del rico insensato. Lucas 12:13-21
L7i3c. Parábola sobre velar aguardando el regreso del señor. Lucas 12:35-48
L7i3d. Profecía de división entre las familias. Lucas 12:49-53
L7i3e. Discernir los tiempos. Lucas 12:54-59
L7i3f. Jesús menciona a los galileos muertos al desplomarse la torre de Siloé. Lucas 13:1-9
L7j. Cierto sábado, Jesús sana a una mujer encorvada. Lucas 13:10-17
L6k. Parábolas del grano de mostaza y la levadura. Lucas 13:18-21
L6l1. Mientras recorría las ciudades y aldeas, las parábolas de la puerta estrecha y el lamento sobre Jerusalén. Lucas 13:22-30
L6l2. En aquel tiempo, el lamento de Jesús sobre Jerusalén. Lucas 13:31-35
L6m. Cierto sábado, en casa de un fariseo principal, Jesús sana a un hidrópico y refiere la parábola del gran banquete. Lucas 14:1-24
L6n. Cuando grandes multitudes acompañaban a Jesús, éste habló del costo de ser discípulo, por segunda vez: los padres, las parábolas de la torre, del rey y de la sal. Lucas 14:25-35
L6o. Enseñanza acerca de los niños pequeños. Mateo 18:10-11
L6p. Parábola de la oveja perdida. Mateo 18:12-14; Lucas 15:1-7
L6q1. Parábola de la moneda perdida. Lucas 15:8-10
L6q2. Jesús prosiguió con la parábola del hijo pródigo. Lucas 15:11-32
L6r. Parábola del mayordomo astuto. Lucas 16:1-15
L6s. Enseñanza sobre el perdón y el siervo despiadado. Mateo 18:15-35
L6t. Enseñanza sobre Juan y la Ley. Lucas 16:16-17
L6u. Viajó de Galilea a Transjordania. Mateo 19:1-2; Marcos 10:1
L6v. Enseñanza sobre el divorcio. Mateo 19:3-12; Marcos 10:2-12; Lucas 16:18
L6w. Parábola del rico y Lázaro. Lucas 16:19-31
L6x. A sus discípulos, Jesús enseña acerca del pecado, la parábola del árbol plantado en el mar y la parábola del deber del siervo. Lucas 17:1-10
L6y. Entre Galilea y Samaria, de camino a Jerusalén, Jesús sanó a 10 leprosos (…¿dónde están los otros 9?). Lucas 17:11-19
L6z. Los fariseos preguntan cómo viene el reino de Dios. Lucas 17:20-37
L7a. Parábola de la viuda persistente. Lucas 18:1-8
L7b. Parábola del fariseo y el publicano. Lucas 18:9-14
L7c. La gente llevaba niños a Jesús para que los bendijera; los discípulos los reprenden. Mateo 19:13-15; Marcos 10:13-16; Lucas 18:15-17
L7d. El joven rico y principal formula una pregunta: … el ojo de una aguja. Mateo 19:16-30; Marcos 10:17-31; Lucas 18:18-30
L8. Parábola de los obreros de la viña. Mateo 20:1-16
L9. De camino a Jerusalén, Jesús predice su muerte y resurrección. Mateo 20:17-19; Marcos 10:32-34; Lucas 18:31-34
L10a. La madre de Jacobo y Juan acude con ellos a formular una petición a Jesús. Mateo 20:20-28; Marcos 10:35-45
L10b. Al salir de Jericó (probablemente la antigua Jericó), Jesús sana a dos ciegos que claman: “Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.” (RV1909) Mateo 20:29-34
L10c. Al entrar en Jericó (probablemente la nueva Jericó), Jesús sana a un ciego, Bartimeo, quien clama: “Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.” (RV1909) Marcos 10:46-52; Lucas 18:35-43
L11a. En Jericó, Jesús se encuentra con Zaqueo. Lucas 19:1-10
L11b. Cerca de Jerusalén (las dos Jericós se hallaban a 15-17 millas al noreste de Jerusalén), Jesús refiere la parábola de los diez siervos y las diez minas. Lucas 19:11-28
L12. Caifás y el Sanedrín traman dar muerte a Jesús. Juan 11:45-53
L13. Por ello, Jesús se retira a la aldea de Efraín. Juan 11:54
P: En los Evangelios, ¿cuáles fueron los supuestos fundamentales adoptados para una armonía del ministerio posterior de Jesús?
R: Todo parte de supuestos y, si otra persona empleara los mismos, produciría una lista muy semejante. He aquí los supuestos correspondientes a la secuencia anterior.
a) Todos los evangelios guardan orden cronológico respecto del ministerio posterior de Jesús. Si bien pudieran estar fuera de orden, no hay razón para sospecharlo.
b) Algunos de los pasajes de Juan, aquí ubicados, pudieron corresponder al ministerio intermedio de Jesús.
c) Los siguientes acontecimientos ocurrieron una sola vez: la Transfiguración, la parábola de la oveja perdida y el joven rico y principal.
d) La resurrección de Lázaro, hermano de María y Marta, ocurrió aproximadamente en la misma época en que Jesús estuvo en casa de ellas.
P: ¿Prueban Mateo 19:16-17; Marcos 10:18 y Lucas 18:19 que Jesús no es Dios? (Los musulmanes han planteado esto)
R: No; pero conviene que reconozcamos aquí que Jesús vincula el que aquel hombre lo llamara bueno con la afirmación de que Jesús es Dios. O bien:
a) Jesús era Dios y preguntaba a aquel hombre por qué lo llamaba bueno, a menos que estuviera reconociendo que Jesús era Dios; o bien
b) Jesús negaba ser Dios, como lo demostraría el que Jesús no fuera enteramente bueno.
No pueden darse ambas cosas. ¿Coincide usted?
Entonces, ¿cuál de las dos? ¿Era Jesús enteramente bueno (y Dios) o no?
Así pues, ¿coincide usted en que Jesús no fue tocado por el pecado?
En la Biblia, 2 Corintios 5:21, Hebreos 4:15 y 1 Pedro 1:18-19 señalan que Jesús no tuvo pecado.
Jesús mismo preguntó en Juan 8:46a: “¿Quién de vosotros me redarguye de pecado?”
Jesús fue cuidadoso en no emplear a la ligera la palabra “bueno” y, sin embargo, se llamó expresamente a sí mismo el buen pastor, en Juan 10:11.
Por lo que hace a los musulmanes, el Corán señala que Jesús era puro, en la azora 3:45. Los hadices musulmanes señalan que Jesús no fue tocado por el pecado, en Sahih Muslim, vol. 4, n.º 5837 (p. 1261); Bujari, vol. 4, libro 55, cap. 38, n.º 641, p. 426; y Bujari, vol. 4, libro 54, cap. 10, n.º 506, p. 324.
P: En Mateo 19:16-30; Marcos 10:17-31 y Lucas 18:18-30, ¿qué es exactamente lo que Jesús declara imposible para el hombre, siendo todas las cosas (incluida ésta) posibles para Dios?
R: Entrar en el reino de los cielos (la salvación) es a la vez difícil e imposible sin Dios. Examinemos primero el caso concreto de aquel joven rico y principal y pasemos luego a los casos generales, a fin de advertir dos aplicaciones.
El joven rico y principal parecía bastante bueno en un principio, con su comprensión de la Ley de Dios. Y, sin embargo, quedó corto respecto de la justicia que necesitaba para ir al cielo, pues demostró que, si tenía que elegir entre sus riquezas y seguir a Jesús, no podía renunciar a sus riquezas.
La primera aplicación es que a los ricos suele resultarles más difícil que a los demás alcanzar la justicia suficiente para llegar al cielo, porque les cuesta muchísimo confiar en Dios si ello supone renunciar a sus riquezas. Abraham fue muy rico y fue al cielo, de modo que no son las riquezas en sí el problema. Es el amor al dinero lo que constituye la raíz de toda clase de males.
No obstante, generalizando aún más, quienes no son ricos tienen también sus problemas. Las personas pueden confiar en sus propias capacidades, o aferrarse a sus hábitos pecaminosos, a amores menores e incluso a odios, de tal suerte que, si Jesús las llamara a abandonarlos y seguirlo, no los abandonarían.
De hecho, una segunda aplicación es que el ciento por ciento de cuantas personas han vivido, salvo Jesús, quedan cortas respecto de la justicia que necesitan para ir al cielo. Aun cuando Dios perdonara todos nuestros pecados pasados y dijera: “no peques a partir de este momento y así irás al cielo”, aun entonces no lo lograríamos. Nuestro corazón no es perfecto; tenemos una naturaleza pecaminosa y necesitamos ser limpiados.
Así pues, a causa de nuestro corazón, le es imposible al hombre llegar al cielo; y si ahí terminara la historia, el cielo estaría vacío de seres humanos. Sin embargo, lo que es imposible para el hombre es posible para Dios. Aunque nuestro corazón no sea perfecto, hayamos pecado en el pasado y sigamos pecando en el futuro, Dios, para quien todo es posible, abrió un camino para que el hombre pecador vaya al cielo. Ese camino es Jesucristo. Es algo semejante al caso del hombre que acudió a Jesús para que sanara a su hijo, y Jesús le preguntó si creía. El hombre respondió: “Creo, ayuda mi incredulidad.” Hemos de ser sinceros y honestos con Dios, pero parte de ser honestos con Dios consiste en confesarle cuándo somos insinceros e hipócritas.
El joven rico y principal pudo haber dicho: “Jesús, lo lamento, pero sencillamente no puedo renunciar ahora a mis riquezas; estoy esclavizado a ellas. Ten piedad de mí, líbrame de mi servidumbre al pecado y toma las riendas de mi vida, tal como es, para seguirte.” Pero, en lugar de ello, el hombre rico se apartó. Corrie ten Boom fue una cristiana que sobrevivió al campo de concentración nazi de Bergen-Belsen. En cierta ocasión, después de la guerra, mientras hablaba sobre el amor de Dios, un hombre se le acercó al terminar para estrecharle la mano. Ella lo reconoció como uno de los crueles guardias del campo de concentración. Después de la guerra él había hallado a Cristo pero Corrie, a pesar de las palabras que acababa de dirigir a todos, no lograba decidirse a estrecharle la mano. Oró en silencio: “Jesús, no puedo perdonarlo. Dame tu perdón.” Entonces, increíblemente, su mano se extendió y pudo estrechar la de él. (El refugio secreto, p. 238)
En nuestra sociedad opulenta, en ocasiones los cristianos podemos olvidar fácilmente el importante concepto de la enorme dependencia que tenemos de Dios. Si usted considera que puede lograr sin Dios todo cuanto necesita hacer, entonces las metas a las que aspira son demasiado modestas. Algo que juega a favor de los pobres —entendidos como quienes no saben cómo comerán dentro de dos días— es que saben que la verdadera autosuficiencia no es para ellos sino una ilusión. En realidad, sin embargo, la autosuficiencia es una ilusión para todos.
P: En Mateo 20:20, ¿formuló la madre de Jacobo y Juan esta petición a Jesús, o bien la formularon Jacobo y Juan, según señala Marcos 10:35?
R: La madre y los hijos acudieron todos a Jesús. En Mateo 20:22, Jesús pregunta de inmediato si podéis (esto es, dirigiéndose a Jacobo y Juan) beber la copa que él ha de beber. Ellos (los hijos) respondieron que podían.
P: En Juan 14:2, ¿por qué fue Jesús a preparar un lugar para ellos, si el cielo estaba preparado para ellos desde la fundación del mundo, según Mateo 25:24?
R: Dios está a la vez en el tiempo y más allá del tiempo. Antes incluso de que el tiempo comenzara, Dios sabía quiénes irían al cielo, lo cual presupone que Dios sabía que les prepararía un lugar. La muerte de Jesús era necesaria para abrir el cielo a todos los que habrían de llegar allá.
A modo de analogía sencilla, cuando una pareja adopta a un niño ha de preparar la casa para él. La casa ya está construida, pero la pareja quizá compre una cuna o una cama, alimentos y tal vez adornos para celebrar.
Además, 1 Corintios 3:11-15 muestra que distintas personas reciben distintas recompensas en el cielo.
P: En Mateo 20:29-34, ¿sanó Jesús a dos ciegos al salir de Jericó, o bien a un solo ciego al salir de Jericó, según señala Marcos 10:46-52?
R: Existen dos posibilidades.
Dos sucesos: Jesús pudo haber sanado al ciego Bartimeo y haber sanado además a otros dos ciegos, ya fuera antes o después de Bartimeo. Una vez que Jesús hubo sanado al menos a un ciego, resultaría en verdad curioso que los habitantes de la población se enteraran y ni un solo ciego más se acercara a Jesús en busca de sanidad. Es probable que Jesús sanara en Jericó a un número aún mayor de personas del que consignaron los evangelistas. Cuando los críticos preguntan, p. 353, señala que si Jesús sanó a un ciego al entrar en Jericó, y alguien lo presenció y lo contó a otros, cabe tener por seguro que habría otros ciegos aguardando a Jesús para cuando éste saliera de Jericó.
Un solo suceso: Marcos 10:46-52 nombra únicamente a uno de los ciegos (Bartimeo). Quizá Marcos no tuviera conocimiento de que fueran dos. Desde luego, si hubo dos ciegos, uno de los cuales se llamaba Bartimeo, entonces afirmar que hubo un ciego es correcto, aunque impreciso.
Véase también la pregunta siguiente para mayor información sobre las dos poblaciones llamadas Jericó.
P: En Mateo 20:29-34 y Marcos 10:34-52, ¿sanó Jesús a los ciegos al salir de Jericó, o bien al entrar en ella, según señala Lucas 18:35?
R: Probablemente se trató de un solo suceso, ocurrido mientras Jesús viajaba entre las dos poblaciones llamadas Jericó.
La antigua Jericó (Tell es-Sultan) se sitúa al noroeste de la Jericó moderna (er-Riha). Fue destruida por Josué, pero reconstruida según 1 Reyes 16:34. En tiempos de Jesús la habitaban principalmente judíos.
La Jericó del Nuevo Testamento (en Tulul Abu el-'Alayiq) era fundamentalmente una población gentil, edificada en torno al palacio de invierno de Herodes el Grande, quien murió allí alrededor del año 4 a.C. El sitio se halla a unos tres cuartos de milla o una milla al sur o al suroeste de la antigua Jericó. El palacio de invierno contaba con dos estanques, unas grandes termas romanas y seis mikvaot privados, que eran lugares de abluciones rituales judías. En el Nuevo diccionario internacional de la Biblia, pp. 511-512, figura un mapa que muestra el palacio y los estanques de la nueva Jericó.
P: En los Evangelios, ¿cómo es una armonía de la Semana de la Pasión, la última semana anterior a la Resurrección?
R: Es importante distinguir entre lo que se afirma que está en orden y lo que pudiera estar en orden. Respecto de estos 104 acontecimientos, los números remiten a sucesos que forzosamente siguen a los números precedentes. Las letras, tales como a, b, c, remiten a sucesos que pudieron ocurrir en cualquier orden. Las palabras en negritas señalan los indicadores de tiempo, orden y lugar. Si alguien considerara que los evangelios guardan todos orden cronológico en esta sección, no advertiría problema alguno.
Semana de la Pasión: Mateo 21:1-27:66; Marcos 11:14-15:47; Lucas 19:29-23:56; Juan 12:11-19:42
P1. En Betania, seis días antes de la Pascua, el día anterior a la entrada triunfal, Jesús asiste a un banquete en su honor en casa de Simón el leproso, donde María servía. Lázaro está allí también a la mesa. Jesús es ungido, por segunda vez, por María con una libra de nardo, valuada en el salario de un año, contenida en un vaso de alabastro. (Nótese que ésta es la población donde vivía Lázaro, no la casa.) Judas Iscariote y los discípulos se quejan. Juan 12:1-12a; Mateo 26:6-13; Marcos 14:3-9
P2. Jesús en Betfagé, en el monte de los Olivos. Mateo 21:1; Marcos 11:1-6; Lucas 19:29-34
P3. Jesús les indica que traigan un pollino y la madre. Mateo 21:2-6; Marcos 11:2-6; Lucas 19:29-34
P4. Los discípulos regresan con el asna y el pollino. Mateo 21:7a; Marcos 11:7-10; Lucas 19:35-35; Juan 12:14-15
P5. El Domingo de Ramos, la Entrada Triunfal. Mateo 21:7b-11; Marcos 11:7-11a; Lucas 19:35-44; Juan 12:12b-19
P6a. Jesús predice su muerte, y el Padre habla desde el cielo. Juan 12:20-50
P6b. Jesús pasa la noche en Betania. Marcos 11:11b
P6c. [Domingo o lunes, o ambos] Jesús expulsa a los cambistas del templo por segunda vez. Mateo 21:12-13; Lucas 19:45-48
P6d1. En el templo, Jesús sana a ciegos y cojos. Mateo 21:14-16
P6d2. Jesús pasa la noche en Betania. Mateo 21:17
P7. Muy de mañana al día siguiente [lunes o martes], al regresar a Jerusalén, Jesús maldice una higuera. Marcos 11:12-14. Nótese que éste es el segundo viaje de Jesús al templo.
P8. Muy de mañana [martes o miércoles], Jesús maldice una higuera por segunda vez. Mateo 21:18-19a
P9a. Al instante, la higuera se seca. Mateo 21:19b-22
P9b. La higuera se seca. Marcos 11:20-25
P10. Jesús entra en el templo, discute sobre su autoridad (Mateo 21:23-32) y expulsa a los cambistas por tercera vez. Marcos 11:15-18 (Nota: resultaría extraño que Jesús los expulsara un día y se lo permitiera al siguiente.)
P11. Al atardecer, ellos salen de la ciudad. Marcos 11:19
P12. En el Templo, cierto día [martes o miércoles], se interroga a Jesús acerca de su autoridad. Marcos 11:27-33; Lucas 20:1-8
P13. Parábola de los labradores. Mateo 21:33-46; Marcos 12:1-12; Lucas 20:9-19
P14. Jesús refiere la parábola del banquete de bodas. Mateo 22:1-14
P15a. Fariseos y herodianos preguntan acerca del tributo al César. Mateo 22:15-22; Marcos 12:13-17; Lucas 20:20-26
P15b. Los saduceos interrogan a Jesús acerca de la resurrección. Mateo 22:23-33; Marcos 12:23-27; Lucas 20:27-39
P16. Después de los saduceos, un fariseo pregunta cuál es el mandamiento más grande. Mateo 22:34-40; Marcos 12:28-33
P17a. Nadie volvió a formular pregunta alguna a Jesús. Mateo 22:46; Marcos 12:34; Lucas 20:40
P17b. Mientras los fariseos estaban reunidos, Jesús formula una pregunta sobre Salmos 110:1. Mateo 22:41-45; Marcos 12:35-37; Lucas 20:41-44
P18a. Jesús reprende a los escribas y fariseos. Mateo 23; Marcos 12:38-40; Lucas 20:45-47
P18b. Jesús observa la ofrenda de la viuda. Marcos 12:41-44; Lucas 21:1-4
P19. Al salir del templo, Jesús profetiza su ruina. Mateo 24:1-2; Marcos 13:1-2; Lucas 21:5-6
P20. En el monte de los Olivos, Jesús enseña acerca de los últimos tiempos. Mateo 24:3-44; Marcos 13:3-37; Lucas 21:7-36
P21. Cada día, en el Templo, Jesús enseña y pasa la noche en el monte de los Olivos. Lucas 21:37-38
P22. Tres parábolas sobre el regreso del Señor. Mateo 24:45-25:30
P23a. La enseñanza sobre el juicio de las ovejas y los cabritos ante el trono de Jesús. Mateo 25:31-46
P23b. Dos días antes de la Pascua, los principales sacerdotes y los ancianos traman prender a Jesús. Mateo 26:1-5; Marcos 14:1-2; Lucas 22:1-2
P24. Judas habla en secreto con los sacerdotes para entregar a Jesús. Mateo 26:14-16; Marcos 14:10-11; Lucas 22:2-6
P25. El primer día de la fiesta de los Panes sin Levadura, preparan la Última Cena. Mateo 26:17-19; Marcos 14:12-16; Lucas 22:7-13
P26. Jesús lava los pies a sus discípulos. Juan 13:1-18
P27. En un gran aposento alto (Marcos 14:15), celebran la Cena del Señor. Mateo 26:20-29; Marcos 14:17-25; Lucas 22:14-23; 1 Corintios 11:23-26
P28. Jesús anuncia que Judas lo entregará. Juan 13:18-28a
P29. El nuevo mandamiento de Jesús de amarse los unos a los otros. Juan 13:31-35
P30. En pleno transcurso de la última cena, Judas se retira. Juan 13:28b-30
P31. Ya sea en la Última Cena o poco después, otra discusión sobre quién es el mayor. Lucas 22:24-30
P32a1. Después de que Judas se marchó, de camino al monte de los Olivos, Jesús predice que Pedro lo negará tres veces. Mateo 26:30-35; Marcos 14:26-31; Lucas 22:31-38; Juan 13:36-38
P32a2. En el huerto de Getsemaní, en el monte de los Olivos. Mateo 26:36-46; Marcos 14:32-43a; Lucas 22:39-46
P32b. Desde la Última Cena hasta el monte de los Olivos, Jesús habla. Juan 14:1-16:33
P33. La oración de Jesús antes de su prendimiento. Juan 17:1-26
P34. Después de que Jesús termina de orar, cruzan el valle de Cedrón y entran en un huerto de olivos. Juan 18:1
P35. Prendimiento de Jesús. Mateo 26:47-56; Marcos 14:43b-52; Lucas 22:47-53; Juan 18:2-11
P36. Se dirigen a casa de Anás, suegro de Caifás, el sumo sacerdote. Lucas 22:54; Juan 18:12-13.
P37. Jesús fue enviado a casa de Caifás. Juan 18:24. Mateo 26:56-57 y Marcos 14:51-53 omiten lo anterior y mencionan únicamente esto.
P38a1. En el patio del sumo sacerdote, o cerca de él, Jesús es juzgado por el Sanedrín. Mateo 26:57-68; Marcos 14:53-65; Lucas 22:66-71; Juan 18:12-14; Juan 18:19-23
P38b1. Como “este discípulo” [Juan] era conocido del sumo sacerdote, entró en el patio. Luego salió de nuevo, habló con la muchacha portera y llevó a Pedro adentro por la puerta. Juan 18:15-16
P38b2. Primera acusación: En el patio, una muchacha, criada del sumo sacerdote, que estaba en la puerta, se acercó a él (Mateo), pasó por ahí (Marcos), miró a Pedro a la luz del fuego y le dijo que había estado con Jesús. Pedro se calentaba en el patio. Mateo 26:69; Marcos 14:66-67; Lucas 22:54-56; Juan 18:17a
P38b3. Primera negación: Pedro negó a Jesús diciendo: “Mujer, no le conozco” (Lucas), “No sé lo que dices” (Mateo) o “No conozco, ni sé lo que dices” (Marcos), delante de todos (Mateo). Mateo 26:70; Marcos 14:68; Lucas 22:57; Juan 18:17
P38b4. Segunda ronda de acusaciones: Entonces Pedro salió a la puerta (Mateo), y otra muchacha [allu] dijo a los que estaban allí: “También éste estaba con Jesús Nazareno.” (Mateo). A Pedro se le acusó: “Y tú de ellos eras.” (Lucas) La criada (Marcos), viendo de nuevo a Pedro, dijo a los presentes: “Éste es de ellos.” (Marcos) A Pedro se le preguntó: “¿No eres tú de sus discípulos?” (Juan) Mateo 26:71; Marcos 14:69; Lucas 22:58a; Juan 18:25a
P38b5. Segunda negación: Pedro, con juramento, dijo: “No soy” (Juan), “Hombre [anthrope], no soy” (Lucas), “No conozco al hombre” (Mateo), y negó a Jesús por segunda vez. Mateo 26:72; Marcos 14:70a; Lucas 22:58b; Juan 18:25b
P38b6a. Tercera ronda de acusaciones: Cerca de una hora después (Lucas), los que estaban allí [¿un pequeño grupo?] dijeron que Pedro era uno de ellos y mencionaron su acento galileo. Mateo 26:73; Marcos 14:70b; Lucas 22:59
P38b6b. Uno de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, increpó a Pedro diciendo que lo había visto en el huerto de olivos. Juan 18:26
P38b7. Tercera negación: Pedro maldijo y dijo: “No sé lo que dices” (Lucas), “No conozco al hombre” (Mateo) o “No conozco á este hombre de quien habláis” (Marcos, Juan), y negó a Jesús por tercera vez. Al instante, hallándose todavía en la casa, cantó el gallo. Jesús miró a Pedro (Mateo 26:74-75; Marcos 14:71-72; Lucas 22:60-62; Juan 18:27).
P38c. Judas se ahorca. (La cuerda se rompió, ya fuera antes o después de morir.) El cuerpo cae y se abre. Los principales sacerdotes compran el campo donde yace el cuerpo de Judas. El campo se llamó Acéldama. Mateo 27:1-10; Hechos 1:18-19
P38a2. Los soldados escarnecen, golpean y vendan los ojos a Jesús. Lucas 22:63-65
P39. Al amanecer, el concilio judío preguntó a Jesús (o le preguntó de nuevo): “¿Eres tú el Cristo? Dínoslo.” Y adoptaron una resolución. Mateo 27:1; Marcos 15:1; Lucas 22:66-71
P40a. Para entonces era muy de mañana, y Jesús, acompañado de los sacerdotes, salió de la casa de Caifás y fue conducido a su juicio ante el gobernador romano Poncio Pilato. Mateo 27:2; Marcos 15:1; Lucas 23:1; Juan 18:28-38.
P40b. La noche anterior al juicio ante Pilato, la esposa de éste tuvo un sueño acerca de no tener nada que ver con la condena de Jesús. Mateo 27:19
P41. Juicio de Jesús ante Pilato. Mateo 27:11-14; Marcos 15:1-15; Lucas 23:1-6; Juan 18:28-37
P42. Pilato envía a Jesús ante Herodes. Lucas 23:7-11a
P43a. Herodes remite a Jesús de vuelta a Pilato. Lucas 23:11b-12
P44. Jesús es devuelto a Pilato. Lucas 23:13-16
P45. Pilato se declara inocente de su sangre, apela a la multitud y suelta a Barrabás. Mateo 27:15-26; Lucas 23:17-25; Juan 18:38-40
P46. Los soldados romanos azotan y escarnecen a Jesús y le ponen un manto de púrpura y escarlata y una corona de espinas. Mateo 27:27-31a; Marcos 15:16-20a; Juan 19:1-3
P47. Pilato sale de nuevo a los judíos. Juan 19:4-15
P48. Jesús es llevado para ser crucificado. Mateo 27:31b; Marcos 15:20b; Lucas 23:26a; Juan 19:16
P49. Jesús [en un principio] llevó su propia cruz. Juan 19:17a
P50. [Después] se obliga a Simón de Cirene a llevar la cruz de Jesús. Mateo 27:32; Marcos 15:21; Lucas 23:26b
P51. Jesús dice: “Hijas de Jerusalem, no me lloréis á mí, mas llorad por vosotras mismas, y por vuestros hijos…” Lucas 23:28-31
P52a. En el Gólgota, a la hora tercera [9:00 a.m.], Jesús es crucificado. Mateo 27:33; Marcos 15:22,25; Lucas 23:33; Juan 19:16b-22
P52b. Se escribe el letrero trilingüe sobre la cabeza de Jesús. Mateo 27:37; Marcos 15:26; Lucas 23:38
P52c. Dos malhechores son crucificados junto a Jesús. Mateo 27:38; Marcos 15:27; Lucas 23:32-33
P53a. Jesús dice: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” Lucas 23:34a
P53b. Algunos ofrecen bebida a Jesús, pero él la rehúsa. Mateo 27:34; Marcos 15:23
P53c. Echan suertes sobre sus vestiduras. Mateo 27:35-36; Marcos 15:24; Lucas 23:34b; Juan 10:23-24
P54a. Jesús dijo: “Mujer, he ahí tu hijo”; “He ahí tu madre”. Juan 19:25-27
P54b. Otros dicen: “A otros salvó, á sí mismo no puede salvar…”. Mateo 27:40-43; Marcos 15:29-30; Lucas 23:35a
P54c. Los sacerdotes escarnecen también a Jesús. Marcos 15:31-32; Lucas 23:35b
P54d. Los soldados escarnecen a Jesús en la cruz. Lucas 23:36-37
P54e.1. El ladrón de la izquierda injuria a Jesús. Mateo 27:44; Lucas 23:39
P54.e.2. El ladrón de la derecha defiende a Jesús. Lucas 23:40-43a
P54.e.3. Jesús dice: “…hoy estarás conmigo en el paraíso”. Lucas 23:43b
P54.f. Jesús dice: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”. Mateo 27:45-47; Marcos 15:34-36
P54.g. Jesús dice: “Sed tengo”. Juan 19:28-29. Por segunda vez se le ofrece de beber con una esponja. Mateo 27:48
P54.h. Algunos aguardan para ver si viene Elías. Mateo 27:49
P54.i. Tinieblas desde cerca de la hora sexta hasta la hora nona. Marcos 15:33; Lucas 23:44-45a
P55a. Jesús dice: “Consumado es”. Juan 19:30
P55b. Justo antes de morir, Jesús dice: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Lucas 23:46a
P56a. Jesús muere. Mateo 27:50; Marcos 15:37; Lucas 23:46b
P56b. En aquel momento, el velo del Templo se rasgó en dos. Mateo 27:51a; Marcos 15:38-39; Lucas 23:45b (también Talo, 52 d.C.)
P56c. Se produjo un terremoto, los sepulcros se abrieron y aparecieron personas muertas. Mateo 27:51b-53.
P57a. Los soldados quiebran las piernas de los ladrones, pero no las de Jesús. Juan 19:31-37
P57b. El centurión declara que verdaderamente este hombre era justo. Lucas 23:47-49
P57c. El centurión dice: “¡Verdaderamente Hijo de Dios era éste!” Mateo 27:54; Marcos 15:39
P57d. Muchas mujeres observaban. Mateo 27:55-56
P58. Al caer la tarde, José de Arimatea pide a Pilato el cuerpo de Jesús. Mateo 27:57-58; Juan 19:38
P59a. En el sepulcro de José de Arimatea, José y Nicodemo sepultan el cuerpo de Cristo y se hace rodar una piedra sobre el sepulcro. Mateo 27:59-61; Marcos 15:42-47; Lucas 23:50-54; Juan 19:39-42
P59b. Antes del sábado, las mujeres consiguen especias aromáticas. Lucas 23:55-56
P59c. Pilato accede a apostar una guardia de soldados en el sepulcro. Mateo 27:62-65
P60. Sellan el sepulcro y apostan una guardia. Mateo 27:66
P: En los Evangelios, ¿cuáles fueron los supuestos fundamentales adoptados para la armonía de la Semana de la Pasión?
R: Si se emplearan estos supuestos, debería poderse producir una armonía muy semejante de la Semana de la Pasión de Jesús.
a) Jesús salió de Jerusalén más de una noche.
b) Jesús expulsó a los cambistas al menos dos veces.
c) Jesús maldijo la higuera el día anterior a que ésta se secara, y también al día siguiente.
d) Todo lo consignado en los evangelios guarda orden cronológico respecto de la Semana de la Pasión, salvo Mateo 26:6-13; Marcos 14:3-9; Marcos 22:46; Lucas 22:54-62 y Lucas 23:38.
P: En Mateo 21:1-3, Marcos 11:4-7, Lucas 19:30 y Juan 12:13-15, ¿montó Jesús un pollino o un asno?
R: No es la respuesta: Algunos se han preguntado si se trataba de uno o de dos animales, puesto que la palabra griega kai puede significar “y” o bien “incluso/es decir”. La palabra hebrea de Zacarías 9:9 significa asimismo “y” u “o”. Véase a Arndt en Dificultades bíblicas y aparentes contradicciones, p. 180, para más información al respecto. Sin embargo, como se muestra a continuación, realmente había dos animales.
La respuesta: Había dos animales, pues en la entrada triunfal Mateo 11:4-7 señala que tanto la madre como el pollino estaban presentes. El pollino debía de ser bastante joven, pues nadie lo había montado antes. Al parecer no separaron a la madre del pollino, sino que llevaron también a la madre. Desde un punto de vista natural, así procedería uno para tranquilizar al animal joven. Si estaba con su madre, y ésta no se inquietaba porque montaran al pollino, entonces tampoco el pollino se inquietaría. ¿Qué mejor manera de guiar a un animal joven y nervioso que hacerlo seguir a su madre?
Fuera de la Biblia, Justino Mártir (quien escribió hacia los años 138-165 d.C.) menciona también que se llevó al asna junto con el pollino, en su Diálogo con Trifón el judío, cap. 53 (ANF, vol. 1, p. 222).
P: En Mateo 21:12-13, Marcos 11:11-17 y Lucas 19:37-46, ¿expulsó Jesús a los cambistas en domingo o en lunes?
R: Mateo 21:12-13 y Lucas 19:37-46 no precisan si Jesús expulsó a los cambistas el mismo día de la entrada triunfal (domingo) o al día siguiente. Sin embargo, Marcos 11:11-17 muestra que fue al día siguiente.
P: En Mateo 21:12-13, Marcos 11:12-19 y Lucas 19:43-48, en la purificación del Templo por parte de Jesús, ¿cómo pudo Jesús volcar aquí las mesas de los cambistas, si ya lo había hecho al comienzo de su ministerio, según Juan 2:13-19?
R: Porque hubo dos purificaciones del templo. Jesús lo hizo dos veces porque su sentir respecto de este comercio en el Templo no cambió. Imagínese a Jesús, al comienzo de su ministerio, volcando mesas, haciendo un azote y expulsando a los cambistas. Imagínese después a Jesús encontrándose con la misma situación al final de su ministerio y diciendo “no hay problema”, o pasando de largo en silencio ante aquello a lo que antes se había opuesto activamente. No: hacia el final de su ministerio, Jesús tuvo una reacción semejante ante una situación esencialmente idéntica a la del comienzo de su ministerio.
En realidad, no había una sola, sino tres cosas reprobables en los cambistas del templo.
1. No eran siervos de Dios y, sin embargo, lucraban dentro del Templo de Dios.
2. Si bien la gente pudo haber acudido con una actitud de adoración, se veía obligada a ponerse a pensar en regateos y en otras cuestiones económicas relativas a “pagar por adorar a Dios”.
3. Además, despojaban al pueblo cobrando precios elevadísimos. Por ejemplo, no permitían a la gente emplear moneda corriente para comprar aquellos animales. Tenían que cambiar su dinero por monedas especiales del templo, que servían para comprar los animales.
P: En Mateo 21:12-19, ¿maldijo Jesús la higuera al día siguiente de purificar el Templo, o bien antes, como parece dar a entender Marcos 11:12-14,20-24?
R: Jesús maldijo la higuera después de expulsar a los cambistas, conforme señala Mateo. Marcos no ofrece tantos pormenores, pero aun él dice: “Y al día siguiente”, lo cual indica que fue después.
P: En Mateo 22:37 y Marcos 12:29-30, ¿acaso obedecer el mandamiento más grande produce la unidad de las religiones del mundo, como sostienen algunos adeptos de la Nueva Era?
R: No. Ante todo, se trata de dos mandamientos, no de uno. En segundo lugar, el primer mandamiento, amar a Dios con todo el ser, es mayor que el segundo, amar a los demás como a uno mismo. Contrariamente a lo que creen los adeptos de la Nueva Era, NO todas las religiones conducen a Dios. En el Juicio Final, Jesús dirá a quienes pretendieron seguirlo sin hacerlo: “Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad.” Ciertamente no querrá usted que Jesús le diga “apartaos de mí”.
P: En Mateo 24-25 y Marcos 13:5-30, ¿cuándo se cumplirán estas cosas?
R: Se cumplen a lo largo de un periodo. En Mateo 24:2, el Templo fue destruido en el año 70 d.C. Otras partes aguardan la Segunda Venida de Jesús. Los acontecimientos de los últimos tiempos son “inminentes”, lo cual significa que nada indica que hayan de ocurrir en un futuro próximo, pero pueden sobrevenir en cualquier momento.
P: En Mateo 24:6 y Marcos 13:7, Justino Mártir escribe, en el Diálogo con Trifón, judío 35:3, que existe un dicho atribuido a Jesús según el cual “habrá tumultos y conflictos”, el cual no figura en los evangelios, pero sí está consignado en el texto siríaco de la “Didaché” (6,5), en las Homilías de Clemente (2,17 y 16,21) y también en el Evangelio de Tomás copto (16). Y estas fuentes son independientes y ajenas entre sí. ¿Cómo podemos explicar esto?
R: Jesús dijo que habría guerras y rumores de guerras, en Mateo 24:6 y Marcos 13:7; y guerras y sediciones, en Lucas 21:9. La Didaché es un escrito cristiano primitivo que o bien parafraseó esto, o bien recogió una frase pronunciada por Jesús que no figura en los cuatro evangelios (Juan 20:30-31; 21:25). Las Homilías clementinas son ebionitas, no cristianas. Sin embargo, los ebionitas leían los evangelios y probablemente leyeron también la Didaché, de modo que pudieron tomarlo de ahí. El gnóstico Evangelio de Tomás no se conocía antes de que Hipólito escribiera contra él entre los años 222 y 235/236 d.C., y contiene toda clase de declaraciones inventadas.
En resumen, pues, no concedo peso alguno a las “falsificaciones” de las Homilías clementinas ni del Evangelio de Tomás. No obstante, Juan nos informa también que Jesús hizo y dijo cosas que no se consignan en los cuatro evangelios. Quizá la Didaché y el Diálogo con Trifón, judío recojan una de esas cosas, o bien la Didaché se limitaba a parafrasear lo que figura también en los cuatro evangelios.
P: En Mateo 24:19 y Marcos 13:17, ¿por qué será tan difícil para las mujeres encintas y las que amamantan?
R: Pudiera haber dos razones. En primer lugar, una huida apresurada por un camino difícil resulta especialmente penosa para las mujeres encintas y para quienes llevan lactantes. Durante el invierno en Palestina el clima es más frío, aunque no en extremo. Sin embargo, los ríos se desbordan y resultan difíciles de vadear.
En segundo lugar, pudiera resultar terrible para las madres que fueran apresadas, por lo que habría de ocurrirles a los niños pequeños o a los que aún no han nacido.
P: En Mateo 24:24 y Marcos 13:22, ¿cómo pueden ser engañados incluso los escogidos?
R: Los escogidos no son los creyentes. Antes bien, los escogidos son todos aquellos que llegarán a ser creyentes. Desde luego, si un niño de pecho muere y va al cielo, aun él o ella será creyente en el cielo.
Estos versículos señalan que los escogidos pueden ser engañados, pero no dicen que lo sean de manera permanente. Conocí personalmente a alguien a quien consideraba cristiano genuino, quien se afilió después a la Iglesia Mormona y, poco tiempo más tarde, abandonó el mormonismo y regresó al cristianismo.
P: En Mateo 24:28, ¿hablaba Jesús de un “cuerpo muerto”, o bien de un cuerpo sin más, vivo o muerto, según indica el griego de Lucas 17:37?
R: No hay evidencia alguna de que ninguno de los dos escritores citara textualmente todo cuanto Jesús dijo; con frecuencia parafraseaban. Quizá Jesús no empleó ninguna de las dos palabras griegas si, como es probable, pronunció esto en arameo.
P: En Mateo 24:29, ¿vendrá Jesús inmediatamente después de la Gran Tribulación, o bien habrá un “tiempo de los gentiles”, como indica Lucas 21:24,27?
R: Ambas cosas. La Gran Tribulación pone fin al tiempo de los gentiles.
P: En Mateo 24:30-31 y Marcos 13:26-27, ¿se congrega a los escogidos antes de que Cristo regrese en las nubes con gran gloria, o después?
R: Si bien el regreso de Cristo se menciona primero en ambos pasajes, ninguno de los dos precisa el orden.
P: En Mateo 24:34 y Marcos 13:30, ¿qué habría de ocurrir antes de que pasara esta generación?
R: Primero lo que no constituye la respuesta, y después la respuesta.
No es la respuesta: Jesús pronunció estas palabras alrededor del año 33 d.C. En el pensamiento hebreo, una generación se concebía como cuarenta años. La crucifixión, la resurrección y la ascensión de Cristo ocurrirían muy pronto, y la destrucción del Templo tendría lugar en el año 70 d.C., justo dentro de ese plazo de cuarenta años. Los cristianos preteristas parciales sostienen esta postura. No obstante, una dificultad estriba en que Jesús dijo “todas estas cosas”, lo cual comprende también las profecías de su segunda venida.
La respuesta: Probablemente se trató de un error de copista, puesto que las palabras griegas para “raza” y “generación” difieren en una sola consonante. Jesús decía que la raza judía no pasaría hasta la Segunda Venida de Cristo.
P: En Mateo 24:42 y Marcos 13:35-37, ¿cuándo han de comenzar los cristianos a vigilar las señales del regreso de Cristo?
R: Jesús les ordenó velar de inmediato. Así pues, la iglesia debió haber estado velando durante 2,000 años. Este concepto, denominado el “regreso inminente de Cristo”, según el cual hemos de velar siempre porque no sabemos el día ni la hora, Dios nos lo dio para que fuésemos diligentes respecto de la palabra del Señor.
P: ¿Por qué difieren considerablemente Mateo 26:6-13, Marcos 14:1-11 y Juan 12:1-11 de Lucas 7:36-50 en cuanto a la unción de Jesús con perfume?
R: Lucas 7:36-50 consigna un suceso distinto. Concretamente, Lucas consigna la unción de los pies de Jesús por una mujer pecadora en casa de un fariseo, justo después de que los discípulos de Juan el Bautista preguntaran cuándo revelaría Jesús que era el Mesías. Los otros tres pasajes consignan la unción por parte de María Magdalena en casa de un leproso sanado, con Lázaro presente, justo antes de la Pascua.
Entre los primeros en responder a esta pregunta estuvo Agustín de Hipona (354-430 d.C.), en su Armonía de los evangelios, libro 2, cap. 79:154 (NPNF1, vol. 6, pp. 173-164.).
P: ¿Quién fue exactamente aquella mujer que derramó el perfume sobre Jesús? Porque Mateo señala (Mateo 26:7 y ss.): “Vino á él una mujer, teniendo un vaso de alabastro de ungüento de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado á la mesa”, mientras que Lucas (Lucas 7:37) señala: “Y he aquí una mujer que había sido pecadora en la ciudad, como entendió que estaba á la mesa en casa de aquel Fariseo, trajo un alabastro de ungüento”; y Juan dice: “(Y María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus pies con sus cabellos.)” (Juan 11:2), “Entonces María tomó una libra de ungüento de nardo líquido de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y limpió sus pies con sus cabellos” (Juan 12:3).
R: Todos estos relatos se refieren a María, la hermana de Marta.
P: ¿Por qué Mateo 26:6-13 señala que se ungió la cabeza de Jesús, mientras que Juan 12:1-11 señala que fueron los pies?
R: María Magdalena ungió primero lo uno y después lo otro.
P: En Marcos 14:1, ¿ungió María a Jesús dos días antes de la Pascua, o bien seis días antes, según Juan 12:1?
R: Ambas cosas. Evidentemente, este único suceso ocurrió el día 8 de Nisán, esto es, dos días antes del comienzo de la celebración pascual de cuatro días, la cual concluía con la cena de Pascua, conforme muestra Éxodo 12:1-11.
P: Al narrar el episodio de la Última Cena, Lucas, y también Pablo en 1 Corintios 11:24, refieren que Jesús dice: “haced esto en memoria de mí”. Pero esta misma frase no aparece en Marcos (Marcos 14:22) ni en Mateo (Mateo 26:26), los cuales se limitan a decir: “Tomad, comed: esto es mi cuerpo”. ¿Por qué?
R: Los evangelistas no consignaron todos los pormenores, ni estaban obligados a hacerlo.
P: ¿Por qué hallamos cuatro relatos distintos acerca de la Cena del Señor en los evangelios? ¿Se debe ello al influjo de las meditaciones eclesiásticas y de la vida litúrgica?
R: No. La Última Cena fue un momento capital de la vida de Jesús y de su ministerio hacia los discípulos. Resultaría más bien sorprendente que ninguno de los cuatro escritores la mencionara. No estoy seguro de qué tendrían que ver aquí las meditaciones eclesiásticas. La vida litúrgica de la iglesia —esto es, las liturgias oficiales, las órdenes monásticas, etcétera— surgió siglos después de los evangelios y de los manuscritos que de ellos conservamos.
¿Cuándo surgieron los monjes y los ermitaños?
Si bien Filón el judío señala que había ermitaños paganos en Egipto en su época (antes del año 50 d.C.), los primeros ermitaños cristianos fueron Pablo el Ermitaño y otros que huyeron al desierto durante la persecución de Decio, en los años 250-251 d.C. Antonio fue un célebre ermitaño de los años 270 a 356 d.C. Posteriormente, la enseñanza de Atanasio, Hilario, Ambrosio de Milán, Juan Casiano y otros contribuyó a difundir los monasterios (para hombres) y las abadías (para mujeres).
¿Cuándo se copiaron los manuscritos evangélicos más antiguos que se conservan?
El p52 es un fragmento con Juan 18:31-33 de un lado y Juan 18:37s-38 del otro. Se escribió antes del año 138 d.C., aproximadamente.
El p66 (c. 125-175 d.C.) contiene el 92 % del Evangelio de Juan
El p75 (175-225 d.C.) contiene 1,166 versículos de Lucas y Juan
El p45 (200-225 d.C.) contiene 833 versículos de los cuatro evangelios más Hechos.
Al margen de los manuscritos bíblicos, los propios escritos cristianos primitivos citaron el 87 % de los versículos de los evangelios con anterioridad al año 325 d.C.
¿Qué cristianos primitivos escribieron acerca de la Cena del Señor antes del año 250 d.C.?
Con anterioridad a la persecución de Decio, los siguientes cristianos primitivos escribieron acerca de la Cena del Señor.
Ignacio de Antioquía (-107/116 d.C.): “Procurad, pues, tener una sola Eucaristía. Porque una es la carne de nuestro Señor Jesucristo, y uno el cáliz para [manifestar] la unidad de su sangre; un solo altar, así como hay un solo obispo, junto con el presbiterio y los diáconos, consiervos míos; de suerte que cuanto hagáis, lo hagáis conforme a [la voluntad de] Dios.” Carta de Ignacio a los filadelfios [griego], cap. 4, p. 81
La Didaché (= Doctrina de los doce apóstoles) (c. 60-120 d.C.), vol. 7, caps. 9-10, pp. 379-380, expone la participación en la Cena del Señor. Sin embargo, en dos lugares la denomina “Acción de gracias”, y nunca la llama Eucaristía.
Justino Mártir (c. 150 d.C.) explica cómo participaban de la Cena del Señor, en la Primera apología de Justino Mártir, cap. 65, p. 185.
Ireneo de Lyon (182-188 d.C.), fragmento 37, p. 574, señala: “…para que presente este sacrificio, siendo el pan el cuerpo de Cristo y el cáliz la sangre de Cristo, a fin de que quienes reciben estos antitipos [antitopon] obtengan la remisión de los pecados y la vida eterna.”
Clemente de Alejandría (193-202 d.C.) describe cómo celebró Jesús la Última Cena. Stromata, libro 1, cap. 10, p. 310. (y otros lugares)
Tertuliano (198-220 d.C.): “A ésta [la Iglesia] la sella con el agua (o bautismo), la reviste del Espíritu Santo, la alimenta con la Eucaristía, la alienta con el martirio, y contra semejante disciplina así (mantenida) no admite contradictor alguno.” Prescripción contra los herejes, cap. 36, p. 261 (y otros lugares)
Hipólito de Porto (222-235/236 d.C.) menciona el alimento sacramental en el Comentario sobre Génesis 49:12-15, p. 168.
Orígenes (225-253/254 d.C.): el pan de la Eucaristía es símbolo de gratitud a Dios. Orígenes, Contra Celso, libro 8, cap. 58, p. 661
P: En Mateo 26:17, Marcos 14:12, Lucas 22:1 y Juan 13:1-2, ¿tuvo lugar la Última Cena la noche del viernes o la del jueves?
R: Fue la noche del jueves.
Existía una celebración de una semana de duración de los Panes sin Levadura (Números 28:17; Deuteronomio 16:3)
La Pascua era el viernes por la noche, después de la puesta del sol. Se celebraba el día catorce del primer mes, conforme a Éxodo 12:1,6-8; Levítico 23:5; Números 9:5; 28:16. Ello significa desde la puesta del sol del viernes hasta la puesta del sol del sábado.
Los judíos (y también los discípulos) hacían los preparativos para la Pascua y sacrificaban el cordero pascual el primer día de los Panes sin Levadura, que fue un jueves (Mateo 26:17; Marcos 14:12; Lucas 22:7).
Puesto que Jesús fue crucificado el viernes durante el día, ésa es la razón por la que los judíos quisieron que su cuerpo fuera bajado antes de que comenzara el sábado.
Juan 19:14 señala, respecto de la crucifixión: “Y era la víspera de la Pascua (paraskeue)”. La víspera de la Pascua abarca desde la puesta del sol del jueves hasta la puesta del sol del viernes, es decir, comprende la mayor parte del viernes. Como nota adicional, la palabra griega moderna para viernes es paraskeue. Tertuliano (198-220 d.C.), en De corona, cap. 3, p. 94, expuso cómo celebraban los cristianos primitivos la Cena del Señor.
Véanse Cuando los críticos preguntan, pp. 343-344, 375; Dichos difíciles de la Biblia, pp. 448-449; y la Enciclopedia de dificultades bíblicas, pp. 375-376, para más información sobre por qué Jesús fue crucificado en viernes.
Respecto de que la cena pascual se celebrara un día antes de lo acostumbrado, la noche del jueves, véase Dichos difíciles de la Biblia, pp. 448-449
P: Los cuatro evangelios coinciden en que la Última Cena tuvo lugar el jueves por la tarde y en que la crucifixión de Jesús ocurrió en viernes. Pero no coinciden en si la Última Cena fue una cena pascual. ¿Qué opina usted? ¿Fue una Pascua o una cena común y corriente?
R: Dada la índole de la conversación, no fue una cena común. Fue la Pascua, celebrada un día antes. Primero algunos antecedentes, y después la razón.
Existía una celebración de una semana de duración de los Panes sin Levadura (Números 28:17; Deuteronomio 16:3)
La Pascua era el viernes por la noche, después de la puesta del sol. Se celebraba el día catorce del primer mes, conforme a Éxodo 12:1,6-8; Levítico 23:5; Números 9:5; 28:16. Ello significa desde la puesta del sol del viernes hasta la puesta del sol del sábado. Algunos, sin embargo, como los esenios, la celebraban la noche del jueves. Jesús deseaba vivamente celebrar la Pascua con sus discípulos antes de padecer (Lucas 22:15). No la celebraron a la hora acostumbrada porque Jesús estaría ocupado en otra cosa.
P: En los Evangelios, ¿fue Jesús crucificado en jueves, viernes o sábado?
R: Las conjeturas han ido del miércoles al sábado. En resumen, ni el miércoles ni el sábado resultan viables. El viernes concuerda con el resto de la cronología, pero el jueves también resultaría viable. Sin embargo, los cristianos primitivos afirman que fue viernes, con excepción de Orígenes, quien sostuvo que fue ese día o el anterior.
Justino Mártir (151-155 d.C.): Jesús fue crucificado el día anterior al sábado [viernes] y resucitó el día siguiente al sábado [domingo]. Primera apología de Justino Mártir, cap. 67, p. 186
Victorino de Petau (martirizado en el año 304 d.C.): “Al sexto día [esto es, viernes], …. En este día también, a causa de la pasión del Señor Jesucristo, hacemos o bien una estación ante Dios, o bien ayuno. Al séptimo día…” Sobre la creación del mundo, p. 341
Pedro de Alejandría (306, 285-311 d.C.) expone lo relativo al cuarto día y señala que Jesús padeció por nosotros al sexto día [viernes]. Después dice: “Mas el día del Señor lo celebramos como día de gozo, porque en él resucitó, día en el cual hemos recibido por costumbre no doblar siquiera la rodilla.” La Epístola canónica, canon 15, p. 278
Orígenes (225-254 d.C.): “Aquel de quien hablaron los profetas, pero también a las demás naciones paganas, que el que fue crucificado ayer o anteayer padeció voluntariamente esta muerte en favor del género humano,” Orígenes, Contra Celso, libro 1, cap. 31, p. 409.
No obstante, de los ochenta escritores aproximadamente que siguieron a la Biblia y precedieron a Nicea, tres escritores con un mismo parecer no son gran cosa. Véase la pregunta anterior para la exposición correspondiente.
P: En Mateo 12:40, ¿estuvo Jesús en el sepulcro tres días y tres noches, o bien resucitó al tercer día, según Marcos 8:31, o al cabo de tres días, según Marcos 14:58, o en tres días, según Juan 2:19, o bien hoy es el tercer día, según Lucas 24:21?
R: “Después de tres días” era un modismo hebreo conocido en la Biblia que significaba parte de tres días, o los tres días completos.
Un día y una noche se cuentan aunque sea solo en parte. El rabino Eleazar ben Azarías (siglo I d.C. o c. 100 d.C.) afirma: “Un día y una noche constituyen una oná [una porción de tiempo], y la parte de una oná equivale a su totalidad” (Mishná, Talmud de Jerusalén: Shabbat, capítulo IX, párrafo 3; Talmud de Babilonia: Pesajim 4a)
Parte de un día cuenta como día completo. Además de la cita anterior, el rabino Simeón ben Gamaliel expuso también esto con otros: “¿Y cuánto dura una 'oná completa? El rabino Simeón ben Gamaliel explicó: Una noche y medio día. Pero ¿requerimos acaso que una 'oná sea tan larga? ¿No resulta [tal requisito] más bien incongruente con lo siguiente: si los lagares o las almazaras de una persona estaban inmundos y ésta deseaba preparar su vino y su aceite, respectivamente, en condiciones de pureza, ¿cómo ha de proceder? Enjuaga las tablas, las varas y las artesas;” Talmud de Babilonia, tratado Nidá, folio 65a
Algunos han pretendido sostener que una 'oná se refería únicamente a los días de impureza de la mujer, pero la cita anterior demuestra que una 'oná es un periodo de tiempo genérico.
En ocasiones empleamos hoy en día el cómputo inclusivo. En http://www.apologeticspress.org/apcontent.aspx?category=6&article=756 se menciona que aún hoy, si alguien se registra en un hotel por la noche y no desocupa antes de la hora de salida, se le cobran dos días completos.
Un ejemplo bíblico es la aplicación de Levítico 12:2-3. Allí se señala que los niños varones judíos habían de ser circuncidados al octavo día. Así pues, si un niño judío nacía en lunes, ¿cuándo había de ser circuncidado? Había de serlo el lunes de la semana siguiente. ¿Y si nacía en lunes a las 11:59 de la noche? Aun así sería circuncidado el lunes de la semana siguiente. Eso es cómputo inclusivo.
He aquí otros nueve ejemplos bíblicos de cómputo inclusivo.
1. En Génesis 42:17, José encarceló a sus hermanos por tres días. Pero en el versículo 18 liberó a diez de ellos al tercer día.
2. Roboam, en 2 Crónicas 10:5, dijo al pueblo: “Volved á mí de aquí á tres días.” Y, sin embargo, en 2 Crónicas 10:12 el pueblo volvió “al tercer día: según el rey les había mandado”.
3. En 1 Samuel 30:12, un esclavo egipcio enfermo dijo a David que no había comido alimento ni bebido agua en tres días y tres noches. Ahora bien, una persona no podría sobrevivir a la intemperie en el desierto sin agua alguna durante 72 horas. Sin duda el esclavo se refería a parte de tres días.
4. En Ester 4:16, Ester pide que ayunen por ella “en tres días, noche ni día”, y ella haría otro tanto. Y, sin embargo, Ester 5:1 señala que fue “al tercer día” cuando Ester ofreció un banquete, de modo que se trata de un lapso equivalente.
5. Mateo 27:62b-63a: “diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré. Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el día tercero”
6. Al referirse a la muerte y resurrección de Cristo, Jesús mismo dice en Mateo 12:40 “tres días y tres noches”; Marcos 8:31 dice “resucitar después de tres días”; Marcos 14:58 dice “en tres días”; Juan 2:19 dice “en tres días”; y Lucas 24:21 dice “hoy es el tercer día”.
7. Así pues, “tres días y tres noches” en Mateo 12:40 (y presumiblemente Jonás 1:17) equivale a “al tercer día” en Mateo 16:21; 17:23; 20:19 y Lucas 13:32. Equivale asimismo a “hoy es el tercer día” en Lucas 24:21.
8. Pero no hay nada especial aquí respecto del número tres. Las expresiones “siete días” y “al séptimo día” son igualmente intercambiables. 1 Reyes 20:29a señala: “Siete días tuvieron asentado campo los unos delante de los otros, y al séptimo día se dió la batalla.”
9. La expresión “cuatro días” de Hechos 10:30 significa partes de cuatro días, conforme a Hechos 10:3,9,23,24.
P: En Lucas 22:3-4,7, ¿entró Satanás en Judas cuando éste acudió a los principales sacerdotes para entregar a Jesús, o bien fue en la Última Cena, cuando Jesús le dio el pan, según Juan 13:27?
R: Ocurrieron ambas cosas. Satanás entró en Judas cuando éste decidió actuar y hablar con los principales sacerdotes acerca de entregar a Jesús, y Satanás entró de nuevo en Judas cuando éste regresó a los principales sacerdotes para indicarles dónde estaría Jesús.
P: En Mateo 26:34, Marcos 14:30-71 y Lucas 22:34, ¿cuántas veces negó Pedro a Cristo y cuántas veces cantó el gallo?
R: Mateo 26:34, Lucas 22:34 y Juan 13:38 señalan que, antes de que el gallo cantara (sin precisar cuántas veces), Pedro negaría a Jesús tres veces. Marcos 14:30 señala que, antes de que el gallo cantara 2 veces, Pedro negaría a Jesús 3 veces.
1. La primera negación figura en Mateo 26:70, Marcos 14:68 y Lucas 22:57.
2. La segunda negación figura en Mateo 26:72, Marcos 14:70 y Lucas 22:58.
3. La tercera negación figura en Mateo 26:74, Marcos 14:71 y Lucas 22:60.
El gallo cantó por segunda vez en Mateo 26:75, Marcos 14:72 y Lucas 22:60. La Escritura no precisa si el gallo cantó ambas veces después de que Pedro negó por tercera vez, o bien si cantó una vez antes y la segunda después de la tercera negación de Pedro. En cualquier caso, ello carece en realidad de importancia.
P: En Mateo 26:40,42,44 y Marcos 14:27,40,41, ¿por qué dormían los discípulos, si Jesús les había pedido expresamente que no lo hicieran, sino que velaran y oraran por él?
R: No debieron haber estado durmiendo. Es probable que los discípulos estuvieran muy fatigados tras la tensión de hallarse en un lugar donde sabían que los dirigentes querían prender a Jesús. Probablemente consideraron que el huerto era un lugar seguro y, en aquel entorno apacible, los venció el cansancio.
Jesús no obtuvo siquiera el auxilio de su solicitud ni de sus oraciones, sino únicamente sus ronquidos.
P: En Mateo 26:69-75, Marcos 14:66-72, Lucas 22:54-62 y Juan 18:15-18,25-27, ¿cómo se concilian estos cuatro relatos, en especial en lo relativo a la segunda negación?
R: No hay problema alguno si se recuerda que las multitudes por lo general no guardan silencio. Veamos primero una secuencia de acontecimientos, descartemos después lo que no constituye la respuesta y, por último, ofrezcamos la respuesta.
Secuencia de acontecimientos:
1. Como “este discípulo” [Juan] era conocido del sumo sacerdote, entró en el patio. Luego salió de nuevo, habló con la muchacha portera y llevó a Pedro adentro por la puerta. Juan 18:15-16
2. Primera acusación: en el patio, una muchacha, criada del sumo sacerdote, que estaba en la puerta, se acercó a él (Mateo), pasó por ahí (Marcos), miró a Pedro a la luz del fuego y le dijo que había estado con Jesús. Pedro se calentaba en el patio. Mateo 26:69; Marcos 14:66-67; Lucas 22:54-56; Juan 18:17a
3. Primera negación: Pedro negó a Jesús diciendo: “Mujer, no le conozco” (Lucas), “No sé lo que dices” (Mateo) o “No conozco, ni sé lo que dices” (Marcos), delante de todos (Mateo). Mateo 26:70; Marcos 14:68; Lucas 22:57; Juan 18:17
4. Segunda ronda de acusaciones: Entonces Pedro salió a la puerta (Mateo), y otra muchacha [allu] dijo a los que estaban allí: “También éste estaba con Jesús Nazareno.” (Mateo). A Pedro se le acusó: “Y tú de ellos eras.” (Lucas) La criada (Marcos), viendo de nuevo a Pedro, dijo a los presentes: “Éste es de ellos.” (Marcos) A Pedro se le preguntó: “¿No eres tú de sus discípulos?” (Juan) Mateo 26:71; Marcos 14:69; Lucas 22:58a; Juan 18:25a
5. Segunda negación: Pedro, con juramento, dijo: “No soy” (Juan), “Hombre [anthrope], no soy” (Lucas), “No conozco al hombre” (Mateo), y negó a Jesús por segunda vez. Mateo 26:72; Marcos 14:70a; Lucas 22:58b; Juan 18:25b
6a. Tercera ronda de acusaciones: Cerca de una hora después (Lucas), los que estaban allí [¿un pequeño grupo?] dijeron que Pedro era uno de ellos y mencionaron su acento galileo. Mateo 26:73; Marcos 14:70b; Lucas 22:59
6b. Ya fuera antes o después de 6a, uno de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, increpó a Pedro diciendo que lo había visto en el huerto de olivos. Juan 18:26
7. Tercera negación: Pedro maldijo y dijo: “No sé lo que dices” (Lucas), “No conozco al hombre” (Mateo) o “No conozco á este hombre de quien habláis” (Marcos, Juan), y negó a Jesús por tercera vez. Al instante, hallándose todavía en la casa, cantó el gallo. Jesús miró a Pedro (Mateo 26:74-75; Marcos 14:71-72; Lucas 22:60-62; Juan 18:27).
Lo que no constituye la respuesta:
Un orden distinto no es la respuesta, porque los relatos evangélicos emplean expresiones como “después”, “tras esto” y “cerca de una hora después”.
Que hubiera más de tres negaciones es remotamente posible, como alguien sugirió, pero no existe razón de peso para que Jesús dijera que Pedro lo negaría tres veces y fueran más de tres.
La respuesta: (las multitudes no guardan silencio)
Después de la primera negación de Pedro, poco más tarde una segunda muchacha habló a los presentes acerca de él. El patio se hallaba dentro de una casa y probablemente no era muy amplio. ¿Cabría esperar que la primera muchacha permaneciera callada? Casi con toda seguridad, no. Repetiría lo que le había dicho a Pedro. ¿Cabría esperar que los presentes guardaran silencio ante una acusación tan grave? Muy poco probable. Un hombre no acusó a Pedro, sino que le preguntó si estaba con Jesús. Por eso, aunque fueron las mujeres quienes acusaron a Pedro, éste respondió al hombre.
De igual modo, en la tercera negación, ¿cabría esperar que alguien hablara a los presentes y que nadie entre ellos dijera nada? Además de estas dos intervenciones, probablemente se dijeron también otras cosas.
P: En Marcos 14:1, ¿cómo pudo la mujer (María Magdalena) ungir a Jesús dos días antes de la fiesta de la Pascua, si esto ocurrió seis días antes de la cena pascual?
R: Las palabras “la fiesta de” de la traducción King James no figuran en el griego original ni en las traducciones más modernas.
P: En Marcos 15:25, ¿fue Jesús crucificado a la hora tercera, o bien su juicio tuvo lugar a la hora sexta, según señala Juan 19:14?
R: Primero un dato que no forma parte de la respuesta, y después la respuesta.
Dato que no forma parte de la respuesta: como señalaron Eusebio y otros, la manera griega de escribir tres y seis difería en un solo trazo, de modo que pudo tratarse de un error de copista. Ésta no es la respuesta, porque lo que sigue muestra por qué ambos momentos deben ser distintos.
La respuesta:
Marcos empleó el día judío, que comenzaba a las 6:00 de la mañana, de modo que Jesús fue crucificado alrededor de las 9:00 a.m. Juan, que escribía principalmente para lectores gentiles, empleó el día romano (Juan 1:39; 4:6; 19:14), que comenzaba a la medianoche, de modo que el juicio comenzó alrededor de las 6:00 a.m.
Como nota histórica, los romanos y los griegos comenzaban el día a la medianoche. El célebre astrónomo Claudio Ptolomeo (siglo II d.C.) hacía comenzar cada medio día a la medianoche y al mediodía, y de ahí procede al parecer nuestro A.M. y P.M., según El comentario bíblico del expositor, vol. 2, p. 619.
P: El escéptico Bart Ehrman afirma que Jesús era apocalíptico (centrado en los últimos tiempos) en Marcos, pero no en Juan (Jesús, interrumpido, p. 81)
R: Jesús fue apocalíptico (habló de los últimos tiempos) en tres evangelios: Mateo 24-25, Marcos 13 y Lucas 17:20-37. Por lo general se admite que Juan se escribió después de los demás evangelios. Juan tiene aproximadamente la misma extensión que los otros. Aporta gran cantidad de pormenores sobre los discursos que no figuran en los demás evangelios, pero al parecer no consideró necesario repetir lo que los otros ya habían expuesto con bastante claridad. Desde luego, el libro con mayor contenido apocalíptico de la Biblia no es un evangelio, sino el libro del Apocalipsis, consignado por Juan.
P: En Mateo 26:14-16; Marcos 14:43-45; Lucas 22:1-6 y Juan 18:2, Ehrman considera que el que Judas indicara a los judíos dónde se hallaba Jesús no era muy significativo; antes bien, Judas les dijo que Jesús se consideraba rey de los judíos, y podían valerse de ello para conseguir que los romanos lo ejecutaran. Admite que ésta “es una interpretación más bien insólita”. [¿y qué hay de la entrada triunfal?] (Jesús, interrumpido, pp. 170-171)
R: Es la única persona de la que tengo noticia que sostiene esta novedosa interpretación. Ehrman afirma que los dirigentes judíos pudieron haber seguido a Jesús y aprehenderlo, pero que no contaban con una acusación suficientemente sólida para que los romanos lo condenaran. De modo que Ehrman viene a decir que era importante para los dirigentes judíos: a) probar que él afirmaba ser rey, y b) poder apresar a Jesús cuando las multitudes no pudieran protegerlo. ¿Y de qué manera constituiría un testimonio creíble la sola afirmación de Judas de que Jesús había dicho tal cosa?
¿Y qué hay de los ramos de palma y de la entrada triunfal? Ello les habría proporcionado ya motivo para formular una acusación. En cuanto a seguir a Jesús cuando desaparecía cada noche entre sus seguidores, habrían necesitado un espía, alguien que se mezclara entre los seguidores y les informara. Los dirigentes judíos tenían un espía: Judas.
P: En Mateo 26:26-29 y Marcos 14:22-23, ¿comió Jesús mismo efectivamente el pan y bebió de la copa en la Última Cena?
R: Sí; Jesús comió con ellos, según Lucas 22:15-16. A los discípulos les habría resultado muy extraño estar tomando una cena completa mientras Jesús no comía nada.
P: En Mateo 26:26-29, Marcos 14:17-26, Lucas 22:15-38, Juan 13:3-29 y 1 Corintios 11:24-25, ¿qué dijo exactamente Jesús durante la Última Cena?
R: Ningún relato pretende ser una descripción textual.
He aquí lo que podemos advertir.
Antes de la Cena
Jesús lavó los pies a sus discípulos y habló acerca del servicio (Juan 13:3-20).
Primera declaración
“En gran manera he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca; porque os digo que no comeré más de ella, hasta que se cumpla en el reino de Dios.” (Lucas 22:15-16) Esto pudo haberse dicho también justo antes o después de la quinta declaración.
Segunda declaración
“De cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.” (Mateo 26:21)
“De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me ha de entregar.” (Marcos 14:18b)
“De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.” (Juan 13:21b)
Tercera declaración
“El que mete la mano conmigo en el plato, ése me ha de entregar…” (Mateo 26:23-24)
“Es uno de los doce que moja conmigo en el plato. A la verdad el Hijo del hombre va, como está de él escrito; mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera á aquel hombre si nunca hubiera nacido.” (Marcos 14:20b-21)
Respondió Jesús: “Aquél es, á quien yo diere el pan mojado.” (Juan 13:26a)
Cuarta declaración
“Tú lo has dicho.” (Mateo 26:25)
Quinta declaración
“Lo que haces, haz lo más presto.” (Juan 13:27f)
Sexta declaración
“Tomad esto, y partidlo entre vosotros; porque os digo, que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga.” (Lucas 22:17b-18)
Séptima declaración
“Tomad, comed: esto es mi cuerpo.” (Mateo 26:26)
“Tomad, esto es mi cuerpo.” (Marcos 14:22)
“Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado: haced esto en memoria de mí.” (Lucas 22:19b)
“Esto es mi cuerpo que por vosotros es partido: haced esto en memoria de mí.” (1 Corintios 11:24)
Una oración
Dio gracias por la copa (Mateo 26:27)
Octava declaración
“Bebed de él todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados. Y os digo, que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.” (Mateo 26:27b-29)
“Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada. De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beberé nuevo en el reino de Dios.” (Marcos 14:24b-25)
“Este vaso es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama. Con todo eso, he aquí la mano del que me entrega, conmigo en la mesa. Y á la verdad el Hijo del hombre va, según lo que está determinado; empero ¡ay de aquel hombre por el cual es entregado!” (Lucas 22:20b-22)
“Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre: haced esto todas las veces que bebiereis, en memoria de mí.” (1 Corintios 11:25b)
Disputa sobre quién era el mayor (Lucas 22:25-31)
Anuncio a Pedro de que el gallo cantará cuando lo haya negado tres veces (Lucas 22:34)
Conversación sobre la bolsa y las espadas (Lucas 22:35-38)
Canto de un himno (Mateo 26:30; Marcos 14:26)
Las Escrituras se citan conforme a la Reina-Valera 1909.
P: En Mateo 26:26-28; Marcos 14:22-24; Lucas 22:19-21 y 1 Corintios 11:23-26, un escéptico propuso que la Última Cena, tal como se describe en la Biblia, fue enteramente inventada, pues los judíos detestaban la idea de participar del “cuerpo y la sangre”, de suerte que no solamente Jesús lo habría sabido, sino que sus discípulos y otros judíos se habrían indignado ante semejante institución y habrían rechazado su enseñanza. ¿Tiene algún fundamento esta afirmación?
R: No; jamás he oído la afirmación de que la Última Cena fuera inventada. Con todo, examinemos el asunto.
Si todos los judíos hubieran quedado horrorizados, ¿qué decir entonces de Pablo, antiguo fariseo? En primer lugar, no se horrorizó siendo cristiano, y además enseñó esto a otros, incluidos judíos.
En la Pascua se ponía la sangre del cordero en el dintel de la puerta, de modo que los judíos conocían bien el sacrificio cruento y el sacrificio de corderos.
Juan el Bautista sí llamó a Jesús el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, en Juan 1:29.
Esto suena a una acusación novedosa del siglo XX, carente de contexto histórico. Deberían hallar primero en el Talmud, en escritos judíos posteriores, en escritos cristianos tempranos y tardíos, en escritos romanos, o en alguna parte, al menos alguna prueba de que los judíos rechazaran esto, de que los cristianos no lo practicaran, etcétera. Alguien podría afirmar que Jesús en realidad procedía de Nueva Zelanda pero, sin presentar prueba alguna, ¿lo creería también la gente?
En todo caso, he aquí evidencia ajena a la Biblia de que la última cena sí se practicaba. Miles de cristianos primitivos murieron por su fe. Se les acusaba de ser ateos (porque no creían en los dioses de los romanos) y de ser caníbales (deformación derivada de que comían y bebían el cuerpo y la sangre de Cristo durante la Cena del Señor). Ahora bien, ¿por qué se les acusaría falsamente de canibalismo si no participaran de la Cena del Señor?
Ignacio, discípulo del apóstol Juan que murió antes del año 116 d.C., menciona la Cena del Señor en su Carta a los romanos, capítulo 7, p. 77: “Deseo el pan de Dios, el pan celestial, el pan de vida, que es la carne de Jesucristo, el Hijo de Dios, quien vino después de la simiente de David y de Abraham; y deseo la bebida de Dios, esto es, su sangre, que es amor incorruptible y vida eterna.”
“Procurad, pues, tener una sola Eucaristía. Porque una es la carne de nuestro Señor Jesucristo, y uno el cáliz para [manifestar] la unidad de su sangre;” Ignacio, Carta a los filadelfios, capítulo 4, p. 81.
Justino Mártir, en su Primera apología (147-151 d.C.), cap. 66, p. 185: “Y este alimento se llama entre nosotros Eucharistia [la Eucaristía], del cual a nadie le es lícito participar sino a quien cree que es verdadero lo que enseñamos, y ha sido lavado con el lavamiento que es para remisión de los pecados y para regeneración, y vive conforme Cristo lo ha mandado. Pues no recibimos estos elementos como pan común y bebida común; sino que, así como Jesucristo nuestro Salvador, hecho carne por el Verbo de Dios, tuvo carne y sangre para nuestra salvación, así también se nos ha enseñado que el alimento bendecido por la oración de su palabra, y del cual nuestra sangre y nuestra carne se nutren por transmutación, es la carne y la sangre de aquel Jesús que fue hecho carne.”
Ireneo de Lyon (182-188 d.C.), en su obra Contra las herejías, libro 5, capítulo 2, p. 528, escribió: “Mas si esta [carne] en efecto no alcanza la salvación, entonces tampoco nos redimió el Señor con su sangre, ni el cáliz de la Eucaristía es la comunión de su sangre, ni el pan que partimos es la comunión de su cuerpo.”
Así pues, o bien
a) Jesús celebró realmente la Última Cena, o bien
b) Mateo, Marcos, Lucas, Pablo, Ignacio, Justino Mártir, Ireneo y todos los demás escritores de la iglesia primitiva se equivocaron por completo.
c) No escribieron esto; a lo largo de los siglos se ha añadido sistemáticamente a sus escritos.
Para hacer frente a la objeción c), necesitamos conocer las fechas de los manuscritos más antiguos que contienen los versículos en cuestión. He aquí los versículos concretos de la Última Cena que mencionan expresamente el cuerpo y la sangre de Jesús.
Mateo 26:26-28
p45 Chester Beatty I (los cuatro evangelios y Hechos) (100-150 d.C.) (antes se consideraba de fines del siglo II o principios del III d.C.) (Mateo 20:24-32; 21:13-19; 25:41-26:39)
p37 (= Ann Arbor 1570) Mateo 26:19-52 (mediados del siglo III)
El Vaticano (325-350 d.C.) y el Sinaítico (340-350 d.C.) contienen todo Mateo. En el Nuevo diccionario internacional de la Biblia, p. 2004, figura una fotografía de una página del Evangelio de Mateo del Códice Sinaítico.
El Alejandrino [A] (c. 450 d.C.) ha conservado únicamente desde Mateo 25:7 hasta el final.
Marcos 14:22-24
El Vaticano [B] (325-350 d.C.), el Sinaítico [Si] (340-350 d.C.) y el Alejandrino [A] (c. 450 d.C.) contienen todo Mateo.
Lucas 22:19-21
p75 Papiros Bodmer 14/15 (la mayor parte de Lucas y Juan). Contiene Lucas 3:18-22; 3:33-4:2; 4:34-5:10; 5:37-6:4; 6:10-7:32; 7:35-39,41-43; 7:46-9:2; 9:4-17:15; 17:19-18:18; 22:4-24:53. Suele fecharse entre los años 175-200 d.C., o bien 175-225 d.C. Sin embargo, su escritura es muy semejante a la de otro documento, el Papiro Fuad XIX, del cual se sabe que fue escrito en los años 145-146 d.C.
El Vaticano [B] (325-350 d.C.), el Sinaítico [Si] (340-350 d.C.) y el Alejandrino [A] (c. 450 d.C.) contienen todo Lucas.
1 Corintios 11:23-26
p46 Chester Beatty II, 100-150 d.C. 1 Corintios 1:1-9:2; 9:4-14:14; 14:16-15:15; 15:17-16:22
El Vaticano [B] (325-350 d.C.), el Sinaítico [Si] (340-350 d.C.) y el Alejandrino [A] (c. 450 d.C.) contienen todo 1 Corintios.
P: En Mateo 26:27b-29, Marcos 14:24b-25, Lucas 22:20b-22 y 1 Corintios 11:25b, ¿tomaron la copa después del pan, o bien antes del pan, como muestra claramente Lucas 22:17b-18?
R: Ambas cosas. Durante la Pascua judía se tomaban cuatro copas en distintos momentos de la cena. La última copa, después de la comida, fue aquella en la que Jesús dijo: “Esto es mi sangre del nuevo pacto…”. Aun sin conocer las costumbres judías, cabría advertir la respuesta, puesto que Lucas 22 menciona tanto la copa anterior al pan como la posterior a él.
Obsérvese que en Mateo Jesús ordena a todos ellos beber de la copa. Ello contradice la práctica católica romana anterior, según la cual quienes no eran sacerdotes recibían únicamente el pan.
Asimismo, F. L. Godet, en su comentario sobre 1 Corintios, p. 63, señala que la Cena del Señor es “el vínculo entre sus dos venidas: monumento de la una, prenda de la otra”.
P: En Lucas 22:31,34, ¿dijo Jesús que Pedro lo negaría durante la Pascua, o bien después de que salieron, como señalan Mateo 26:34, Marcos 14:30 y Juan 13:38?
R: Esta declaración habría asombrado tanto a Pedro que probablemente habría supuesto que no había oído bien, de no haberla repetido Jesús después de la Pascua. Dicho sea de paso, la Escritura tampoco señala que Jesús lo dijera solamente dos veces.
P: En Mateo 26:57-68 y Marcos 14:53-65, ¿tuvo lugar el juicio de Jesús de noche, o bien por la mañana, como señalan Lucas 22:54-71 y Mateo 27:1,2,11-26?
R: Ambas cosas, pues hubo un juicio ante el Sanedrín judío y otro ante Pilato.
El juicio ante el Sanedrín judío, en Mateo 26:57-68 y Marcos 14:53-65, comenzó en plena noche y concluyó al amanecer. Dicho sea de paso, celebrar un juicio de noche era contrario a la Ley judía.
Lucas no refiere el juicio, salvo desde la perspectiva de Pedro, que estaba fuera. Jesús entró en la casa del sumo sacerdote, y luego él y los sacerdotes salieron de la casa.
El gallo cantó poco antes del amanecer, en Mateo 26:74-75, Marcos 14:27 y Lucas 22:60-62.
Después llegó el amanecer, en Mateo 27:1; Marcos 15:1 y Lucas 22:66.
Enseguida Jesús fue juzgado ante el gobernador romano Poncio Pilato, en Mateo 27:1-2,11-26; Marcos 15:1-5 y Lucas 23:1-5. Véase también la pregunta siguiente.
P: En Mateo 26:57-68, Marcos 14:53-65 y Lucas 22:60-62, ¿cuál fue la secuencia previa al juicio del Sanedrín?
R: He aquí la secuencia.
1. Se dirigieron primero a casa de Anás, suegro de Caifás, el sumo sacerdote, inmediatamente después de que Jesús fue prendido en Getsemaní (Lucas 22:54; Juan 18:12-13).
2. Ya sea en Juan 18:24 o antes, Jesús fue enviado a casa de Caifás. Mateo 26:56-57 y Marcos 14:51-53 omiten el detalle anterior y se limitan a mencionar el traslado a casa de Caifás.
3. Pedro negó a Jesús una vez (Mateo 26:60; Marcos 14:68; Lucas 22:57; Juan 18:17).
4. Poco después Pedro negó a Jesús por segunda vez (Mateo 26:71; Marcos 14:69; Lucas 22:58; Juan 18:25).
5. Cerca de una hora más tarde Pedro negó a Jesús por tercera vez. Todavía se hallaban en la casa cuando cantó el gallo (Mateo 26:74; Marcos 14:71-72; Lucas 22:59-62; Juan 18:27).
6. Al amanecer, el concilio judío preguntó a Jesús (o le preguntó de nuevo): “¿Eres tú el Cristo? Dínoslo.” Y adoptaron una resolución (Mateo 27:1; Marcos 15:1; Lucas 22:66-71).
7. Para entonces era muy de mañana, y Jesús, acompañado de los sacerdotes, salió de la casa de Caifás y fue conducido a su juicio ante el gobernador romano Pilato (Mateo 27:2; Marcos 15:1; Lucas 23:1; Juan 18:28-38).
8. Pilato envió a Jesús ante Herodes, en Lucas 23:7-11a.
9. Herodes remitió a Jesús de vuelta a Pilato, en Lucas 23:11b-12.
10. La noche anterior, la esposa de Pilato tuvo un sueño acerca de no tener nada que ver con la condena de Jesús. Mateo 27:19
11. Pilato les preguntó si querían que soltara a Barrabás o a Jesús (Mateo 27:15-27; Lucas 23:18-25; Juan 18:39-40).
P: En Mateo 27:2, ¿por qué se llama gobernador a Poncio Pilato, siendo que en realidad era prefecto?
R: Prefecto (praefectus) era un término más específico para designar al gobernador de un territorio pequeño y difícil de gobernar.
P: En Mateo 27:2,11-26, si se sabe por fuentes ajenas a la Biblia que Pilato fue un gobernante cruel e injusto, ¿por qué los Evangelios lo presentan como un hombre débil y muy preocupado por guardar las apariencias de imparcialidad?
R: Existen dos explicaciones complementarias.
Terreno inestable: Quizá la conducta de Pilato había cambiado para el año 33 d.C., pues por entonces Pilato advirtió que se hallaba en una situación muy precaria ante el emperador. Pilato mandó colocar en el palacio de Herodes, en Jerusalén, unos escudos con imágenes del nombre del emperador. Los judíos apelaron al emperador romano, y Tiberio mismo ordenó directamente a Pilato retirar los escudos.
Una segunda inseguridad radicaba en que Pilato había accedido a su cargo por influjo de su mentor, el antisemita Sejano. Sejano fue ejecutado por Tiberio el 9 de octubre del año 31 d.C., y es probable que Pilato hubiera tenido noticia de ello para el año 33 d.C. Con anterioridad a esto, Tiberio no había vacilado en castigar a sus propios compatriotas romanos por concusión y traición. El propio Pilato fue destituido de su cargo en los años 36/37 d.C.
Dos facetas: Además, El comentario bíblico del expositor, volumen 8, pp. 559-560, menciona asimismo un segundo factor: “Psicológicamente, una persona que en el fondo es débil, insegura y egoísta, cuando se le coloca en una posición de poder, puede tornarse despótica e insensible.” En otras palabras, el carácter de Pilato no cambió; sencillamente mostraba otra faceta. La conducta de Pilato, si bien pudiera parecer en cierta medida “favorable a Jesús”, en realidad no lo era, como lo demuestran la tortura y la crucifixión de Jesús. Más que ser “favorable a Jesús”, Pilato era en realidad “contrario al Sanedrín”.
Poncio Pilato no era un hombre seguro de sí mismo. Después de que Tiberio lo destituyó de su cargo en los años 36/37 d.C., Pilato se suicidó, según Eusebio.
P: En Mateo 27:2-14, Marcos 15:2-15, Lucas 23:1-24 y Juan 19:1-15, fuera de la Biblia, ¿qué evidencia existe de que Poncio Pilato haya existido?
R: Existen seis testimonios independientes ajenos a la Biblia.
1. El historiador romano no cristiano Tácito (100 d.C.), en los Anales 15:44, escribe: “Cristo, de quien [los cristianos] tomaron su nombre, había sido ejecutado por sentencia del procurador Poncio Pilato cuando Tiberio era emperador;”
2. La Biblia como historia, p. 373, incluye la fotografía del anverso y el reverso de una moneda acuñada por el procurador romano Poncio Pilato.
3. En 1961 se halló, en el teatro romano del puerto de Cesarea, una inscripción que menciona a Poncio Pilato. Una fotografía de ella figura en el Diccionario bíblico Wycliffe, p. 1343; en el Diccionario Wycliffe de arqueología bíblica, p. 456; y en La arqueología del Nuevo Testamento (Finnegan), pp. 138-139. Las partes conservadas dicen:
Al pueblo de Cesarea
Tiberieum
Poncio Pilato
Prefecto de Judea
El Diccionario del trasfondo del Nuevo Testamento, p. 534, y La arqueología del Nuevo Testamento (Blaiklock), p. 58, lo mencionan también.
4. Filón el judío señala asimismo que Poncio Pilato había mandado traer escudos de oro con el nombre del emperador Tiberio y los había colgado en el palacio de Herodes. Los judíos lo consideraron ofensivo y apelaron a Tiberio, quien ordenó a Pilato retirar los escudos, lo cual probablemente le hizo perder prestigio. (Sobre la embajada a Gayo 38-39 (299-306), pp. 784-785.
5. Josefo, en Antigüedades de los judíos 18.3.1 (escritas hacia los años 93-94 d.C.) y en Las guerras de los judíos 2.9.2, menciona también a Poncio Pilato como gobernador.
6. Escritores cristianos primitivos.
Ignacio (fallecido en los años 107/116 d.C.), en la Carta a los magnesios, caps. 11-12, p. 64, menciona a Poncio Pilato
Jesús fue verdaderamente perseguido bajo Poncio Pilato, verdaderamente crucificado, murió y resucitó de entre los muertos. Carta de Ignacio a los tralianos, cap. 9, p. 70
Justino Mártir (c. 150 d.C.): Jesucristo crucificado bajo Poncio Pilato. “…y con razón lo adoramos, habiendo aprendido que es el Hijo del Dios verdadero mismo, y teniéndolo en el segundo lugar, y al Espíritu profético en el tercero, cosa que probaremos.” Primera apología de Justino Mártir, cap. 13, pp. 166-167
Crucificado bajo Poncio Pilato. Primera apología de Justino Mártir, cap. 61, p. 183
Melitón de Sardis (170-180 d.C.), Padres antenicenos, vol. 8, cap. 4, p. 757, señala que Jesús fue condenado por Pilato.
Ireneo, Contra las herejías (182-188 d.C.), libro 3, cap. 4.2, p. 417, señala que Jesús, quien “unió al hombre con Dios por medio de sí mismo”, padeció bajo Poncio Pilato y resucitó. Jesús es el Juez de aquellos que son juzgados.
Clemente de Alejandría (193-217/220 d.C.) cita 1 Timoteo 6:13 y menciona a Poncio Pilato. Fragmento 4, p. 579 (Historia eclesiástica de Eusebio, libro 6, cap. 14)
Tertuliano (198-220 d.C.) menciona a Poncio Pilato, en el Apologético de Tertuliano, cap. 21, p. 35
Hipólito, obispo de Porto (222-235/236 d.C.), menciona a Caifás, a Herodes y el hecho de haber sido azotado por Pilato. Contra la herejía de un tal Noeto, cap. 18, p. 230
Orígenes (225-254 d.C.) señala que las multitudes habrían influido en Pilato para que condenara a Jesús. Menciona asimismo su hostilidad hacia Herodes y la aparente amistad entre ambos. Comentario de Orígenes sobre Mateo, libro 12, cap. 1, pp. 449-450.
Cipriano de Cartago (c. 246-258 d.C.): “finalmente lo prendieron [a Jesús] y lo entregaron a Poncio Pilato, quien era entonces procurador de Siria en nombre de los romanos, exigiendo con violenta y obstinada insistencia su crucifixión y su muerte.” Tratados de Cipriano Tratado 7, cap. 13, p. 468
Pedro de Alejandría (306, 285-311 d.C.) menciona que Jesús fue entregado a Pilato. La Epístola canónica, canon 9, p. 273
Lactancio (c. 303-c. 325 d.C.) menciona que, después de que Judas entregó a Jesús, los judíos lo llevaron ante Poncio Pilato. Instituciones divinas, libro 4, cap. 18, p. 119. Menciona a Herodes en el cap. 18, p. 120.
Atanasio (331 d.C.) menciona que Pilato, en el juicio de Cristo, se lavó las manos. Historia de los arrianos, cap. 68, p. 295
Eusebio, el historiador de la iglesia cristiana (318 d.C.), menciona a Poncio Pilato y señala que, tras ser destituido de su cargo, se suicidó.
Poncio Pilato fue gobernador de Judea, sucediendo a Grato, de los años 26 a 36/37 d.C.
P: En Mateo 27:2-14, Marcos 15:2-15, Lucas 23:1-24 y Juan 19:1-15, al margen de la Biblia, ¿qué más sabemos acerca de Poncio Pilato?
R: “Poncio” era una familia romana. “Pilatus” significa el que va armado con un pilum, o venablo. La mayor parte de lo que sabemos sobre Poncio Pilato procede de Josefo. El emperador Tiberio César tenía un amigo llamado Sejano, que quería destruir a todos los judíos, y es probable que Poncio Pilato y su contemporáneo Flaco fueran protegidos de Sejano. Cuando Poncio Pilato llegó a ser gobernador (o procurador) de los judíos en el año 26 d.C., fue el primero en introducir en Jerusalén los estandartes con la imagen del César. Cuando los judíos solicitaron formalmente que fueran retirados, Pilato los rodeó de soldados y amenazó con matarlos. Josefo consigna que los judíos se arrojaron al suelo para demostrar que preferían morir antes que quebrantar su ley. Pilato trasladó los estandartes a Cesarea.
Pilato tomó después el dinero del tesoro del templo para construir un acueducto que llevara agua a Jerusalén. Cuando los judíos protestaron, Pilato dispuso soldados vestidos de civil entre la multitud, quienes dieron muerte a muchos de los presentes. Lucas 13:1 consigna asimismo que Pilato dio muerte a unos galileos, cuya sangre mezcló con la de sus sacrificios.
Cuando unos samaritanos se congregaron en un monte para contemplar los recipientes sagrados que, según se decía, Moisés había depositado allí, Pilato envió tropas para tenderles una emboscada y darles muerte. Los samaritanos apelaron a Vitelio, legado de Siria, quien envió a Marcelo a hacerse cargo temporalmente de Judea y ordenó a Pilato marchar a Roma en desgracia, en los años 36/37 d.C., para rendir cuentas de sus actos ante el César. Sejano había sido ejecutado el 18 de octubre del año 31 d.C., y Tiberio procuraba revertir las políticas antisemitas. Tiberio César murió el 16 de marzo del año 37 d.C., mientras Pilato se dirigía a Roma. Pilato nunca regresó a Judea. Las tradiciones señalan que se suicidó ahogándose, en lo que hoy es Austria o Suiza.
Filón el judío señala que Herodes Agripa I calificó a Pilato de “naturalmente inflexible, mezcla de obstinación y de dureza implacable”.
Manual actual para resolver dificultades bíblicas, p. 60, conjetura que la situación de Pilato ante el emperador era especialmente precaria. Mientras el emperador (César) deseaba estabilidad, Pilato había estado a punto de provocar revueltas en tres ocasiones. El emperador Tiberio había mandado ejecutar recientemente a diversos funcionarios por traición. Si se advirtiera que Pilato toleraba a alguien que se proclamaba rey, o que no pagaba tributo, o que aspiraba a su propio reino, Pilato sería uno más de los muchos a quienes Tiberio había mandado ejecutar. Este extremo no pasó inadvertido a los judíos, quienes dijeron audazmente a Pilato que si soltaba a aquel rey, no era amigo del César.
P: En Mateo 27:19-26, Marcos 15:7-15, Lucas 23:23-25 y Juan 18:38-40, ¿cuántas personas había en la multitud congregada ante Pilato, Jesús y Barrabás?
R: Los arqueólogos excavaron la zona situada frente al tribunal de Pilato y señalaron que en ese espacio cabían a lo sumo 150 personas, según La conexión del olivo, p. 48. Durante la Pascua podía haber un par de cientos de miles de personas en Jerusalén, pero solamente 150 podían situarse ante Pilato. Habría resultado sencillo para los sacerdotes seleccionar a dedo a las personas que deseaban tener ante Pilato cuando éste ofreció soltar a un preso.
P: En Mateo 27:26; Marcos 15:15; Lucas 23:20-25; Juan 19:16; Hechos 2:23 y Hebreos 12:2, ¿qué sabemos acerca de la crucifixión con anterioridad a Cristo?
R: La crucifixión era una forma de ejecución espantosa, pero común entre muchos pueblos.
Quiénes y cuándo: La practicaron los fenicios, los cartagineses y los egipcios. Heródoto, en su Historia 3.125, menciona que los persas crucificaban a personas vivas. En su Historia 3.159, Heródoto señala asimismo que Darío (512-485 a.C.) crucificó a 3,000 ciudadanos principales de Babilonia. El Anchor Bible Dictionary, volumen 1, p. 1207, menciona también que otras fuentes antiguas, no necesariamente fidedignas, señalan que la crucifixión fue empleada por los pueblos de la India, los asirios, los escitas, los tauros, los tracios, los celtas, los germanos y los britanos. Julio César informó que los númidas empleaban la crucifixión. Cuando Alejandro Magno finalmente tomó la ciudad fenicia de Tiro, en el año 332 a.C., dio muerte de inmediato a entre 6,000 y 8,000 personas y crucificó después a 2,000.
Judíos fueron crucificados por el seléucida Antíoco IV, según Josefo en Antigüedades de los judíos, libro 12, cap. 5, p. 257. En Antigüedades de los judíos, libro 13, cap. 14.2, p. 285, Josefo señala asimismo que el gobernante saduceo Alejandro Janeo (103-76 a.C.) crucificó a 800 fariseos en Jerusalén, después de dar muerte a sus mujeres e hijos ante sus ojos.
Entre los romanos, Plauto (fallecido en el año 184 a.C.) fue el primer escritor que aporta evidencia de la crucifixión romana, referida a personas crucificadas antes de su época. Por ejemplo, 25 esclavos varones conjurados fueron crucificados en Roma en el año 217 a.C. Josefo señaló que había tres formas principales de ejecución romana: la decapitación o la exposición a las fieras, la hoguera y la crucifixión. Señaló asimismo que morir quemado se consideraba más benigno que la crucifixión.
Dónde la aprendieron los romanos: Tanto los griegos como los romanos tomaron la crucifixión de los fenicios. (A los cartagineses cabe considerarlos “fenicios occidentales”.) Numerosas fuentes atestiguan la crucifixión cartaginesa y la posibilidad de que los romanos hayan adoptado de ellos esta práctica.
Restos arqueológicos: Si bien la crucifixión se menciona y se practicó ampliamente, contamos con un solo resto arqueológico de una crucifixión, según La resurrección de Cristo, p. 36, nota 28. Ese único vestigio son los huesos de un hombre llamado Yehohanán Ben Hagkol. Uno de los clavos permanecía incrustado en su tobillo, al parecer porque quienes lo sepultaron no lograron extraerlo. Está catalogado como Autoridad de Antigüedades de Israel, 95-2067/5. Crucifixión
Como símbolo cristiano: Existen hallazgos arqueológicos muy interesantes acerca del uso de la cruz como símbolo. Desde luego, Pablo (alrededor del año 52 d.C.) “predicó a Jesucristo crucificado”, en 1 Corintios 2:2; “se gloriaba en la cruz”, en Gálatas 6:14; y fue perseguido por causa de la cruz, en Gálatas 5:7 y 6:12. Pero ¿cómo sabemos con certeza qué aspecto tenía la cruz?
Cuando Herculano fue destruida por la erupción del monte Vesubio en el año 79 d.C., una casa excavada mostró una cruz (una cruz latina, semejante a una t minúscula).
En Talpiot, suburbio de Jerusalén, se hallaron osarios (que contenían huesos) anteriores al año 70 d.C., con cuatro lados marcados con una cruz semejante a un signo de más.
Según Justino Mártir (c. 138-165 d.C.), éste comparó el crucifijo con la letra griega ji (semejante a una X), en su Primera apología, capítulo 60.
La cruz tenía la forma de la letra griega tau, según Tertuliano, Cinco libros en respuesta a Marción, libro 3, v. 120, p. 153.
Atanasio (326-323 d.C.) señaló, en La encarnación 25:3, que solamente en la cruz muere un hombre con los brazos extendidos.
Asimismo, se halló en Roma, en el monte Palatino, un grafiti romano que ridiculizaba a los cristianos. Muestra una cruz con los brazos extendidos, según La arqueología del Nuevo Testamento (Blaiklock), p. 99.
P: En Mateo 27:15-19, Marcos 15:6-7, Lucas 23:16-18 y Juan 18:39-40, ¿por qué se consideró a Jesús, a quien todavía no se había declarado culpable, para el “programa de indulto”?
R: Nadie ha dicho que la justicia romana fuera siempre justa. Puesto que la condena de Jesús era, al parecer, prácticamente una conclusión anticipada, supongo que a Pilato le pareció razonable proponer para el indulto a un hombre aún no declarado culpable. En ocasiones, incluso los actos de clemencia pueden emplearse con fines injustos.
P: En Mateo 27:19, ¿por qué se hallaba en Jerusalén la esposa de Pilato?
R: Las esposas acompañaban con frecuencia a los gobernadores romanos. Con anterioridad a esta época, Tácito menciona en los Anales 3:34-35 que el Senado debatió una propuesta de Severo Cecina para prohibir que las esposas acompañaran a los magistrados, pero la propuesta fue rechazada.
P: En Mateo 27:34 y Marcos 15:23, ¿le ofrecieron otros de beber a Jesús y él lo rehusó, o bien dijo Jesús “Sed tengo” y aceptó la bebida, como da a entender Juan 19:28-29?
R: Quienes eran crucificados padecían una sed extrema, y al parecer Jesús no fue aquí la excepción, pues dijo que tenía sed. Le ofrecieron una esponja empapada en vinagre. La bebida contendría hiel, que embotaba el dolor. Jesús aceptó en un principio la esponja y probó la bebida, pero después rehusó tomar más. Jesús no quiso emplear un analgésico mientras padecía por nuestros pecados.
P: Respecto de Mateo 27:35-36; Marcos 15:24; Lucas 23:34b y Juan
10:23-24, mi esposa quiere ir a un casino en Luisiana para nuestro décimo
aniversario. (Como cristiano, me siento incómodo al respecto, pero he cedido a
sus deseos.) Hemos acordado no gastar más de $200.00 en juego. Ésta será apenas
la segunda vez que acudimos a un casino en 10 años. (La vez anterior gastamos
cuando mucho unos $100.00, y de eso hace 3 años.) ¿Estamos cometiendo pecado,
conforme a la Palabra de Dios?
Personalmente, no encuentro en las Escrituras ningún pasaje que aborde el
juego de manera directa. Y coincido en que la industria del juego está haciendo
que la gente se vuelva adicta, y que es una industria de la que Estados Unidos
podría prescindir. Con todo, dudo que esté cometiendo verdaderamente un pecado
si apuesto una cantidad tan pequeña de dinero y habré visitado solamente dos
casinos en 10 años. Incluso le dije a mi esposa que lo que ganemos deberíamos
darlo a obras de beneficencia. Hasta pienso llevar folletos de Chick para
dejarlos en el casino. Se me ocurre que algo bueno podría salir de este viaje.
(Génesis 50:20) =) (Y, sin embargo, ello no hace que me sienta mejor respecto
de ir.)
Pero…. he aquí un ejemplo paralelo: ¿deberían todos los cristianos dejar de comprar y beber vino (para ocasiones especiales o bodas), puesto que la industria del alcohol está haciendo que millones se vuelvan adictos a esa bebida?
Ahora bien, ¿qué clase de ejemplo estoy dando a mis hijos? ¿Y si mi hijo crece creyendo que visitar casinos está bien y luego se vuelve adicto al juego? Pero, por otra parte, mi hijo podría volverse adicto al vino; ¿acaso su adicción sería culpa mía por beber yo vino o cerveza en contadas ocasiones? (y no soy adicto)
R: En la Biblia no hay ningún versículo directo que prohíba a los creyentes apostar, ni tampoco nada que diga que esté permitido. (Sí hay versículos, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, que señalan que beber vino con moderación es lícito.)
Desde luego, como cristianos no hemos de leer los mandamientos de la Biblia y procurar alejarnos cuanto sea posible sin llegar a quebrantar propiamente uno de ellos. Antes bien, hemos de querer conocer el centro de la voluntad de Dios para nosotros y permanecer allí. El juego es un ámbito en el que hemos de obedecer a Dios conforme a nuestra conciencia y a nuestra comprensión de lo que le agrada.
Elementos que indican que cierto juego pudiera ser lícito
Otras formas de esparcimiento son lícitas: Usted señala que no es adicto y que no gastará más de $200. Cabría gastar $200 en un parque temático (como Disneylandia), y ello no constituye necesariamente pecado.
Testimonio cristiano. Puesto que menciona usted que llevará folletos de Chick para que la gente los lea, quizá convenga averiguar si Chick cuenta con algún folleto especialmente apropiado sobre personas que pierden todo su dinero en el juego.
Complacer a su esposa: Si esto es lo que su esposa desea hacer, y no está prohibido, convendría que hicieran juntos algo que ambos disfruten.
Elementos que indican que su participación en el juego pudiera no agradar a Dios
Ejemplo para los hijos: ¿Se volverá su hijo (y los hijos que puedan venir) adicto al juego, o apostará aunque sea una sola vez perdiendo neciamente grandes sumas de dinero? Para determinar si esto representa un problema, ¿por qué no “ensayan” usted y su esposa en privado la manera de explicarle a su hijo su asistencia al casino, ya que de todos modos tendrán que hacerlo más adelante? Vean cómo sonará para él.
Inmoralidad inevitable: ¿Habrá espectáculos procaces a la vista en el lugar donde vayan a jugar? De ser así, no debería usted apostar, ni hacer ninguna otra cosa, en ese sitio.
Qué más podría hacer: Si no apuesta, existen otros recorridos y atracciones (y algunos restaurantes excelentes) a los que podría dedicar ese tiempo.
Convicción: ¿Considera usted que su desasosiego es el Espíritu Santo redarguyéndole, o bien alguna otra cosa?
Quizá se le ocurran más razones en contra.
Procure seguir a Dios: Ore acerca de lo que Dios desearía para usted en esta situación. No tengo ningún mandamiento ni permiso directo que mostrarle, pero pido que tome usted la mejor decisión.
P: En Mateo 27:38, Marcos 15:32 y Lucas 23:39, ¿injuriaron los ladrones a Jesús, o bien uno de ellos se arrepintió y se volvió a Jesús, según Lucas 23:39?
R: Ambos ladrones injuriaron a Jesús en un principio. Sin embargo, el ladrón que estaba a la derecha de Jesús cambió después de parecer y creyó en él. Jesús le dijo que ese mismo día estaría con él en el Paraíso.
P: En Mateo 27:44 y Marcos 15:31-32, ¿en qué momento exactamente injuriaron los malhechores a Jesús?
R: La Escritura no lo precisa. Mateo y Marcos mencionan cada uno tres grupos de personas que injuriaron a Jesús: los que pasaban, los sacerdotes y los malhechores. Sin embargo, estos versículos no precisan el orden, si acaso lo dijeron una sola vez, ni cuántas veces lo hicieron. En general, no es común que alguien pronuncie una sola frase hiriente y se detenga ahí.
Hoy en día los cristianos pueden ser ridiculizados por su fe por delincuentes, por completos desconocidos e incluso por falsos dirigentes religiosos.
P: En Lucas 21:7, ¿enseñó Jesús acerca de los últimos tiempos en el Templo, o bien en el monte de los Olivos, como muestran Mateo 24:3-44 y Marcos 13:3-37?
R: Jesús enseñó esto en el monte de los Olivos y, posiblemente, mientras se dirigían allá. Lucas 21 nunca señala que Jesús estuviera en el Templo cuando enseñó esto.
P: En Mateo 27:32, Marcos 15:21 y Lucas 23:26, ¿llevó Simón de Cirene la cruz de Jesús, o bien la llevó Jesús, como muestra Juan 19:17?
R: Ambos. Por lo general era costumbre que el condenado llevara su propia cruz, conforme señala Juan 19:17. Sin embargo, Jesús se hallaba tan débil, tras los azotes y los golpes, que no pudo llevar su cruz todo el trayecto. Por ello los romanos obligaron a un transeúnte, Simón de Cirene, a llevarla el resto del camino.
P: En Mateo 27:32, Marcos 15:21 y Lucas 23:26, ¿contamos con alguna evidencia extrabíblica sobre Simón de Cirene?
R: Es muy probable que sí. En el valle de Cedrón, en Jerusalén, se halló un osario (caja de huesos) anterior al año 70 d.C. con la inscripción “Alejandro (hijo) de Simón”, “Alejandro el cireneo”. Para mayor información, véase:
E. L. Sukenik, BASOR 88 (1942): 38. Inscripciones no publicadas sino hasta 1962: N. Avigad, “A Depository of Inscribed Ossuaries in the Kidron Valley”, IEJ 12 (1962): 1-12 + láms. 1-4.
No publicado en formato divulgativo sino hasta 2002-03. “Treasures in the Storeroom: Family Tomb of Simon of Cyrene”, Biblical Archaeology Review, julio-agosto de 2003.
P.
W. van der Horst, Ancient Jewish Epitaphs: An Introductory Survey of a
Millennium of Jewish Funerary Epigraphy (300 a.E.C.-700 E.C.) (Kampen: Kok
Pharos, 1991), 140-141.
Biblical Archaeology Review, julio-agosto de 2003, p. 51. Cf. http://israelpalestineguide.files.wordpress.com/2010/06/alexander-simon-ossuary-a-second-look-from-bar.pdf
P: En Mateo 27:48; Marcos 15:23; Lucas 23:36 y Juan 19:29, ¿qué se le dio exactamente a beber a Jesús en la cruz?
R: Mateo 27:48 dice “vinagre”; Marcos 15:23 dice “vino mezclado con mirra”; Lucas 23:36 dice “vinagre”; y Juan 19:29 dice “vinagre”. Ahora bien, “hiel/vinagre” no designa una sustancia, sino la descripción de algo amargo, y la mirra era amarga.
P: En Mateo 27:37, Marcos 15:26, Lucas 23:38 y Juan 19:19, ¿qué se escribió exactamente en el letrero colocado sobre la cabeza de Jesús?
R: Primero cinco datos relacionados con la respuesta, y después dos respuestas.
1. Ante todo, no hubo un solo mensaje, sino tres, pues Juan 19:20 señala que el letrero estaba escrito en arameo, latín y griego.
2. He aquí lo que consignan los evangelistas.
Mateo 27:37 dice: “ESTE ES JESUS EL REY DE LOS JUDIOS.”
Marcos 15:26: “EL REY DE LOS JUDIOS.”
Lucas 23:38: “ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.”
Juan 19:19: “JESUS NAZARENO, REY DE LOS JUDIOS”
3. Los escritores antiguos parafraseaban con frecuencia. Lo que aquí tenemos es exacto, pero no preciso. Así, por ejemplo, si un escritor consignó “Éste es Jesús, el rey de los judíos” y otro “el rey de los judíos”, ambos pudieron estar consignando la misma inscripción. El primero simplemente consignó una parte mayor de ella que el segundo.
4. Papías, discípulo del apóstol Juan, consigna que Mateo se escribió originalmente en la lengua de los hebreos (¿arameo?) y que después se tradujo al griego. Los demás escritores redactaron en griego. Media, pues, una traducción entre lo dicho y lo que los evangelistas consignaron.
5. Al margen de las diferencias entre los tres letreros, Marcos parece limitarse a consignar lo que es común a todos ellos.
Primera respuesta: Los tres mensajes en tres lenguas distintas se consignan en Mateo, Lucas y Juan. Marcos consigna lo común entre ellos. Probablemente Pilato no sabía arameo, de modo que se escribiría en latín y se traduciría al griego y al arameo para que todos pudieran leerlo.
Segunda respuesta: Puesto que los evangelistas consignan palabras traducidas, y ciertos elementos —como “Éste es” frente a “El”— suelen fundirse en una traducción, tenemos certeza del mensaje de los letreros, pero no de las palabras exactas. Con todo, lo importante aquí es el mensaje, no las palabras exactas.
P: ¿Cuáles fueron exactamente las siete cosas que Cristo pronunció en la cruz, y en qué orden?
R: Si bien el orden que aparece en los evangelios no es necesariamente aquel en que se pronunciaron, lo más sencillo es suponer que guardan orden cronológico, a saber:
1. Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Lucas 23:34a
2. Mujer, he ahí tu hijo; he ahí tu madre. Juan 19:25-27
3. De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso. Lucas 23:43b
4. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Mateo 27:46; Marcos 15:34
5. Sed tengo. Mateo 27:48; Juan 19:28-29
6. Consumado es. Juan 19:30
7. Justo antes de morir, Jesús dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.” Lucas 23:46a
Desde luego, Jesús pudo haber pronunciado otras palabras también.
P: En los Evangelios, ¿murió Jesús realmente en la cruz, o bien Dios sustituyó milagrosa e imperceptiblemente a otra persona, como sostiene el Corán musulmán?
R: Las distintas concepciones de cristianos y musulmanes constituyen una diferencia fundamental entre ambas religiones.
Los cristianos sostienen que efectivamente fue Jesús, porque todos los relatos, tanto cristianos como no cristianos, señalan que fue Jesús. El Alá de los musulmanes es distinto del Dios de la Biblia, y Alá ha engañado a todo su pueblo haciéndole creer que sustituyó a otro.
Los musulmanes sostienen que Alá es el mismo que el Dios de la Biblia. La sustitución de Jesús por parte de Alá no sería detectable por nadie y, por tanto, no habría evidencia histórica alguna de dicha sustitución.
Ambos pueden coincidir en dos cosas: 1) Cuando menos, pareció que Jesús murió en la cruz. 2) En algún momento, el dios del islam engañó por completo y deliberadamente a su propio pueblo.
P: En Mateo 27:45; Marcos 15:33 y Lucas 23:44-45, ¿qué evidencia extrabíblica existe de que “hubo tinieblas sobre toda la tierra” durante la crucifixión de Jesús?
R: No es razonable esperar que toda cultura consignara unas tinieblas. Por ejemplo, se ha calculado que un eclipse solar oscureció Egipto el 12 de diciembre del año 504 a.C. y, sin embargo, no existen registros históricos al respecto entre los egipcios, pueblo altamente civilizado, ni entre ningún otro. Véase http://www.informationblast.com/500s_BC.html para mayor información. Esto ocurrió durante la Pascua (esto es, con luna llena), de modo que no pudo tratarse de un eclipse solar ordinario; fueron unas tinieblas insólitas. Además, las tinieblas se extendieron desde la hora sexta hasta la hora nona. Los eclipses naturales no duran tres horas. Lo máximo que teóricamente podría durar un eclipse son unos siete minutos, según https://www.wku.edu/eclipse/duration.php.
No obstante, el historiador palestino no cristiano Tales (escrito también Talo) escribió en el año 52 d.C., menos de 20 años después de la crucifixión. Consignó que unas tinieblas acompañaron la crucifixión de Jesús.
El historiador samaritano Talo, a quien no debe confundirse con el filósofo griego Tales, gozaba de bastante renombre.
El Discurso exhortatorio a los griegos del pseudo-Justino Mártir (posterior al año 165 d.C.), cap. 9, p. 277, menciona a Talo, Filón, Josefo y otros.
Teófilo, A Autólico, cap. 29, p. 120, menciona a Talo, así como al anterior historiador caldeo Beroso, en la p. 121.
El Octavio de Minucio Félix, cap. 22, p. 186, menciona al historiador Talo.
El Apologético de Tertuliano, cap. 19, p. 33, menciona a Talo y a Josefo.
Julio Africano, fragmento 18, p. 136.
Flegón fue un escritor griego de Caria que escribió poco después del año 137 d.C. Consignó que en el cuarto año de la olimpiada 202.ª [33 d.C.] hubo “el mayor eclipse de sol” y que “se hizo de noche a la hora sexta del día [las doce del mediodía], de suerte que hasta aparecieron estrellas en el cielo. Hubo un gran terremoto en Bitinia, y muchas cosas fueron derribadas en Nicea.” (El caso de Cristo, p. 111.) Orígenes (225-254 d.C.) menciona asimismo que Flegón escribió acerca de las tinieblas en el libro decimotercero o decimocuarto de dicho autor. Orígenes, Contra Celso, libro 2, cap. 14, p. 437; libro 2, cap. 33, p. 445; libro 2, cap. 59, p. 455.
El Diatessaron de Taciano (c. 172 d.C.), sección 51, p. 123, señala que hubo tinieblas cuando Jesús fue crucificado, desde la hora sexta hasta la novena. El Diatessaron de Taciano, sección 52, p. 123, señala que hubo un terremoto cuando Jesús murió.
Melitón de Sardis (170-177 d.C.) señala que la tierra tembló, el sol huyó y el día se mudó, pues no podían soportar que su Señor pendiera de un madero. Del discurso sobre el alma y el cuerpo, cap. 2, Padres antenicenos, vol. 8, p. 756
Ireneo, en Contra las herejías (182-188 d.C.), libro 4, cap. 34, p. 512, señala: “Y los sucesos vinculados a la pasión del Señor, que fueron anunciados de antemano, en ningún otro caso se cumplieron. Pues ni ocurrió a la muerte de hombre alguno de los antiguos que el sol se pusiera a mediodía, ni se rasgó el velo del templo, ni tembló la tierra, ni se hendieron las peñas, ni resucitaron los muertos, ni ninguno de aquellos hombres [de antaño] resucitó al tercer día ni fue recibido en el cielo… Por tanto, los profetas no hablaron de ningún otro sino del Señor, en quien concurrieron todas las señales antes dichas.”
Tertuliano (c. 200 d.C.), en Sobre el ayuno, cap. 10, vol. 4, p. 109, menciona asimismo las tinieblas que acompañaron la crucifixión de Jesús. Lo menciona también en Respuesta a los judíos, cap. 12, p. 170.
Hipólito fue obispo de Porto (222-235/236 d.C.). Menciona que por causa de Jesús “el sol se oscurece, el día queda sin luz, las peñas se hienden, el velo se rasga, los cimientos de la tierra se estremecen, los sepulcros se abren y los muertos resucitan”. Contra la herejía de un tal Noeto, cap. 17, p. 230
Las ebionitas Recogniciones de Clemente (c. 211-250 d.C.), libro 1, cap. 42, p. 88, señalan que Jesús padeció por nosotros, que el sol se oscureció y que los montes se hendieron cuando fue a la cruz. Y resucitó.
Orígenes (que escribió entre los años 225 y 254 d.C.) menciona las tinieblas sobre la tierra y los sepulcros abiertos, en Contra Celso, libro 2, capítulo 33, p. 445.
Cipriano de Cartago (c. 246-258 d.C.): “el Verbo de Dios es llevado en silencio al matadero. Y cuando ante la cruz del Señor los astros se confunden, los elementos se perturban, la tierra tiembla, la noche excluye al día, el sol…” Tratados de Cipriano, tratado 9, cap. 7, p. 486
Dionisio de Alejandría (246-265 d.C.) menciona el terremoto de Mateo. Carta al obispo Basílides, canon 1, p. 94.
Arnobio (297-303 d.C.), en Contra los paganos, libro 1, cap. 53, p. 428, menciona las tinieblas ocurridas durante la muerte de Jesús.
Atanasio (318 d.C.) señala (de manera implícita) que el sol se oscureció y la tierra se estremeció cuando el Salvador murió. La encarnación del Verbo, cap. 49.4, p. 63
Lactancio (260-325 d.C.): un terremoto a la misma hora en que Jesús murió, y el sol retiró súbitamente su luz, habiendo tinieblas desde la hora sexta hasta la novena. Instituciones divinas, libro 4, cap. 19, p. 122.
Alejandro de Alejandría (313-326 d.C.) menciona cómo los sepulcros se abrieron, la tierra se estremecía, las lumbreras se atemorizaron, el sol y la luna desaparecieron y las estrellas retiraron su resplandor mientras Jesús padecía en la cruz. Epístolas sobre la herejía arriana, epístola 5.6, p. 301
Después de Nicea (325 d.C.)
Hilario de Poitiers (355-367/368 d.C.) (parcial): “La creación queda libre por la mediación de esta ofrenda por el pecado; las peñas mismas pierden su solidez y su fuerza.” Sobre la Trinidad, libro 3, cap. 11, p. 65
Atanasio (c. 371 d.C.) señala: “el sol retiró sus rayos, la tierra tembló y las peñas se hendieron,…” Carta personal 61 (A Máximo), cap. 2, p. 578
Atanasio (356-360 d.C.) menciona que el velo se rasgó, el sol se ocultó, las peñas se hendieron y los muertos que estaban en los sepulcros resucitaron. Cuatro discursos contra los arrianos, discurso 3, cap. 29, p. 424
Efrén el Sirio (350-378 d.C.) señala que hubo tinieblas y terremoto cuando Jesús murió. Himnos de la Natividad, himno 3, p. 273.
Cirilo de Jerusalén (c. 349-386 d.C.) mencionó que el sol retrocedió en tiempos de Ezequías y que el sol se eclipsó por causa de Cristo. (Primera catequesis 2, Padres nicenos y postnicenos, p. 12)
Cirilo de Jerusalén (c. 349-386 d.C.) señala que el sol se oscureció durante la crucifixión. Primera catequesis 4, cap. 10, Padres nicenos y postnicenos, p. 21; y que las peñas se hendieron. Catequesis 4, cap. 11, p. 22
Gregorio Nacianceno (330-391), al exponer la crucifixión de Jesús, señala: “Envolvió en tinieblas al mundo visible” y “…pues las misteriosas puertas del Cielo se abren; las peñas se hienden, los muertos se levantan. Muere, mas da vida, y con su muerte destruye la muerte.” Sobre el Hijo. Tercer discurso teológico, cap. 20, p. 309
Teodoro de Mopsuestia (392-423/429 d.C.) señala que el sol y la luna se oscurecieron efectivamente en tiempos de Cristo. Menciona asimismo “la sangre salvadora de Cristo el Señor”. Comentario sobre Joel, cap. 2, p. 119
Agustín de Hipona (388-430 d.C.) menciona las tinieblas ocurridas cuando Jesús fue crucificado. La ciudad de Dios, libro 3, cap. 15, p. 51.
P: En los Evangelios, ¿son meramente figuradas y no ocurrieron realmente las tinieblas, el terremoto y el velo rasgado que se mencionan al ser crucificado Cristo, por no haberse consignado en ninguna otra parte, como afirma Algunas preguntas contestadas, pp. 37-38?
R: No. Véase la pregunta anterior para la evidencia relativa a las tinieblas, y la pregunta sobre Mateo 27:51 para la evidencia relativa al terremoto.
P: En Lucas 23:45-46, el escéptico Bart Ehrman afirma que el velo del Templo se rasga estando Jesús aún con vida, mientras que en Marcos se rasga después de su muerte. (Jesús, interrumpido, p. 68) Pregunta después si el velo rasgado representa que Dios rechaza el sistema judío de culto, o bien si simboliza que Jesús expía por nosotros. (también en Jesús, interrumpido, p. 52)
R: Dos puntos que conviene considerar en la respuesta. 1) Desde luego, el velo rasgado puede representar más de una cosa, sobre todo cuando ambas están estrechamente relacionadas. Con todo, no simboliza propiamente que Dios rechazara el sistema judío de culto, sino más bien que, habiendo Jesús expiado ya los pecados, el sistema judío de culto había concluido. (En efecto, el templo sería destruido dentro de los cuarenta años siguientes.)
2) Lucas no precisa el momento en que el velo se rasgó en dos. Lucas 23:44-46 señala que hubo tinieblas desde la hora sexta hasta la novena, que el velo del templo se rasgó por medio y que Jesús clamó antes de morir. No precisa el orden.
P: Respecto de Lucas, el escéptico Bart Ehrman señala en Jesús, interrumpido, pp. 46-47: “La muerte de Jesús es importante tanto para Marcos como para Lucas. Pero para Marcos su muerte es una expiación; para Lucas es la razón por la que las personas advirtieron que son pecadoras y necesitan volverse a Dios en busca de perdón. La razón de la muerte de Jesús es, pues, bastante distinta según qué autor se lea.” (también en Jesús, interrumpido, p. 94)
R: Ehrman pretende inventar una diferencia de creencia entre Marcos y Lucas donde no la hay. El propio Ehrman reconocería que Lucas y Hechos son del mismo autor. Probablemente una de las formulaciones más claras de la expiación por parte de Lucas se halla en Hechos 5:30-31: “El Dios de nuestros padres levantó á Jesús, al cual vosotros matasteis colgándole en un madero. A éste ha Dios ensalzado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar á Israel arrepentimiento y remisión de pecados.” (subrayado añadido para señalar dónde se equivoca Ehrman.)
P: En Mateo 27:54 y Marcos 15:39, ¿dijo el centurión “verdaderamente Hijo de Dios era éste”, o bien “verdaderamente este hombre era justo”, según señala Lucas 23:47?
R: Ambas cosas. El centurión no estaba limitado a pronunciar una sola frase. Los evangelios con frecuencia no citaban textualmente ni incluían cada palabra, de modo que es probable que el centurión dijera además otras cosas.
La mayoría coincidiría en que, durante todo el lapso transcurrido desde la muerte de Jesús hasta que quisieron cerciorarse de que estaba muerto y bajaron su cuerpo de la cruz, el centurión dispuso de tiempo de sobra para pronunciar más de una frase. Resultaría bastante extraño que el centurión hubiera guardado absoluto silencio salvo por una sola frase.
P: ¿Cómo es una armonía de los Evangelios posterior a la Resurrección?
R: Ante todo, debo reconocer que aquí no he hecho sino “redescubrir el hilo negro”. Ya en los años 246-265 d.C., Dionisio, obispo de Alejandría, demostró que los evangelistas no “discrepaban ni se contradecían entre sí” y ofreció una armonía buena y bastante completa de los evangelios posterior a la resurrección, en su Carta 5, al obispo Basílides, canon 1, Padres antenicenos, vol. 6, pp. 94-95. En todo caso, he aquí una armonía de estos 29 acontecimientos, la cual concuerda con la suya.
Los números remiten a sucesos que forzosamente guardan orden, y las letras, tales como a, b, c, remiten a sucesos que pudieron ocurrir en cualquier orden. Las palabras en negritas señalan los indicadores de tiempo, orden y lugar. Los versículos subrayados señalan los pasajes que no guardan orden cronológico.
Después de que Jesús resucitó de entre los muertos: Mateo 28; Marcos 16; Lucas 24; Juan 20-21
R1a. Pasado el sábado, María Magdalena, la otra María [la madre de Jacobo], Salomé y las mujeres se ponen en camino hacia el sepulcro. Mateo 28:1b; Marcos 16:1-3; Lucas 24:1; Juan 20:1
R2a. Hubo un terremoto cuando el ángel arrojó lejos la piedra. Los guardias quedaron como muertos. Mateo 28:2-4
R2b. El ángel arrojó lejos la piedra. Marcos 16:4; Lucas 24:2
R1b. No se halla el cuerpo, y dos “varones” hablan a las mujeres. Lucas 24:3-8; Juan 20:2
R3. La mañana en que Jesús resucitó, un ángel se aparece a las mujeres y les indica que digan a los discípulos que vayan a Galilea. Mateo 28:5-7; Marcos 16:5-8
R4a. Mientras las mujeres regresaban apresuradamente, Jesús se aparece también a ellas y les indica que digan a los discípulos que vayan a Galilea. Mateo 28:8-10
R4b1. Cuando las mujeres regresaron del sepulcro, los discípulos no les creen. Lucas 24:9-11
R4b2. Pedro y Juan corren al sepulcro; Juan llega primero. Lucas 24:12; Juan 20:3-9
R4b3. Después, los discípulos regresan a sus casas [en Jerusalén]. Juan 20:10
R4c. Los guardias informan a los sacerdotes; éstos los sobornan entonces. Mateo 28:11-15
R4d. Mientras María lloraba, dos varones y después Jesús se aparecen a María Magdalena. Marcos 16:9-11; Juan 20:11-18
R5. El mismo día, camino de Emaús, Jesús se aparece a dos discípulos (no de entre los once). Permanece con ellos hasta el atardecer. Marcos 16:12; Lucas 24:13-29
R6. En seguida, los dos discípulos regresaron apresuradamente a Jerusalén (a 7 millas de distancia) y se lo refirieron a los 11 discípulos. Marcos 16:13; Lucas 24:33-35
R7. En Jerusalén, al atardecer del mismo día en que Jesús resucitó, mientras los dos hablan con los discípulos, Jesús se aparece, por primera vez, a diez discípulos. Juan 20:19-23
R8. Los demás discípulos dicen a Tomás que han visto a Jesús. Juan 20:25
R9. Ocho días después, Jesús se aparece, por segunda vez, a los once discípulos, incluido Tomás. Marcos 16:14; Juan 20:19,26-31
R10. Jesús se les aparece (por tercera vez) junto al mar de Tiberias [Galilea]. Pescaron 153 peces. Mateo 28:19-20; Juan 21:1-14
R11a. Por tres veces, Jesús pregunta a Pedro si lo ama. Juan 21:15-23
R11b1. Jesús se aparece a más de 500 seguidores. 1 Corintios 15:6
R11b2. Jesús se aparece a Jacobo, su hermano. 1 Corintios 15:6
R12. En Galilea, Jesús se aparece a los discípulos y les da la gran comisión. Mateo 28:16-20; Marcos 16:15-18
R13. Regresan a Jerusalén, hospedándose allí o bien en Betania, un suburbio.
R14. Mientras comían, Jesús les ordena permanecer en Jerusalén hasta que fueran investidos de poder desde lo alto (Lucas 24:49; Hechos 1:4). Ellos obedecen este mandato. Lucas 24:52
R15. Jesús los conduce a Betania, suburbio de Jerusalén situado en la ladera del monte de los Olivos. Lucas 24:50
R16. Cuarenta días después de la resurrección (Hechos 1:3), Jesús asciende al cielo entre las nubes en Betania, en la ladera del monte de los Olivos. Marcos 16:19; Lucas 24:50-51; Hechos 1:9-11
R17a1. Al regresar a Jerusalén, los apóstoles permanecen en el templo. Lucas 24:52-53
R17b. Los 11 apóstoles eligen a Matías para reemplazar a Judas. Hechos 1:15-26
R18. En Jerusalén, en Pentecostés (50 días después de la Pascua), los apóstoles son llenos del Espíritu Santo. Hechos 2
R19. Después de esto, los apóstoles viajan libremente. Marcos 16:20
P: En Mateo 28:1, Marcos 16:2 y Lucas 24:1, ¿se hallaba María en el sepulcro justo después de la salida del sol, o bien se dirigió al sepulcro siendo aún oscuro, según señala Juan 20:1?
R: Ambas cosas son verdaderas. Juan 20:1 señala que caminaron hacia el sepulcro siendo aún oscuro, pero Marcos 16:2 muestra que llegaron al sepulcro ya salido el sol. Si se habían hospedado en Betania, y el sepulcro se hallaba justo a las afueras de Jerusalén, el trayecto desde el suburbio hasta Jerusalén habría tomado cierto tiempo.
P: En Mateo 28:1; Marcos 16:1-2; Lucas 24:1 y Juan 20:1, ¿por qué acudieron las mujeres al sepulcro, si había sobre él un sello romano, según Mateo 27:62-66?
R: Hay dos respuestas posibles, pero la segunda es más probable.
Las mujeres suponían que se les permitiría: No era costumbre ordinaria poner un sello y una guardia de soldados romanos sobre un sepulcro. Los principales sacerdotes y los fariseos pidieron expresamente a Pilato que “se asegure el sepulcro hasta el día tercero”, según Mateo 27:64. Las autoridades no querían prohibir las costumbres funerarias, sino únicamente cerciorarse de que nadie robara el cuerpo, de modo que cabría esperar que a las mujeres se les permitiera hacerlo.
Las mujeres desconocían lo del sello y la guardia: Custodiar el sepulcro de un reo y colocar en torno a él un sello romano y una guardia de soldados romanos era sumamente insólito. Lucas 23:55-56 señala que las mujeres siguieron a José para ver dónde era puesto el cuerpo de Jesús, y que después se marcharon a casa a preparar especias aromáticas y ungüentos. En otras palabras, no se quedaron rondando el sepulcro. La petición del sello y la guardia no se formuló sino hasta el día siguiente, conforme a Mateo 27:62. De modo que es probable que las mujeres desconocieran la existencia de sello y guardia alguna.
P: En Mateo 28:1; Marcos 16:1-2; Lucas 24:1 y Juan 20:1, ¿por qué acudieron las mujeres al sepulcro a envolver el cuerpo, si José de Arimatea y Nicodemo ya lo habían envuelto, según Juan 19:39?
R: Jesús murió alrededor de las 3:00 de la tarde, y habría mediado cierto lapso entre la petición del cuerpo por parte de José de Arimatea, la comprobación por Pilato de que Jesús estaba efectivamente muerto, el descendimiento del cuerpo y su traslado al sepulcro. No habrían dispuesto de tiempo suficiente antes del anochecer para una sepultura en forma (piénsese en algo semejante a una momia egipcia). Así pues, José y Nicodemo, en Juan 19:38-39, realizaron la primera parte, incluidas algunas especias aromáticas, a fin de preservar el cuerpo de la descomposición durante unos días; después regresarían para envolverlo debidamente, esto es, ceñir vendas de lienzo en torno a sus brazos, piernas, torso y cabeza, a la luz del día, el domingo. Pudiera parecer una tarea algo macabra, pero era una costumbre común en aquella época.
Además, si bien no conocemos gran cosa sobre las prácticas funerarias judías de aquel tiempo, en las prácticas funerarias egipcias parte de la preparación del cuerpo no se realizaba sino algunos días después.
P: En Marcos 16:1-8, Mateo 28:1-8, Lucas 24:1-11 y Juan 20:1-12, ¿cuál es el significado de que fueran las mujeres quienes vieron el sepulcro vacío?
R: Cuatro puntos que conviene considerar en la respuesta.
a) Si bien los judíos no embalsamaban a sus muertos, sí empleaban especias aromáticas al sepultarlos. Esto NO constituía en modo alguno un testimonio de que las mujeres creyeran que Jesús resucitaría de entre los muertos. Antes bien, era el gesto de unas mujeres que acudían amorosamente a cumplir con su deber, con una mezcla de amor y desengaño. ¿Seguiría usted sirviendo fielmente a Dios si se topara con el desengaño?
b) En la cultura griega y latina se tenía a las mujeres en menos que a los hombres. Si alguien hubiera querido alterar el relato para hacerlo más atractivo a los lectores, bien pudo haber omitido esta parte, o bien haber consignado que fueron los hombres, y no las mujeres, quienes vieron primero el sepulcro. Ello indica que se limitaron a consignar lo ocurrido.
c) De igual modo, en la cultura judía se tenía a las mujeres por importantes, salvo que su testimonio se consideraba carente de valor, según la Mishná judía, Rosh Ha-Shaná 1.8.
d) Dios pudo haber concedido a quien fuera la honra de ser el primero en ver a Jesús resucitado, pero optó por concedérsela a las mujeres. Quizá sea ésta una señal para todas las culturas, incluida la nuestra, de que en general debemos honrar, creer y confiar en las mujeres tanto como en los hombres.
P: En Marcos 15:47, ¿fueron María Magdalena y María madre de Josés quienes vieron dónde ponían a Jesús, o bien fueron “las mujeres que con él habían venido de Galilea”, según señala Lucas 23:55?
R: Ambas cosas. Por una parte, “mujeres de Galilea” puede significar mujeres que viajaron con Jesús desde Galilea, sin que forzosamente hubieran nacido allí. Por otra parte, Magdala era una población de Galilea, situada en la ribera oriental del mar de Galilea.
P: En Mateo 28:1, ¿estaba el sepulcro cerrado, o bien la piedra había sido removida, según señala Lucas 24:2?
R: Lucas 24:2 señala que la piedra ya había sido removida para cuando ellas llegaron. Mateo 28:2 menciona asimismo que la piedra fue removida, a modo de explicación de Mateo 28:1. Nada indica que las mujeres estuvieran presentes cuando la piedra fue removida.
P: En Marcos 16:4, el escéptico Bart Ehrman pregunta si la piedra ya había sido removida, o bien si la removió un ángel [supuestamente] estando las mujeres allí (Mateo 28:2).
R: En ambos evangelios la piedra fue removida antes de que el ángel hablara con las mujeres. Mateo 28:2 no señala que las mujeres estuvieran presentes en el momento en que la piedra fue removida.
P: En Mateo 28:1-8, Marcos 16:1-8, Lucas 24:1-10 y Juan 20:1-8, ¿qué ocurrió cuando Jesús resucitó?
R: Jesús volvió a estar vivo dentro de su cuerpo físico. Su cuerpo físico real, con las cicatrices, todavía podía ser tocado (Juan 20:27; Mateo 28:9; Lucas 24:39) y podía comer (Lucas 24:41-43). Jesús señaló que su cuerpo posterior a la resurrección tenía carne y huesos, en Lucas 24:39, ¡y creo que coincidirá usted en que Jesús lo sabría mejor que nadie! Sin embargo, el cuerpo de Jesús era un cuerpo físico glorificado, capaz de atravesar muros (Juan 20:19-20) y de desaparecer (Lucas 24:31).
Tertuliano (198-220/240 d.C.): Cristo murió por nuestros pecados y resucitó en su carne. Es el fundamento mismo del evangelio, de nuestra salvación. Cinco libros contra Marción, libro 3, cap. 8, p. 328
Novaciano (250/254-256/257 d.C.): “Que él [Jesús] resucitó en la misma sustancia corporal en la que murió, lo prueban las heridas de ese mismo cuerpo; y así muestra en su carne las leyes de nuestra resurrección, en cuanto que restauró en su resurrección el mismo cuerpo que había tomado de nosotros.” Tratado sobre la Trinidad, cap. 10, p. 620.
Adamancio (c. 300 d.C.) examina la hipótesis de que Jesús padeciera solamente en apariencia: “Si padeció en apariencia y no en realidad, entonces Herodes lo juzgó solamente en apariencia; en apariencia Pilato se lavó las manos respecto de él, y en apariencia Judas lo entregó. Caifás, del mismo modo, lo entregó en apariencia; los judíos lo prendieron en apariencia, y los apóstoles…. Aun su sangre fue derramada en apariencia; los evangelistas predicaron el Evangelio en apariencia; Cristo vino del cielo en apariencia, y en apariencia ascendió. También la salvación del género humano fue en apariencia y no en verdad. ¿Por qué, entonces, dice Cristo: ‘Yo soy la verdad’?” Diálogo sobre la fe verdadera, quinta parte, cap. 851a, p. 149
P: En Juan 20:1, ¿acudió María Magdalena sola al sepulcro, o bien María Magdalena y la otra María (Mateo 28:1), o Magdalena, María la madre de Jacobo y Salomé, según Marcos 16:1, o Magdalena, Juana, María la madre de Jacobo y otras mujeres, según Lucas 24:10?
R: María Magdalena, Juana, María madre de Jacobo y las demás mujeres acudieron todas. Juan 20:1 NO señala que María acudiera sola. Si acudieron varias mujeres, sigue siendo exacto, aunque no tan preciso, mencionar a una, dos o tres de ellas. Si algunas llegaron antes y otras poco después, sigue siendo exacto que un relato señale que acudieron algunas y que otro mencione al grupo entero.
P: En Mateo 28:2-5 y Marcos 16:5, ¿había un solo ángel, o bien había dos ángeles, según Lucas 24:4 y Juan 20:12?
R: Si había dos o más ángeles, entonces es también correcto decir que había un ángel. Éste es uno de tantos ejemplos en que los relatos evangélicos son exactos, pero no precisos.
P: En Mateo 28:8, ¿dijeron las mujeres a los discípulos, o bien no dijeron nada a nadie, según señala Marcos 16:8? (Jesús, interrumpido, p. 48)
R: Es evidente que Marcos no quiso decir que las mujeres no se lo contaran a nadie por el resto de sus vidas. Ciertamente, no se lo dijeron a nadie con quien se cruzaran mientras huían del sepulcro. Si se lee todo Mateo 28:8-10, las mujeres corrieron sin decírselo aún a nadie, y entonces Jesús salió a su encuentro. Jesús les dijo que avisaran a sus hermanos (esto es, a los discípulos). Si uno quisiera ser puntilloso, en rigor Mateo 28 no señala propiamente que las mujeres obedecieran y se lo dijeran a alguien. Sin embargo, la conducta de los discípulos da a entender con fuerza que las mujeres sí se lo dijeron.
P: En Mateo 28:9, ¿reconoció María Magdalena a Jesús cuando éste se le apareció por primera vez, o bien no lo reconoció, según señala Juan 20:14?
R: Mateo 28:9 no precisa cuán pronto reconoció María a Jesús; se limita a referir que en ese momento sí lo reconocieron. En Juan 20:14, María no advirtió al principio que fuera Jesús. Pero Juan 20:15-17 muestra también que después SÍ lo reconoció.
P: En Juan 20:29, ¿son bienaventurados quienes creen sin haber visto, o bien son bienaventurados quienes ven, según Lucas 10:23?
R: Jesús dice dos cosas distintas en contextos distintos, y ambos son bienaventurados, aunque de maneras distintas.
En Juan 20:29, Jesús NO dijo que quienes presenciaron personalmente una aparición de la resurrección no fueran bienaventurados. Antes bien, Jesús dijo a Tomás, el incrédulo: “Porque me has visto, Tomás, creiste: bienaventurados los que no vieron y creyeron.” (RV1909) Tomás hacía de la aparición de Jesús resucitado el fundamento de su fe. Jesús decía que son más bienaventurados (dignos de mayor encomio) quienes, aun teniendo los milagros como sustento de su fe, no hacen de ellos el fundamento de la misma, como hizo Tomás.
En Lucas 10:23, Jesús dice a los discípulos (incluido Tomás) que eran bienaventurados (esto es, sumamente favorecidos) por presenciar de primera mano lo que veían.
¿Cuál es el fundamento de su fe en Cristo? Si son solamente los milagros, ¿qué ocurriría si Satanás perpetrara un milagro falso? Si es solamente la apologética, ¿qué ocurriría si se topara usted con un no cristiano que fuera mejor polemista? Si es solamente tener respuesta para toda objeción bíblica, ¿qué ocurriría si alguien planteara una objeción bíblica nueva para la que no tuviera respuesta? El fundamento de nuestra fe debe ser nuestra relación con Cristo; todas esas otras cosas son buenas para sustentar nuestra fe, pero no deben constituir su fundamento.
P: En Lucas 24:44, ¿dividían los judíos la Biblia en tres secciones, o bien en solo dos, como muestra Mateo 5:17?
R: Los judíos se referían a ella de ambas maneras, y Jesús también.
La Ley y los Profetas: Los judíos llamaban al Antiguo Testamento la Ley y los Profetas, conforme a Mateo 5:17-18; Lucas 24:27 (Moisés y los Profetas); Zacarías 7:12 (la ley o los profetas anteriores); 2 Macabeos 15:9; y el Manual de Disciplina de Qumrán 9.11.
División tripartita (Ley, Profetas, Escritos): el Prólogo del Eclesiástico (c. 132 a.C.); Filón de Alejandría (c. 40 d.C.): “…estudiando en aquel lugar las leyes y los sagrados oráculos de Dios enunciados por los santos profetas, e himnos, y salmos, y toda suerte de otras cosas…” Sobre la vida contemplativa 25, p. 700; Josefo (37-100 d.C.), Contra Apión 1.8; y el Talmud de Babilonia (siglo IV d.C.). El Prólogo del Sirácida dice “la Ley, los Profetas y los demás libros de los padres”. Sirácida 39:1 dice “ley, sabiduría, profecía”. La Carta Halájica de Qumrán dice “el libro de Moisés, los Profetas, y David y la historia de la generación” (4QMMT).
Al parecer, a Jesús no le preocupaba demasiado la división exacta, con tal de que los lectores entendieran lo que quería decir, pues se refirió a la Ley, los Profetas y los Salmos en Lucas 24:44.
P: En Lucas 24:49, ¿debían los discípulos permanecer en Jerusalén, o bien fueron a Galilea, según Mateo 28:10,16?
R: Primero se les indicó que fueran a Galilea, cosa que hicieron tras una demora de ocho días. Después regresaron a Jerusalén, y Jesús les dijo que permanecieran allí hasta ser investidos del poder de lo alto. He aquí el orden de los acontecimientos durante los 40 días en que Jesús estuvo sobre esta tierra, después de su resurrección y antes de su ascensión.
R2. Id a Galilea, es lo que un ángel les dijo la mañana en que Jesús resucitó (Marcos 16:7). Jesús se apareció también a las mujeres y les indicó que dijeran a los discípulos que fueran a Galilea (Mateo 28:9-10).
R7. En Jerusalén, al atardecer del mismo día en que Jesús resucitó, mientras los dos hablaban con los once, Jesús se apareció a diez discípulos (Juan 20:19-23).
R9. Ocho días después, Jesús se apareció de nuevo a todos los discípulos, incluido Tomás (Juan 20:19,24-29).
R10. Fueron a Galilea, junto al mar de Tiberias [Galilea] (Mateo 28:19-20; Juan 21:1-24).
R14. Regresaron a Jerusalén, hospedándose allí o bien en Betania, un suburbio. (implícito)
R15. Mientras comían, Jesús les ordenó permanecer en Jerusalén hasta que fueran investidos de poder desde lo alto (Lucas 24:49; Hechos 1:4). Ellos obedecieron este mandato (Lucas 24:52).
R16. Jesús los condujo a Betania, suburbio de Jerusalén situado en la ladera del monte de los Olivos (Lucas 24:50).
R17. Cuarenta días después de la Resurrección (Hechos 1:3), Jesús ascendió al cielo entre las nubes (Marcos 16:19; Lucas 24:50-51; Hechos 1:9-11).
R19. Fueron llenos del poder del Espíritu Santo en Pentecostés, esto es, 50 días después de la Pascua (Hechos 2).
R20. Después de eso, se desplazaban libremente entre Jerusalén y otras ciudades.
Véase la pregunta relativa a la armonía posterior a la Resurrección para la secuencia completa de acontecimientos.
P: ¿Es históricamente fidedigno el “Testimonium Flavianum” de Josefo, en Antigüedades de los judíos 18.63-64?
R: Primero lo que dice y después una exposición. Dice así: “Vivió por aquel tiempo Jesús, hombre sabio, si es lícito llamarlo hombre. Pues fue autor de obras portentosas y maestro de aquellos hombres que reciben la verdad con agrado. Atrajo a sí a muchos judíos y también a muchos griegos. Éste era el Cristo. Y cuando Pilato, habiéndolo oído acusar por los principales entre nosotros, lo hubo condenado a la cruz, quienes lo habían amado desde el principio no dejaron de amarlo. Al tercer día se les apareció restituido a la vida, pues los profetas de Dios habían anunciado éstas y otras innumerables cosas maravillosas acerca de él. Y la tribu de los cristianos, así llamada por causa de él, no se ha extinguido hasta el día de hoy.”
Michael J. Wilkins y J. P. Moreland, en Jesús bajo fuego: la erudición moderna reinventa al Jesús histórico, pp. 212-213, señalan: “La opinión de los eruditos sobre este pasaje puede dividirse en tres campos: (1) quienes defienden la autenticidad esencial del pasaje; (2) quienes rechazan el pasaje en su totalidad; (3) quienes consideran que el pasaje tiene un núcleo auténtico pero incluye además interpolaciones cristianas. La erudición más reciente se ha inclinado por esta última opinión.” La versión árabe, de Agapio, obispo melquita de Hierápolis en Siria en el siglo XI, dice “buena conducta” en lugar de “milagros”; después de tres días figura la palabra “informe”; y se intercala “quizá” antes de “era el Mesías”. Eusebio de Cesarea (activo hacia el año 325 d.C.) cita este pasaje, pero Orígenes (225-254 d.C.) observa que Josefo habló de Jacobo, pero NO habló de Cristo, en Orígenes, Contra Celso, libro 1, cap. 47, p. 416; libro 2, cap. 13, p. 437.
P: ¿Qué escritores primitivos se refirieron a los evangelios llamándolos evangelios?
R: He aquí la lista.
A Diogneto (c. 130-200 d.C.), cap. 11, p. 29: “…queda establecida la fe de los evangelios y se conserva la tradición de los Apóstoles…”
Justino Mártir (151-155 d.C.): “Pues los Apóstoles, en las memorias por ellos compuestas, que se llaman Evangelios, nos han transmitido así lo que se les encomendó;” Primera apología de Justino, cap. 66, p. 185
Teófilo, A Autólico (168-181/188 d.C.), libro 3, cap. 12, p. 114, señala: “se halla tanto en los profetas como en los Evangelios, porque todos hablaron inspirados por un solo Espíritu de Dios.”
Hegesipo (c. 170 d.C.), Cinco libros de comentarios sobre los Hechos de la Iglesia, cap. 3, vol. 8, p. 764, menciona la Escritura de los Evangelios.
Claudio Apolinar (160-180 d.C.) menciona a Mateo, los Evangelios y la ley. Padres antenicenos, vol. 8, cap. 772
Ireneo de Lyon (182-188 d.C.): “No es posible que los Evangelios sean ni más ni menos en número de los que son. … la ‘columna y apoyo’ de la Iglesia es el Evangelio y el espíritu de vida; conviene que ella tenga cuatro columnas, que exhalen incorrupción por todos lados.” Ireneo, Contra las herejías, libro 3, cap. 11.8
Ireneo menciona el “examinar los evangelios” en Ireneo, Contra las herejías, libro 2, cap. 22.3, p. 390.
El canon de Muratori (c. 190-217 d.C.): el tercer libro de los evangelios es Lucas. Canon de Muratori 1. (Por tanto, los no nombrados Mateo y Marcos se cuentan como dos.)
Clemente de Alejandría (193-217/220 d.C.) menciona las profecías, los evangelios y las palabras apostólicas en ¿Qué rico se salvará?, cap. 42, p. 604
Tertuliano (198-220 d.C.) señala que Marción “se afana muchísimo por destruir el crédito de aquellos Evangelios que se publican como genuinos y bajo el nombre de los apóstoles, a fin, por supuesto, de asegurar para su propio Evangelio el crédito que a aquéllos les quita.” Cinco libros de Tertuliano contra Marción, libro 4, cap. 3, p. 348. También libro 5, cap. 2, p. 432, y Sobre la resurrección de la carne, cap. 33, p. 568
Tertuliano (c. 213 d.C.): “¿O acaso, después de todo, no hacía sino reprochar a los Evangelios una mentira, diciendo en efecto: ‘¡Fuera Mateo; fuera Lucas!’?” Contra Práxeas, cap. 1, p. 597
Hipólito (225-235/236 d.C.) menciona los Evangelios en La refutación de todas las herejías, libro 6, cap. 24, p. 85.
Orígenes (225-254 d.C.) dedica dos capítulos enteros a explicar por qué los evangelios, y ningún otro libro, reciben ese nombre, en el Comentario sobre Juan, libro 1, caps. 7-8, pp. 300-301
Orígenes (225-254 d.C.) habló del Nuevo Testamento y señaló que había únicamente cuatro evangelios. Comentario de Orígenes sobre Juan (225-231 d.C.), libro 1, cap. 1, p. 299.
Novaciano (250-257 d.C.): “Pues tanto las antiguas profecías como los Evangelios atestiguan que él es el hijo de Abraham y el hijo de David” Tratado sobre la Trinidad, cap. 9, p. 618
Tratado sobre el rebautismo, cap. 17, p. 677 (250-258 d.C.): “Pues de este bautismo adúltero, más aún, homicida, si hay algún otro autor, es entonces ciertamente un libro ideado por estos mismos herejes en favor de este mismo error, el cual se intitula La predicación de Pablo, en cuyo libro, contra todas las Escrituras, hallarás tanto a Cristo confesando su propio pecado —aunque él fue el único que no cometió pecado alguno— como casi obligado por su madre María a recibir de mala gana el bautismo de Juan. Asimismo, que al ser bautizado se vio fuego sobre el agua, cosa que no está escrita en ninguno de los Evangelios.”
Cipriano de Cartago (246-258 d.C.) menciona los Evangelios en la Carta 72, cap. 17, p. 383
Dionisio de Alejandría (246-265 d.C.) menciona por su nombre a los cuatro “evangelistas”. Carta al obispo Basílides, canon 1, p. 94
Adamancio (c. 300 d.C.) menciona a cuatro que predicaron el evangelio, pero que predicaron lo mismo, de suerte que los cuatro evangelios son un solo evangelio. Diálogo sobre la fe verdadera, primera parte, cap. 6, p. 43.
Victorino de Petau (martirizado en el año 304 d.C.) señala que el mundo se compone de cuatro elementos, así como hay cuatro evangelios, cuatro generaciones de Adán a Noé, cuatro de Abraham a Moisés, cuatro ríos en el paraíso, cuatro soldados en la crucifixión, cuatro seres vivientes y cuatro estaciones. Sobre la creación del mundo, p. 341
Metodio (280-312 d.C.): “Por esta causa también se han dado cuatro Evangelios, porque cuatro veces ha dado Dios el Evangelio al género humano,” Banquete de las diez vírgenes, discurso 10, cap. 2, p. 348
Atanasio (318 d.C.) cita Lucas 19:10: “como él [Jesús] dice en los Evangelios: ‘Vine á buscar y á salvar lo que se había perdido.’” La encarnación del Verbo, cap. 14, p. 43
Atanasio (318 d.C.) cita Juan 3:3,5. “Él [Jesús] dice en los Evangelios: ‘Vine á buscar y á salvar lo que se había perdido.’” La encarnación del Verbo, cap. 14, p. 43
Alejandro de Alejandría (313-326 d.C.) menciona a Dios, que nos dio la Ley, los profetas y los Evangelios. Epístolas sobre la herejía arriana, epístola 1, cap. 12, p. 295
Después de Nicea
La Historia eclesiástica de Eusebio (318 d.C.), libro 3, cap. 24, p. 152, expone lo relativo a los cuatro evangelios: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Padres nicenos y postnicenos, segunda serie, vol. 1, p. 152
Juvenco (329 d.C.) (parcial) compuso un poema épico valiéndose de los cuatro evangelios, pero no los llamó evangelios.
Hegemonio (siglo IV) menciona los “evangelios” en la Disputa con Manes, cap. 5, p. 182
Diodoro (262-278 d.C.) apela “al apóstol Pablo y a los Evangelios”. Disputa con Manes, cap. 45, p. 221
Hilario de Poitiers (355-367/368 d.C.): “Una vez más, los Evangelios suplen lo que falta en cada uno de los otros: aprendemos unas cosas de uno, otras de otro, y así sucesivamente, porque todos son la proclamación de un mismo espíritu.” La Trinidad, libro 10, cap. 42, p. 193
Atanasio (367 d.C.): “Tampoco resulta enojoso hablar de los [libros] del Nuevo Testamento. Éstos son: los cuatro Evangelios, según Mateo, Marcos, Lucas y Juan.” (Atanasio, Carta festal 39, cap. 5, p. 552)
Synopsis Scripturae Sacrae (350-370 d.C. o siglo V)
El canon de Cheltenham (= Catálogo de Mommsen) (c. 360-370 d.C.) menciona los evangelios.
Efrén, himnógrafo sirio (350-378 d.C.)
Basilio de Capadocia (357-378/379 d.C.)
El Sínodo de Laodicea (en Frigia) (343-381 d.C.), canon 60, p. 159, enumera los libros del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento. El canon 59, p. 158, señala que solamente los libros canónicos del Antiguo y del Nuevo Testamento pueden leerse en la iglesia.
Cirilo de Jerusalén (c. 349-386 d.C.) señala que había únicamente cuatro evangelios, en la Catequesis 4:36, p. 27
Gregorio Nacianceno (330-391 d.C.)
Paciano de Barcelona (342-379/392 d.C.)
Anfiloquio, Iambi ad Seleucum (anterior al año 394 d.C.)
Gregorio de Nisa (c. 356-397 d.C.) menciona los Evangelios en Contra Eunomio, libro 2, cap. 4, p. 104, y en Sobre la muerte prematura de los niños, p. 378
El Catálogo siríaco de Santa Catalina (c. 400 d.C.) menciona los evangelios.
Epifanio de Salamina (360-403 d.C.) menciona los cuatro evangelios, 14 cartas de Pablo, Santiago, Pedro, Juan, Judas, Hechos, el Apocalipsis de Juan, la Sabiduría de Salomón y el Sirácida (= Eclesiástico).
El papa Inocencio I de Roma (c. 405 d.C.) menciona los cuatro evangelios.
El Comentario sobre el Credo de los Apóstoles de Rufino (374-406 d.C.) menciona los cuatro evangelios.
Juan Crisóstomo (fallecido en el año 406 d.C.) expone por qué hay cuatro evangelios y no uno solo, en El Evangelio de Mateo, homilía 1.6, p. 3 (vol. 10).
Orosio de Braga (414-418 d.C.) menciona los evangelios. Defensa contra los pelagianos, cap. 7, p. 123
El Concilio de Cartago (218 obispos) (393-419 d.C.)
Sulpicio Severo (363-420 d.C.) menciona los Evangelios en Sulpicio Severo, Diálogo 1, cap. 26, p. 37, y Diálogo 2, cap. 13, p. 45
Jerónimo (317-420 d.C.) menciona por su nombre cada uno de los cuatro evangelios, llamándolos el tiro de cuatro del Señor, en la carta 53.9, p. 101.
Sozomeno (370-380/425 d.C.) menciona los evangelios en la Historia eclesiástica de Sozomeno, libro 2, cap. 14, p. 267.
Agustín de Hipona (388-430 d.C.) menciona las Epístolas de Pablo y después los cuatro libros del Evangelio. Sobre la utilidad de creer, cap. 7, p. 350
Juan Casiano (419-430 d.C.)
Vicente de Lerins (c. 434 d.C.)
La Historia eclesiástica de Sócrates (c. 400-439 d.C.), libro 3, cap. 16, p. 87, señala que Apolinar expuso los evangelios.
La Historia eclesiástica de Sócrates (c. 400-439 d.C.), libro 3, cap. 20, p. 89, menciona a los judíos, la Ley de Moisés y a Cristo en los santos evangelios.
Testimonio de herejes y libros espurios
El hereje encratita Taciano (c. 172 d.C.) escribió una armonía de los cuatro evangelios llamada el Diatessaron, que significa “a través de [los] cuatro”.
X Megecio (c. 300 d.C.), quien se declaraba seguidor de Marción, señala en su debate con Adamancio que rechaza los cuatro evangelios. Diálogo sobre la fe verdadera, primera parte, cap. 1, p. 36
El hereje pelagiano Teodoro de Mopsuestia (392-423/429 d.C.) cita Mateo 5:23-24 como dado por el Señor en los Evangelios. Comentario sobre Malaquías, cap. 2, p. 410
El hereje pelagiano Teodoro de Mopsuestia (392-423/429 d.C.) cita Marcos 10:2-9 como dado “por el Señor en los evangelios”. Comentario sobre Malaquías, cap. 2, p. 412
El hereje pelagiano Teodoro de Mopsuestia (392-423/429 d.C.) alude a Lucas 11:42 como estando “en los evangelios”. Comentario sobre Oseas, cap. 5, p. 63
por Steven M. Morrison, doctor en Filosofía.